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  • Lo lógico cuando invertimos nuestro patrimonio, es que busquemos la opción más ventajosa. Y especialmente a largo plazo, dado que no queremos estar moviendo nuestro dinero de un lugar a otro.

Invertir en medios de comunicación, es como invertir en otros campos:
Primero debemos buscar empresas creadas para llenar las necesidades de sus clientes (empresas que ellos perciban como orientadas a su servicio).
Después debemos asegurarnos de que las dinámicas de la empresa sean suficientemente sanas, y de que su operación, costos, precios y ganancias sean sostenibles.

Sólo después de verificar todo esto, conviene optar por una empresa de medios, sin importar cuántos artículos hayamos leído con respecto de que "las inversiones en medios son las mejores para tiempos de recesión económica"...

Esta carta explica por qué.

    Respuesta a un lector: Los tirajes del TVyNovelas y la inversión en empresas de medios

    Lo lógico cuando invertimos nuestro patrimonio, es que busquemos la opción más ventajosa. Y especialmente a largo plazo, dado que no queremos estar moviendo nuestro dinero de un lugar a otro. Invertir en medios de comunicación, es como invertir en otros campos: Primero debemos buscar empresas creadas para llenar las necesidades de sus clientes (empresas que ellos perciban como orientadas a su servicio). Después debemos asegurarnos de que las dinámicas de la empresa sean suficientemente sanas, y de que su operación, costos, precios y ganancias sean sostenibles. Sólo después de verificar todo esto, conviene optar por una empresa de medios, sin importar cuántos artículos hayamos leído con respecto de que "las inversiones en medios son las mejores para tiempos de recesión económica"... Esta carta explica por qué.

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  • Un repaso rápido a noticias de los últimos años, confirma las conclusiones del Barómetro Edelman 2012 (25 países, 30,000 encuestados), en cuanto a que las Instituciones sociales de mayor peso han perdido la confianza de sus pueblos, su credibilidad, ...y por ende la maniobrabilidad y el respeto que les permite operar eficientemente.  Pongamos por caso, los medios de comunicación:
Contar con un 40 % de credibilidad en Estados Unidos y Europa, que tradicionalmente tenían gran fe en sus medios, es no contar con nada, sin importar que otras instituciones puedan estar peor.
En el presente artículo, junto al vídeo del Barómetro Edelman  y los mencionadas notas de prensa, presentamos una serie de consideraciones sobre cómo es posible volver a levantar los medios y su nivel de confianza, siempre que los <em>stakeholders</em> lo permitan ...por su propio beneficio.
No hacerlo equivaldría a matar desde ahora la Sociedad Digital que tanto dinero y esfuerzo está costando levantar.

    Sin CONFIANZA no hay transacción; sin evidencia de VALORES, no hay confianza –Pero, ¿…CUÁLES valores?–

    Un repaso rápido a noticias de los últimos años, confirma las conclusiones del Barómetro Edelman 2012 (25 países, 30,000 encuestados), en cuanto a que las Instituciones sociales de mayor peso han perdido la confianza de sus pueblos, su credibilidad, ...y por ende la maniobrabilidad y el respeto que les permite operar eficientemente. Pongamos por caso, los medios de comunicación: Contar con un 40 % de credibilidad en Estados Unidos y Europa, que tradicionalmente tenían gran fe en sus medios, es no contar con nada, sin importar que otras instituciones puedan estar peor. En el presente artículo, junto al vídeo del Barómetro Edelman y los mencionadas notas de prensa, presentamos una serie de consideraciones sobre cómo es posible volver a levantar los medios y su nivel de confianza, siempre que los stakeholders lo permitan ...por su propio beneficio. No hacerlo equivaldría a matar desde ahora la Sociedad Digital que tanto dinero y esfuerzo está costando levantar.

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  • Análisis del morbo como recurso narrativo de efecto boomerang, ya que incluso cuando llega a generarse una audiencia, tiende a matar al medio que recurre a él (versión actualizada).

    ¿Alguna vez se han preguntado, EN QUÉ CONSISTE EL MORBO?

    Análisis del morbo como recurso narrativo de efecto boomerang, ya que incluso cuando llega a generarse una audiencia, tiende a matar al medio que recurre a él (versión actualizada).

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  • Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos.  Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros)  perdiendo a segmentos importantes de su público.

Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo):

Al revés que los productos "profesionales" de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico...–, son en su abrumadora mayoría absolutamente "limpios" –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– ...la gente los consume adictivamente.

La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–.  
¿A qué esperan los medios para reaccionar...?

    EL MISTERIO DEL ESPECTADOR PERDIDO tiene poco que ver con la Revolución Digital

    Hoy en día se culpa a la Revolución Digital –a la popularización de internet, los computadores personales y los dispositivos portátiles– de la caída de ventas de los medios de comunicación tradicionales y electrónicos. Este artículo, publicado originalmente en 1994, desmiente este mito, ya que cuando el internet apenas tenía un año de nacido oficialmente, y gozaba de mucho menos alcance en México, los medios ya llevaban años (en algunos casos) o décadas (en otros) perdiendo a segmentos importantes de su público. Tan es así, que ninguno de las obras de las que da cuenta el artículo, recuperó ventas en los años que han transcurrido desde entonces (para cifras caso por caso, leer la nota añadida después del artículo): Al revés que los productos "profesionales" de los medios, los contenidos autogenerados por el público y transmitidos por internet –pensemos en lo que la gente sube a FaceBook, Twitter, YouTube, o se manda por correo electrónico...–, son en su abrumadora mayoría absolutamente "limpios" –esto es: no chocan ni remotamente con los valores, ideas y creencias mayoritarios de su sociedad–. Y –¡vaya si gustan!– ...la gente los consume adictivamente. La sociedad no puede enviar a los medios de comunicación un mensaje más claro y contundente –no puede presentar su caso con más fuerza–. ¿A qué esperan los medios para reaccionar...?

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  • No es raro que se hable de estética colectiva, pero pocos pueden explicar lo que es, en palabras que cualquiera de nosotros pueda entender.  Este breve artículo lo logra, planteándonos un breve test que nadie reprueba, que nadie suspende, y que a todos nos hace reír.  ...Y que también nos hace pensar, porque si todos sabemos algo--aunque no nos demos cuenta de que lo sabemos--, es porque de alguna forma lo necesitamos para sobrevivir.  Y si esto es así, entonces la literatura que se alimenta de esos elementos, y que los mantiene vigentes, constituye una institución social de primera necesidad, de primer orden, aunque por distintas razones nuestra sociedad prefiera despreciarla, o incluso proscribirla.

    Un test sobre los “medios”…: ¡A QUE NO PUEDEN DEJAR DE CONTESTARLO!

    No es raro que se hable de estética colectiva, pero pocos pueden explicar lo que es, en palabras que cualquiera de nosotros pueda entender. Este breve artículo lo logra, planteándonos un breve test que nadie reprueba, que nadie suspende, y que a todos nos hace reír. ...Y que también nos hace pensar, porque si todos sabemos algo--aunque no nos demos cuenta de que lo sabemos--, es porque de alguna forma lo necesitamos para sobrevivir. Y si esto es así, entonces la literatura que se alimenta de esos elementos, y que los mantiene vigentes, constituye una institución social de primera necesidad, de primer orden, aunque por distintas razones nuestra sociedad prefiera despreciarla, o incluso proscribirla.

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  • El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX.  En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado:  Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo:  Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto "cultas" (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo.

Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población.  
Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura. 

Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas.  Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han "acostumbrado" tantos medios, y que gozaremos  --no todos nosotros, pero sí la mayoría--  como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo...

    ¿Leen? …NO ES CULPA SUYA, SINO DEL QUE LOS HIZO COMPADRES…

    El presente artículo hace un análisis del consumo cultural que se daba en México a fines del siglo XX. En el tiempo transcurrido desde que fue publicado, sin embargo, los tirajes de revistas y las ventas de otros medios, se han derrumbado: Varias de las revistas que menciona como más vendidas (y varios periódicos nacionales), han ya desaparecido de la circulación, y otras han visto su tiraje auditado y reducido a menos de la cuarta parte, como consecuencia del problema analizado en este artículo: Los creadores, productores y distribuidores de obras, tanto "cultas" (prestigiadas) como populares, se han alienado de sus públicos; y por contestar sus valores, ideas y creencias -por oponerse a ellos sistemáticamente-, han perdido su confianza. Y también su consumo. Esto es: Cuanto este artículo decía, sigue vigente, incluyendo el que la gente sí está leyendo, aunque no lo que quisieran algunos. Y al final esto es más positivo para la sociedad en muchos sentidos, que el mantener el consumo intensivo de obras prestigiadas pero que corroen el tejido social y cultural de la población. Lo que hemos vivido es un desplazamiento del segmento mayor de los públicos promedio, a obras que reflejan mejor sus valores, ideas y creencias, como cabía esperarse en orden a la sobrevivencia del grupo social y de su cultura. Cualquiera podía haberlo predicho desde la antropología social y la teoría de sistemas. Nosotros nos cansamos de gritarlo a los cuatro vientos entonces, ante la incredulidad de muchos. Ahora los medios ven su sobrevivencia en peligro, es verdad; pero la sociedad en cambio da señales de un vigor y una intuición certeras, que sin dudarlo producirán nuevas obras, lejanas a las agendas de contenidos a las que nos han "acostumbrado" tantos medios, y que gozaremos --no todos nosotros, pero sí la mayoría-- como no habíamos podido hacerlo en mucho, mucho tiempo...

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  • Esta página nace del descubrimiento –expresado por incontables estudios imparciales de consumo y científicos–…: De que la mayor parte de nosotros  quiere y necesita divertirse sanamente y en nuestra justa medida, conforme a […]

    PARA AUDIENCIAS QUE AÑORAN DIVERTIRSE SIN SUFRIR (incluyendo a padres, maestros y todo tipo de consumidores)

    Esta página nace del descubrimiento –expresado por incontables estudios imparciales de consumo y científicos–…: De que la mayor parte de nosotros  quiere y necesita divertirse sanamente y en nuestra justa medida, conforme a […]

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  • Cuando hablamos de estéticas colectivas (como la de las obras más populares y la de las de las obras de tradición oral), se hace imposible divorciar al creador de su público. Los medios […]

    ARTÍCULOS QUE INTERESAN A TODOS (tanto creadores como consumidores)

    Cuando hablamos de estéticas colectivas (como la de las obras más populares y la de las de las obras de tradición oral), se hace imposible divorciar al creador de su público. Los medios […]

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  • Hoy en día los medios de comunicación viven una situación desastrosa, y no sólo en España, sino en gran parte del mundo Occidental.
La semana pasada los telediarios/noticieros  celebraron a bombo y platillo que en 2010 se transmitió "más cine español que nunca" (¡...!) en las salas ibéricas; pero esta semana pocos publicaron que los cines madrileños recibieron un 9% menos de espectadores que el año pasado... (Informe sobre la Situación Económica y Social de los Madrileños, ápud Qué, jueves 13 de octubre de 2011, página 4).

MacLuhan creía que "el medio era el mensaje", porque la vertiginosa evolución de la tecnología por la que trasmitimos los contenidos de los medios, nos deslumbra y atrae por sí misma --como la erupción de un volcán--.  Ahora bien, la frenética carrera tecnológica está llegando a su fin; además de resultar extraordinariamente costosa, tanto para los medios como para la sociedad.  Y los contenidos que las agendas del poder nos permiten transmitir, se encuentran cada vez más distantes de lo que sus sociedades consumirían natural y espontáneamente.

Las "cuerdas" se están quemando; y parecería que pocos en el mundo de los medios de comunicación --tradicionales, electrónicos o digitales--, estén dispuestos a jugarse la cabeza, gritando "¡agua a las cuerdas!".  La mayoría tiene pánico de disentir, y de reconocer que algo anda radicalmente mal.  Y que por eso están perdiendo credibilidad, influencia, audiencia y dinero.

Como ya dijimos en otra ocasión: Cada nación necesita medios; pero los medios --sin sus pueblos-- no pueden vivir...

    ¡SALVEMOS A LA GENTE DE MEDIOS! (artistas, creadores, productores, editores, difusores…)

    Hoy en día los medios de comunicación viven una situación desastrosa, y no sólo en España, sino en gran parte del mundo Occidental. La semana pasada los telediarios/noticieros celebraron a bombo y platillo que en 2010 se transmitió "más cine español que nunca" (¡...!) en las salas ibéricas; pero esta semana pocos publicaron que los cines madrileños recibieron un 9% menos de espectadores que el año pasado... (Informe sobre la Situación Económica y Social de los Madrileños, ápud Qué, jueves 13 de octubre de 2011, página 4). MacLuhan creía que "el medio era el mensaje", porque la vertiginosa evolución de la tecnología por la que trasmitimos los contenidos de los medios, nos deslumbra y atrae por sí misma --como la erupción de un volcán--. Ahora bien, la frenética carrera tecnológica está llegando a su fin; además de resultar extraordinariamente costosa, tanto para los medios como para la sociedad. Y los contenidos que las agendas del poder nos permiten transmitir, se encuentran cada vez más distantes de lo que sus sociedades consumirían natural y espontáneamente. Las "cuerdas" se están quemando; y parecería que pocos en el mundo de los medios de comunicación --tradicionales, electrónicos o digitales--, estén dispuestos a jugarse la cabeza, gritando "¡agua a las cuerdas!". La mayoría tiene pánico de disentir, y de reconocer que algo anda radicalmente mal. Y que por eso están perdiendo credibilidad, influencia, audiencia y dinero. Como ya dijimos en otra ocasión: Cada nación necesita medios; pero los medios --sin sus pueblos-- no pueden vivir...

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