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  • Análisis del morbo como recurso narrativo de efecto boomerang, ya que incluso cuando llega a generarse una audiencia, tiende a matar al medio que recurre a él (versión actualizada).

    ¿Alguna vez se han preguntado, EN QUÉ CONSISTE EL MORBO?

    Análisis del morbo como recurso narrativo de efecto boomerang, ya que incluso cuando llega a generarse una audiencia, tiende a matar al medio que recurre a él (versión actualizada).

  • Una obra en la que "no pasa nada", no resulta interesante.  Una que nos genera una ansiedad brutal  a fuerza de acumular sucesos destructivos, tampoco puede mantenerse en el gusto del público y perdurar en él.  En los medios de comunicación, como en todo, saber sazonar los contenidos con el grado justo de cada cosa, es crucial, no sólo para que se vendan, sino también para que puedan cumplir con su función social  sin resultar nocivos para la sociedad.  De ello trata el presente artículo.

    Poco a poco, ¡UNO SE ACOSTUMBRA A (CASI) TODO!

    Una obra en la que “no pasa nada”, no resulta interesante. Una que nos genera una ansiedad brutal a fuerza de acumular sucesos destructivos, tampoco puede mantenerse en el gusto del público y perdurar en él. En los medios de comunicación, como en todo, saber sazonar los contenidos con el grado justo de cada cosa, es crucial, no sólo para que se vendan, sino también para que puedan cumplir con su función social sin resultar nocivos para la sociedad. De ello trata el presente artículo.

  • Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos.  Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros)  perdiendo a segmentos importantes de su público.

Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo):

Al revés que los productos "profesionales" de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico...–, son en su abrumadora mayoría absolutamente "limpios" –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– ...la gente los consume adictivamente.

La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–.  
¿A qué esperan los medios para reaccionar...?

    EL MISTERIO DEL ESPECTADOR PERDIDO tiene poco que ver con la Revolución Digital

    Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos. Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros) perdiendo a segmentos importantes de su público.

    Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo):

    Al revés que los productos “profesionales” de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico…–, son en su abrumadora mayoría absolutamente “limpios” –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– …la gente los consume adictivamente.

    La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–.
    ¿A qué esperan los medios para reaccionar…?

  • No es raro que se hable de estética colectiva, pero pocos pueden explicar lo que es, en palabras que cualquiera de nosotros pueda entender.  Este breve artículo lo logra, planteándonos un breve test que nadie reprueba, que nadie suspende, y que a todos nos hace reír.  ...Y que también nos hace pensar, porque si todos sabemos algo--aunque no nos demos cuenta de que lo sabemos--, es porque de alguna forma lo necesitamos para sobrevivir.  Y si esto es así, entonces la literatura que se alimenta de esos elementos, y que los mantiene vigentes, constituye una institución social de primera necesidad, de primer orden, aunque por distintas razones nuestra sociedad prefiera despreciarla, o incluso proscribirla.

    Un test sobre los “medios”…: ¡A QUE NO PUEDEN DEJAR DE CONTESTARLO!

    No es raro que se hable de estética colectiva, pero pocos pueden explicar lo que es, en palabras que cualquiera de nosotros pueda entender. Este breve artículo lo logra, planteándonos un breve test que nadie reprueba, que nadie suspende, y que a todos nos hace reír. …Y que también nos hace pensar, porque si todos sabemos algo–aunque no nos demos cuenta de que lo sabemos–, es porque de alguna forma lo necesitamos para sobrevivir. Y si esto es así, entonces la literatura que se alimenta de esos elementos, y que los mantiene vigentes, constituye una institución social de primera necesidad, de primer orden, aunque por distintas razones nuestra sociedad prefiera despreciarla, o incluso proscribirla.

  • El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX.  En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado:  Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo:  Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto "cultas" (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo.

Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población.  
Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura. 

Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas.  Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han "acostumbrado" tantos medios, y que gozaremos  --no todos nosotros, pero sí la mayoría--  como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo...

    ¿Leen? …NO ES CULPA SUYA, SINO DEL QUE LOS HIZO COMPADRES…

    El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX. En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado: Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo: Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto “cultas” (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo.

    Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población.
    Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura.

    Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas. Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han “acostumbrado” tantos medios, y que gozaremos –no todos nosotros, pero sí la mayoría– como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo…

  • La escolarización moderna occidental, produce un determinado tipo de mentalidad  y privilegia un cierto tipo de inteligencia y habilidades, pero no todas las posibles.  
Existen otras, como las que la cultura oral valora y desarrolla, y que son innatas a nuestra especie.  
Tener presente esto  ayuda a sopesar mejor la realidad, y a tener una opinión enterada, valiosa, más acertada, sobre lo que estamos viviendo –no sólo el cambio de paradigma de mentalidad, por ejemplo, sino también otros conflictos como el de Chiapas (México)–.

Este artículo es una versión sumamente breve, de difusión, de otro largo, especializado, que difundió en su momento la Revista Digital Universitaria de la UNAM.

    LA CÁNDIDA LETRA-IMPRESA y su olvido de “lo normal”…

    La escolarización moderna occidental, produce un determinado tipo de mentalidad y privilegia un cierto tipo de inteligencia y habilidades, pero no todas las posibles.
    Existen otras, como las que la cultura oral valora y desarrolla, y que son innatas a nuestra especie.
    Tener presente esto ayuda a sopesar mejor la realidad, y a tener una opinión enterada, valiosa, más acertada, sobre lo que estamos viviendo –no sólo el cambio de paradigma de mentalidad, por ejemplo, sino también otros conflictos como el de Chiapas (México)–.

    Este artículo es una versión sumamente breve, de difusión, de otro largo, especializado, que difundió en su momento la Revista Digital Universitaria de la UNAM.

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Artículos especializados.
Selecciones del Editor.
  • La voz goza de un poder casi mágico  para atraer o alejar a las personas. Y en la cultura indígena –en una cultura oral y rural–, la voz es la persona, y refleja su alma, su esencia, su yo. “Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona, como su voz” (Benjamín Disraeli). 
En este artículo explicamos cómo producimos nuestra voz, qué influye en ella, por qué suena como suena, y cómo entrenarla para dar una mejor imagen de nosotros a los demás...  Esto es: Una imagen mejor, pero sin mentir, buscando siempre que nuestra voz refleje lo que realmente somos; luchando para que sea bella, buena y agradable –sí–, pero porque también lo seamos nosotros...

    Todo lo que SIEMPRE QUISISTE SABER SOBRE TU VOZ…, pero nadie te supo contestar

    La voz goza de un poder casi mágico para atraer o alejar a las personas. Y en la cultura indígena –en una cultura oral y rural–, la voz es la persona, y refleja su alma, su esencia, su yo. “Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona, como su voz” (Benjamín Disraeli). En este artículo explicamos cómo producimos nuestra voz, qué influye en ella, por qué suena como suena, y cómo entrenarla para dar una mejor imagen de nosotros a los demás... Esto es: Una imagen mejor, pero sin mentir, buscando siempre que nuestra voz refleje lo que realmente somos; luchando para que sea bella, buena y agradable –sí–, pero porque también lo seamos nosotros...

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