Blanca de Lizaur, PhD, MA, BA, [:es]Especialista en contenidos [:en]Content specialist.
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Los otros problemas de los «medios»…: LA LENTA AGONÍA DE UN PUESTO DE PERIÓDICOSThe media and their many problems: KIOSKS SLOW DEATH

Algunas ciudades del extranjero nos causan, a la vez, admiración y desencanto. Las admiramos por sus amplias avenidas, sus kilométricas «cuadras» [manzanas], sus edificios de espejos, y su limpieza y orden.  Nos desencantan por sus banquetas [aceras] desoladas, sus gélidas cafeterías (literalmente heladas, pues el aire acondicionado está planeado para «echar» a la gente, y que otros clientes puedan ocupar prontamente las mesas), y por la ausencia de personas y voces que animen el ambiente. Encontrarse a una persona en la calle, de hecho, en lugar de dar seguridad, da miedo. Las ciudades de nuestro país tienen «vida» porque cuentan con caminantes en las calles, músicos improvisados, mercados callejeros, personas en las ventanas, grupos humanos de todas las edades platicando animadamente ─o simplemente jugando─, puestos de periódicos, merolicos, engañabobos…; y cafeterías o puestos de comida  en las banquetas [aceras] y en las plazas, con una temperatura que invita a los clientes a disfrutar de una sobremesa.

El puesto de periódicos es parte, pues, de lo que le da sabor a la ciudad mexicana y la humaniza.  Uno acude a él no sólo a comprar una revista sino a comentar la anterior ─sobre todo si no pudo comprarla─;  a enterarse de cuánto han crecido los hijos de la expendedora, y a conocer qué comentan los demás clientes.  En el puesto de periódicos se entera uno de lo que sucede en el barrio, y también de las últimas noticias de los artistas famosos; se difunden recetas caseras  y se adquiere una sonrisa de aliento al principio o al final de un largo día de trabajo.

Muchas veces termina uno comprando más de lo que buscaba  porque el expendedor ─que conoce bien los gustos de cada uno de sus clientes─  nos ha recomendado una nueva publicación. La expendedora del puesto al que acudo, se llama María Elena Razo Rosales de López, y me ha vendido cientos de revistas, historietas y novelas a lo largo de mi vida. El negocio, a pesar de la amabilidad y dedicación de su dueña, ya no es [en 1995] lo que era.  ¿Cuáles son las causas?:

1) La venta de revistas en los supermercados ─»Porque la gente se ahorra el viaje al puesto de periódicos (o kiosko)», nos dice María Elena─;

2) la proliferación de títulos ─»Hoy se venden más de 8,000; ya no hay manera de colocarlos en los exhibidores pa’que la gente pueda ver todas las portadas»─  (de hecho, hay más de 12,000, a juzgar por los certificados de licitud de título expedidos por la Dirección General del Derecho de Autor, México);

unido a…:

3) la poca diferenciación entre unos y otros  ─por ejemplo: «el Eres, el Somos, y el TVyNovelas presentan los mismos reportajes, y los resúmenes [anticipados] de las mismas telenovelas» [Nota, en 2013: Ccuando los publicaban…, porque pocos años después dejaron de hacerlo]─.

Desde luego, esta repetición de temas, nos habla de una …:

4) menor variedad de contenidos ─»Cuando vino el libro del Papa, vendí muchísimos; más que me hubieran mandado, más hubiera vendido porque nunca mandan cosas bonitas de fe; pero en lugar de eso me mandaron Las Confesiones de una desvergonzada que ya ni cabe en su exhibidor.   A mí no me importa vender estas cosas [las publicaciones aptas sólo para un público adulto]; pero es que los clientes que las compran son siempre los mismos, y no van a comprar más porque haya más títulos. Mientras que los demás clientes, que antes eran la mayoría,  se me van porque dejan de sentirse cómodos y contentos aquí [aunque a veces ni siquiera te pueden explicar por qué]».

Esto está relacionado con el siguiente factor de descenso de ventas en los puestos, que es…:

5) la proliferación de revistas sólo para adultos ─»porque fíjate», me decía la expendedora, «que las señoras [las mamás] no vienen a los puestos para que sus hijos no vean las revistas de «viejas» [de mujeres con poca ropa], y así se venden muchas menos revistas para señoras, y casi nada para chamacos [para niños]».

A esto hay que sumar…:

6) la pérdida del grado justo de originalidad, desde el punto de vista de la literatura popular,  pues la originalidad nunca debe, ni rebasar las expectativas del lector, ni mostrar una repetición mecánica del material ya publicado ─»Pues es que antes estaban interesantes…, en las novelas pasaban cosas; no que ahora o están muy iguales unas a otras, o muy raras y feas»─;

7) «poca revista» para el precio que se está pagando por ella. En su época de oro, el Pepín y el Paquín ─por mencionar dos─  nos ofrecían varias historietas seriadas a muy bajo precio, y en capítulos diarios, para que hubiera qué leer de camino al trabajo todos los días ─esto era más importante que el que el papel fuera barato y la impresión en color sepia─.  Y como estas historietas melodramáticas gustaban a todo tipo de personas ─de todas las edades, costumbres, regiones, clases y niveles de estudios─, la gente se ponía de acuerdo para comprar los ejemplares, de tal forma que pudieran leerlos todos sin tener que gastar mucho; así que todos recibían mucho, a diario, y por poco dinero.

Y por último …:

8) la falta de propaganda [promoción] «a lo grande» ─»Cuando salió Corazón salvaje en fotonovela, yo creí que se iba a vender mucho; pero pues la gente no sabía que lo vendía porque no se había anunciado en la tele y en las revistas.  Y luego de que sale el número 1, el que no lo compró, ya no compra los demás aunque pueda conseguir los primeros.»  Y cuando por fin se corrió la voz y la gente empezó a comprar las telenovelas de éxito que vendíamos impresas como fotonovelas [«Fototelenovelas»], la empresa las retiró de la venta «porque no habían alcanzado el nivel de ventas esperado…» ¡Pues cómo, si ni tiempo les dieron para que la gente las conociese y se acostumbrase a comprarlas…»

¿Qué se está vendiendo bien? [en 1995]:
«Aunque no lo creas, las revistas ‘de aprender’ (de inglés, de medicina, de lo que sea); y también los videos que no haya en los videoclubes, el Vanidades [revista para mujeres], el ¡Hola! [revista de chismes publicada en España], las ‘historias’ [novelas] que pasan en otros países, las revistas de decoración, las cosas de religión que estén bonitas, y ─aunque ya no tantísimo─  los «libros»   (el Libro Vaquero, el Libro Semanal, y el Libro Sentimental) [─de hecho, la venta de éstos cayó tanto, que hace tiempo que desaparecieron del mercado─]. ¡…Ah, y el periódico!, pero tampoco tanto como antes.  Ahora sí que ya de nada vendemos mucho«.

María Elena lleva [en 1995] 26 años sin moverse de su puesto; trabaja todos los días del año  menos el 25 de diciembre y el 1º de enero.  Conoce bien su negocio, su mercancía, y a sus clientes;  y por eso ha podido darnos un resumen de por qué agoniza el mercado de revistas en México,  sin haber gastado una fortuna en un análisis de mercado. No se sorprenda, pues,  el lector  cuando confirme esta información acudiendo a distintas fuentes.

Esperemos que las editoriales y distribuidoras se den cuenta de que están quemando su negocio.  Por su culpa, los puestos de periódicos corren el peligro de desaparecer, deshumanizando un poco más con ello el rostro de nuestras ciudades.


Corolario añadido en enero de 2013:

En los años transcurridos desde la publicación de este artículo, la prensa ha visto desplomarse su credibilidad cada día más. Y no sólo por causa de diversos escándalos [cfr. por ejemplo el que afectó al tabloide británico The Sun, propiedad de Murdoch], sino también por la creciente presión sobre sus contenidos, ejercida por sus «stakeholders» («grupos de interés»; esto es: accionistas, anunciantes, socios comerciales, autoridades políticas, activistas de distintos colores, etc.), en contra de lo que los lectores querrían y necesitarían encontrar realmente en sus páginas.

La sobreabundancia de información ─nunca ha habido más─, y la escasez de tiempo ─nunca ha habido menos─, así como el exceso e inadecuación de la publicidad, tampoco han favorecido el consumo de medios en general, y el de periódicos y revistas ilustradas en particular.

Pero sobre todo: La caída del mercado de medios se hizo inminente por la acción lenta, pero acumulativa y eficiente, de un módulo de nuestro cerebro cuya función es precisamente la de detectar a quienes difunden incongruencias, engaños, sesgos, fraudes y mentiras (o información que afecte negativamente la sana convivencia de una sociedad, conforme a su cultura, a sus valores, ideas y creencias, y a las necesidades del momento) ─Steven Pinker lo denomina «the Cheater Detector» (el Detector de Tramposos)─.

Este módulo es fundamental debido a que, para poder tomar decisiones eficientes para nuestra sobrevivencia, necesitamos información que realmente refleje fielmente la realidad, y nos la organice conforme a nuestros valores, ideas y creencias. De esto tratamos en otro trabajo nuestro más reciente («La operación de nuestro cerebro y la expresión humana; implicaciones para la Literatura, los medios y la investigación», 2012).

Vale la pena tenerlo en mente al leer el presente artículo, pues al final lo que ha destruido a los medios, es la falta de relevancia, utilidad y veracidad de sus contenidos, y su hostilidad cada día más evidente hacia los valores, ideas y creencias de sus públicos meta.

El director de un gran conglomerado español de medios, declaró recientemente que «existe la tentación de dibujar utopías morales sobre los medios, y no resolver su financiación«. Ahora bien, no hay manera posible de que los medios vuelvan a ser autosuficientes financieramente, mientras carezcan de la autonomía y libertad necesarias para adecuar sus contenidos, a las necesidades, opiniones y recursos de sus públicos meta.

…No es cuestión ni de idealismo ni de ideología:  Así es y así funciona, simplemente, la naturaleza humana, en orden a su sobrevivencia.

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Fuente de la ilustración: Banco de imágenes DreamsTime.com (© Minyun Zhou)

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ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN

(DATOS BIBLIOGRÁFICOS/HEMEROGRÁFICOS/VIDEOGRÁFICOS DE LA FUENTE):

Blanca de Lizaur; «Los otros problemas de los ‘medios’: La lenta agonía de un puesto de periódicos I», Humanidades # 103 [1995], págs. 24 (contraportada) y 17.

Y…:

Blanca de Lizaur; «Los otros problemas de los ‘medios’: La lenta agonía de un puesto de periódicos II», Humanidades # 105 [1995], pág. 3.

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Actualmente disponible en (repositorio):  http://www.mejoresmedios.org

___We find some foreign cities both amazing and disappointing. Their broad boulevards, mile-long blocks, mirrored buildings, cleanliness and order, amaze us. Their barren sidewalks, cold coffee shops (literally freezing, since the air conditioning is used to “drive” people out, so other customers can occupy the tables quickly), and the lack of the bustle and chatter of people are …disenchanting. Seeing somebody else on the street, in fact, doesn’t make one feel safer; it may even scare you. Our cities have “life” because there are people out walking, musicians, street markets, people at their windows, human groups of all ages chatting excitedly ─or just playing─, newsstands, touts, con artists everywhere…; and coffee shops or food stalls along the sidewalks and in the squares, with temperatures that encourage customers to enjoy themselves in a leisurely way.

Newsstands are part, then [in 1995, when this article was first published], of the personalities of the different Mexican cities; and they humanize them. One goes there not only to purchase the latest magazine, but also to talk about the last one ─above all if one was unable to buy it─; to find out how the newspaper seller’s children are doing, and to hear other customers’ news. One finds out what is going on in the neighboorhood, as well as the latest celebrity news at newsstands; people exchange recipes and encouragement at the beginning or the end of a long working day. We often end up buying more than we planned, because the seller ─familiar with each client’s tastes─ recommends a new publication to us. The seller at the newsstand I go to, is named María Elena Razo Rosales de López, and she has sold me hundreds of magazines, comics and novels over the course of my life. The newsstand, in spite of the owner’s hard work and the kindness, is not [back in 1995] what it used to be. Why is that?

1) The sales of magazines in supermarkets ─“Because people save themselves the trip to the newsstand”, María Elena tells us─;

2) the proliferation of publications ─“There are more than 8,000 publications on sale nowadays; it’s impossible to display them all on the racks so people can see all the covers”─ [in fact, there are over 12,000, judging by the number of title certificates issued by the “Dirección General del Derecho de Autor” (later: Instituto Mexicano del Derecho de Autor, or Copyright Office), in Mexico]; together with…:

3) minimal differences between publications ─for example: “Eres” (You), “Somos » (We) and TvyNovelas » (TV-and-Novels) have the same articles, and the same [advance] summaries of the same telenovelas” [Note: The latter stopped being published a few years afterwards…]─. Of course, this repetitiveness of subject matter, means/entails…:

4) less varied contents ─“When the Pope’s book came out, I sold many copies; had I received more, more I would have sold, since they never send me nice books on religious subjects; but instead they sent me so many copies of “Las Confesiones de una desvergonzada” (Confessions of a Shameless Woman) that they didn’t all fit on the rack. I don’t mind selling that stuff [publications only suitable for adults]; but the customers who buy them are always the same, and just because there are more publications, they aren’t going to buy more. Meanwhile the other customers ─the majority before, stop coming because they feel uncomfortable and unhappy here [although they don’t always know why]”. This is connected to another factor related to newsstands’ declining sales, which is…:

5) the proliferation of adult magazines ─“because” the seller told me, “the women [mothers] don’t go to the newsstands so that their children won’t see the adult magazines, and so we sell a lot less women’s magazines, and almost none for kids”. In addition…:

6) the loss of the right amount of originality, from the standpoint of popular literature, since readings should never be more original than readers anticipate, nor be limited to a mechanical repetition of previously published material ─“They used to be interesting…, things happened in novels; not like nowadays where they’re all very similar, or very strange and unpleasant”─;

7) “not much” considering the price one pays for magazines. In their heyday, “Pepín« and “Paquín« ─to give two examples─ gave us a number of serialized stories at a very low price; and the daily chapters that gave us something to read on the way to work every day, mattered more than whether the paper was cheap or the ink was sepia. And since all kinds of people ─different age groups, habits, classes and educational levels─ liked them, groups of people agreed to buy them in turns, so that they could read them all without having to spend very much; this way everybody got a lot, daily, and for not much money. And finally …:

8) the lack of big advertising campaigns ─“When Corazón salvaje« (Wild Heart) came out in photo-novel format [stripes of photographies, on paper, telling a story], I thought it would sell very well; but people didn’t know about it because there hadn’t been any publicity on television or in magazines. And after the first one comes out, whoever didn’t buy it, doesn’t buy the rest of the series even though they could get hold of the first one.” And when word of mouth finally got around and people started buying the successful telenovelas in photonovel format, the company took them off the market ?’because they hadn’t reached the level of sales they had hoped for…’ How could they, since they didn’t wait long enough for people to find out about them and get into the habit of buying them…?”

What is selling well? [back in 1995]:
“Although you may find it hard to believe, ‘educational’ magazines (on English, medicine, whatever); and also videos that aren’t sold in video stores, “Vanidades« (Vanities) [a womens’ magazine], “¡Hola!” (Hello!) [a gossip magazine published in Spain], novels that take place in other countries, home decorating magazines, nice religious things, and ─although not so much anymore─ ‘digests’ [cheap books offering one long melodramatic story in stripes, on cheap paper and only black or sepia ink; until then sales champions in the Mexican magazine market] [“Libro Vaquero« (Cowboy Digest), «Libro Semanal” (Weekly Digest), and “Libro Sentimental» (Romance Digest) [─in fact, their sales dropped so much, that they were taken off the market a few years afterwards]. Now we really sell a whole lotta nothing”. María Elena has been [in 1995] working at her newsstand for 26 years; she works every day except December 25 and January 1. She is very knowledgable about her business, her merchandise, and her customers; and that is why she was able to provide us with a summary of why the Mexican magazine market is in decline, without spending a fortune on a market analysis. Don’t be surprised, reader, when a number of different sources confirm her words. We hope publishers and distributors realize they are ruining their business. It’s their fault that newsstands are in danger of dying out, dehumanizing a little bit more, life in our cities.


Corollary added in January 2013:

In the years elapsed since publishing the above article, the credibility of the press has fallen more each day. And not only due to a number of scandals [cfr. for example the one involving the British tabloid The Sun, owned by Murdoch], but also due to the increasing pressure on contents, by their stakeholders (“interest groups”; that is: shareholders, advertisers, financial partners, political authorities, activists, etc.), in opposition to what the readers would want and really need to find in their pages.

The superabundance of information ─there has never been more─, and the scarcity of time ─there has never been less─, as well as excessive and unsuitable advertising, have not favoured the general consumption of media, and in particular not that of newspapers or magazines.

But above all: The decline in the media markets became imminent due to the slow, but cumulative and efficient, operation of that part of our brain that the neurolinguist Steven Pinker calls “the Cheater Detector”, which searches for inconsistencies, deceit, bias, fraud and lies ─or information that negatively impacts on healthy coexistence within society, in accordance to its culture, its values, ideas and beliefs, and the needs of the times─. This part of our brains is essential since, in order to make productive decisions for our survival, we need information that truly closely reflects reality, and organizes it according to our values, ideas and beliefs.  We talk about this in another recent article (“The Workings of our Brain and Human Expression; Implications for Literature, Research and the Media”, 2012).

It is worth bearing this in mind while reading the present article, since ultimately the media have been destroyed by the lack of relevance, usefulness and veracity of contents, and their increasingly evident hostility towards their target public’s values, ideas and beliefs. The top executive of a Spanish media conglomerate, recently stated: “it is tempting to paint moral utopias regarding the media, instead of solving how to finance them». That said, there is no way that the media can become financially self-sufficient, while lacking the autonomy and freedom necessary to adapt their contents to their target public’s needs, opinions and means. …Neither idealism nor ideology are the matter here: This is all about human nature, and how it works for survival.

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Illustration Source: Stock images from DreamsTime.com (© Minyun Zhou)

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ARTICLE ORIGINALLY PUBLISHED IN

(BIBLIOGRAPHICAL INFORMATION/NEWSPAPERS/VIDEOS):

Blanca de Lizaur; “Los otros problemas de los ‘medios’: La lenta agonía de un puesto de periódicos I” (Other Problems Facing the Media…: The Death Throes of a Newsstand, or Kiosks Slow Death I) , “Humanidades” (Humanities) # 103 [1995], pp. 24 (inside back cover) and 17. And…:

Blanca de Lizaur; “Los otros problemas de los ‘medios’: La lenta agonía de un puesto de periódicos II” (Other Problems Facing the Media…: The Death Throes of a Newsstand, or Kiosks Slow Death II), Humanidades # 105 [1995], p. 3. Available at (repository): http://www.mejoresmedios.org

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