La lectura en el mundo actual Archivo

  • Cuando publicamos este artículo (1995), el internet tenía tan sólo 2 años de vida, y apenas comenzaba a darse a notar en algunas universidades de México (la UNAM fue la primera que contó con nodo propio). <em>Pese a ello, las ventas de prensa y revistas ilustradas llevaban ya años cayendo.</em>
Nuestros "puestos de periódicos" [o kioskos] están cada día más bonitos ─también el de María Elena, la expendedora a la que entrevistamos en este artículo, y cuyo hijo atiende todavía hoy a los clientes─. Pero no basta un "puesto" elegante para salvar a sus dueños de productos que resultan cada vez menos atractivos para los compradores.
Y no es éste el único problema: El público que acude a los kioskos  se compone cada vez más de varones, y es cada día menos numeroso, porque ─como dice ella─  el general se ha alejado de estos puntos de venta...  Esto lógicamente afecta a las ventas, ya que evidentemente un público particular, será siempre menor que el público mayoritario  ─familiar, generalista─. Por eso cada tipo de producto tiene que tener su canal de distribución, y no todos pueden coincidir en el mismo espacio...

    Los otros problemas de los “medios”…: LA LENTA AGONÍA DE UN PUESTO DE PERIÓDICOS

    Cuando publicamos este artículo (1995), el internet tenía tan sólo 2 años de vida, y apenas comenzaba a darse a notar en algunas universidades de México (la UNAM fue la primera que contó con nodo propio). Pese a ello, las ventas de prensa y revistas ilustradas llevaban ya años cayendo. Nuestros "puestos de periódicos" [o kioskos] están cada día más bonitos ─también el de María Elena, la expendedora a la que entrevistamos en este artículo, y cuyo hijo atiende todavía hoy a los clientes─. Pero no basta un "puesto" elegante para salvar a sus dueños de productos que resultan cada vez menos atractivos para los compradores. Y no es éste el único problema: El público que acude a los kioskos se compone cada vez más de varones, y es cada día menos numeroso, porque ─como dice ella─ el general se ha alejado de estos puntos de venta... Esto lógicamente afecta a las ventas, ya que evidentemente un público particular, será siempre menor que el público mayoritario ─familiar, generalista─. Por eso cada tipo de producto tiene que tener su canal de distribución, y no todos pueden coincidir en el mismo espacio...

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  • Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos.  Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros)  perdiendo a segmentos importantes de su público.

Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo):

Al revés que los productos "profesionales" de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico...–, son en su abrumadora mayoría absolutamente "limpios" –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– ...la gente los consume adictivamente.

La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–.  
¿A qué esperan los medios para reaccionar...?

    EL MISTERIO DEL ESPECTADOR PERDIDO tiene poco que ver con la Revolución Digital

    Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos. Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros) perdiendo a segmentos importantes de su público. Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo): Al revés que los productos "profesionales" de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico...–, son en su abrumadora mayoría absolutamente "limpios" –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– ...la gente los consume adictivamente. La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–. ¿A qué esperan los medios para reaccionar...?

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  • El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX.  En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado:  Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo:  Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto "cultas" (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo.

Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población.  
Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura. 

Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas.  Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han "acostumbrado" tantos medios, y que gozaremos  --no todos nosotros, pero sí la mayoría--  como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo...

    ¿Leen? …NO ES CULPA SUYA, SINO DEL QUE LOS HIZO COMPADRES…

    El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX. En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado: Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo: Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto "cultas" (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo. Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población. Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura. Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas. Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han "acostumbrado" tantos medios, y que gozaremos --no todos nosotros, pero sí la mayoría-- como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo...

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  • La escolarización moderna occidental, produce un determinado tipo de mentalidad  y privilegia un cierto tipo de inteligencia y habilidades, pero no todas las posibles.  
Existen otras, como las que la cultura oral valora y desarrolla, y que son innatas a nuestra especie.  
Tener presente esto  ayuda a sopesar mejor la realidad, y a tener una opinión enterada, valiosa, más acertada, sobre lo que estamos viviendo –no sólo el cambio de paradigma de mentalidad, por ejemplo, sino también otros conflictos como el de Chiapas (México)–.

Este artículo es una versión sumamente breve, de difusión, de otro largo, especializado, que difundió en su momento la Revista Digital Universitaria de la UNAM.

    LA CÁNDIDA LETRA-IMPRESA y su olvido de “lo normal”…

    La escolarización moderna occidental, produce un determinado tipo de mentalidad y privilegia un cierto tipo de inteligencia y habilidades, pero no todas las posibles. Existen otras, como las que la cultura oral valora y desarrolla, y que son innatas a nuestra especie. Tener presente esto ayuda a sopesar mejor la realidad, y a tener una opinión enterada, valiosa, más acertada, sobre lo que estamos viviendo –no sólo el cambio de paradigma de mentalidad, por ejemplo, sino también otros conflictos como el de Chiapas (México)–. Este artículo es una versión sumamente breve, de difusión, de otro largo, especializado, que difundió en su momento la Revista Digital Universitaria de la UNAM.

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  • Esta página nace del descubrimiento –expresado por incontables estudios imparciales de consumo y científicos–…: De que la mayor parte de nosotros  quiere y necesita divertirse sanamente y en nuestra justa medida, conforme a […]

    PARA AUDIENCIAS QUE AÑORAN DIVERTIRSE SIN SUFRIR (incluyendo a padres, maestros y todo tipo de consumidores)

    Esta página nace del descubrimiento –expresado por incontables estudios imparciales de consumo y científicos–…: De que la mayor parte de nosotros  quiere y necesita divertirse sanamente y en nuestra justa medida, conforme a […]

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  • Hoy en día los medios de comunicación viven una situación desastrosa, y no sólo en España, sino en gran parte del mundo Occidental.
La semana pasada los telediarios/noticieros  celebraron a bombo y platillo que en 2010 se transmitió "más cine español que nunca" (¡...!) en las salas ibéricas; pero esta semana pocos publicaron que los cines madrileños recibieron un 9% menos de espectadores que el año pasado... (Informe sobre la Situación Económica y Social de los Madrileños, ápud Qué, jueves 13 de octubre de 2011, página 4).

MacLuhan creía que "el medio era el mensaje", porque la vertiginosa evolución de la tecnología por la que trasmitimos los contenidos de los medios, nos deslumbra y atrae por sí misma --como la erupción de un volcán--.  Ahora bien, la frenética carrera tecnológica está llegando a su fin; además de resultar extraordinariamente costosa, tanto para los medios como para la sociedad.  Y los contenidos que las agendas del poder nos permiten transmitir, se encuentran cada vez más distantes de lo que sus sociedades consumirían natural y espontáneamente.

Las "cuerdas" se están quemando; y parecería que pocos en el mundo de los medios de comunicación --tradicionales, electrónicos o digitales--, estén dispuestos a jugarse la cabeza, gritando "¡agua a las cuerdas!".  La mayoría tiene pánico de disentir, y de reconocer que algo anda radicalmente mal.  Y que por eso están perdiendo credibilidad, influencia, audiencia y dinero.

Como ya dijimos en otra ocasión: Cada nación necesita medios; pero los medios --sin sus pueblos-- no pueden vivir...

    ¡SALVEMOS A LA GENTE DE MEDIOS! (artistas, creadores, productores, editores, difusores…)

    Hoy en día los medios de comunicación viven una situación desastrosa, y no sólo en España, sino en gran parte del mundo Occidental. La semana pasada los telediarios/noticieros celebraron a bombo y platillo que en 2010 se transmitió "más cine español que nunca" (¡...!) en las salas ibéricas; pero esta semana pocos publicaron que los cines madrileños recibieron un 9% menos de espectadores que el año pasado... (Informe sobre la Situación Económica y Social de los Madrileños, ápud Qué, jueves 13 de octubre de 2011, página 4). MacLuhan creía que "el medio era el mensaje", porque la vertiginosa evolución de la tecnología por la que trasmitimos los contenidos de los medios, nos deslumbra y atrae por sí misma --como la erupción de un volcán--. Ahora bien, la frenética carrera tecnológica está llegando a su fin; además de resultar extraordinariamente costosa, tanto para los medios como para la sociedad. Y los contenidos que las agendas del poder nos permiten transmitir, se encuentran cada vez más distantes de lo que sus sociedades consumirían natural y espontáneamente. Las "cuerdas" se están quemando; y parecería que pocos en el mundo de los medios de comunicación --tradicionales, electrónicos o digitales--, estén dispuestos a jugarse la cabeza, gritando "¡agua a las cuerdas!". La mayoría tiene pánico de disentir, y de reconocer que algo anda radicalmente mal. Y que por eso están perdiendo credibilidad, influencia, audiencia y dinero. Como ya dijimos en otra ocasión: Cada nación necesita medios; pero los medios --sin sus pueblos-- no pueden vivir...

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