Blanca de Lizaur, PhD, MA, BA, [:es]Especialista en contenidos [:en]Content specialist.
Shadow

Everything YOU ALWAYS WANTED TO LEARN ABOUT YOUR VOICE…, but couldn’t find whom to ask!Todo lo que SIEMPRE QUISISTE SABER SOBRE TU VOZ…, pero nadie te supo contestar

Dedicatoria cordial a Claudio Lenk (q.e.p.d.),

Roxana Coll, Ignacio Cobeta, Víctor Osma y Concha Doñaque

– I –

La voz goza de un poder casi mágico, para atraer o alejar a las personas. Y en la cultura indígena –en una cultura oral y rural–, la voz es la persona, y refleja su alma, su esencia, su yo. Benjamín Disraeli decía: “Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona, como su voz”.

Para quienes vivimos de la voz (maestros, actores, cantantes, vendedores, terapeutas, oradores, políticos, merolicos, recepcionistas, y muchos más), la voz es también todo. Necesitamos entrenarla, modelarla, y ejercitarla, so pena –si no lo hacemos– de dañarla o perderla irremisiblemente (nódulos, pólipos, edema, afonía, disfonía, etc.).

Pero, ¡qué difícil es encontrar un maestro hábil y eficiente! ¡Cuántos hay que ni siquiera tienen el oído lo bastante entrenado, como para darse cuenta de si estamos produciendo una voz natural (nuestra mejor voz posible, con respecto de nuestro cuerpo, edad y cultura), o no!

Mas, ¿qué es la voz?, ¿cómo se produce?

En el cuello tenemos la laringe, que es como un cofre pequeño de cartílago y hueso, en cuyo interior se encuentran las cuerdas vocales (OJO: vocales, NO bucales, como luego dice la gente).  Éstas, no son 2 cuerdas como nos las imaginamos, sino 2 pliegues (dobleces) musculares, casi gelatinosos, que se juntan cuando queremos, cerrando así el paso al aire que viene de los pulmones, que entonces las golpea y pone a vibrar.

O dicho de otra forma: los pliegues suenan como cualquier cuerda u objeto que pulsamos hasta hacerlo vibrar; y el aire que pasa por ahí arrastra el sonido de esa vibración hacia afuera de nuestro cuerpo, para que lo modelemos y produzcamos con él los sonidos que representamos con las letras del alfabeto.

Según la persona y la ocasión, las cuerdas se juntan entre 3 y 10 veces por segundo. Los varones las tienen más largas, por lo que el aire las junta menos veces por segundo al salir, y por eso suelen tener una voz más grave. Las mujeres solemos tenerlas más cortas, por lo que al salir el aire las juntamos muchas más veces por segundo; y por eso acostumbramos hablar más agudo.

Ahora bien, cuando silbamos  también producimos sonido, porque estamos empujando mucho aire, con mucha fuerza, por un agujerito pequeño. Y no suena igual el silbido que sale de un tubo largo, que el que sale de uno cortito (una flauta y un trombón suenan muy diferente…). Esto es así porque cualquier cambio de forma del canal por el que sale el aire (cualquier obstáculo, estrechamiento o ensanchamiento, alargamiento o acortamiento, etc.), también cambia el sonido que producimos.

Esto implica que también la forma de nuestro cuerpo, da forma a nuestra voz –la marca, la hace diferente–. Y a mayor peso, mayor voz –más potente–  [lo cual hace absurdo que se discrimine por su volumen, a gente tan buena y con una voz tan fantástica como la de este joven:  Vídeo ].

De ahí también que, aunque un par de gemelos sea separado al nacer, ambos tenderán a desarrollar voces parecidas (porque la forma de nuestro cuerpo es, en gran medida, resultado de nuestra herencia genética).

Y por eso también sucede que, cuando un cantante de ópera baja de peso, pierde voz (hay menos masa vibrando cuando canta, y menos aire, también, para producir su voz).

Ahora bien, el sonido que las cuerdas producen, es poquito, como poquito es el sonido que produciría una cuerda de piano o de guitarra, si la sacáramos de la caja en la que está pegada y resuena.

Esto es: Para que la voz se haga grande, para que alcance suficiente volumen, tenemos que hacerla vibrar junto a una “caja de resonancia” que le dé fuerza y textura (que haga de micrófono y de ecualizador). El tamaño de la “caja de resonancia” le da volumen a la voz. Y la textura de sus paredes cambia la textura de la voz: Mientras más lisas sean por dentro las paredes de la “caja”, más brillante será nuestra voz –como ocurre cuando cantamos en un auditorio o salón de actos–.

Además de la propia laringe, nuestra principal “caja de resonancia”, lógicamente, es la del tórax (¿cuánto hueco hay en los pulmones…?). Mas nuestro cuerpo tiene muchas otras, y cada cavidad o hueco hace resonar la voz de manera peculiar. Aprender a “dirigir” la voz, de hecho, tiene mucho de aprender a ver hacia qué cavidad queremos empujarla, y con exactamente cuánta presión (de aire). En la cabeza, por ejemplo, tenemos una gran cantidad de oquedades (huecos): la cavidad nasal, los senos frontales, etc. Y en el cuerpo también tenemos huesos que cambian el sonido de nuestra voz, cuando los hacemos vibrar (por eso hay actores que dicen que hablan con la cadera o con el esternón, por ejemplo). Para nosotros es difícil imitar a los eslavos que vienen a nuestro país, porque ellos empujan la voz hacia la coronilla antes de sacarla del cuerpo, mientras que los mexicanos en general la sacamos “a ras de garganta”, y los chilenos casi la “silban” echándola por el paladar hacia la nariz (aprovechando los resonadores frontales y nasales).

Por otra parte, los órganos que utilizamos para absorber, retener, graduar y dirigir el aire, también influyen directamente en la voz que producimos. Ahora bien, ¿nos referimos a los pulmones nada más? No… Pero tampoco es cierto eso que se dice de que “los ventrílocuos y los políticos hablan con el estómago…” (¡qué culpa tendrá el estómago…!).

En realidad, los profesionales de la voz controlan la salida del aire desde el vientre –no desde el estómago, sino desde el abdomen–. Ellos entrenan sus músculos abdominales por dos razones: Para así permitirse expandir el diafragma mucho más allá de donde llega normalmente, ya que esto les da reservas de aire suficientes como para producir notas largas, sonidos difíciles, o párrafos complicados. Y también porque necesitan poder controlar todo ese aire a voluntad, graduándolo de mil maneras diversas.

En lo que se refiere a la voz, “entrenar el abdomen” no consiste en “meter siempre la panza”, ni tampoco en “dejarla siempre fuera”, sino en tonificar esos músculos (las distintas capas de ellos), de forma tal que podamos distenderlos y contraerlos a voluntad. Igualmente, los profesionales de la voz se entrenan para aprender a respirar, pues es importante llenar la totalidad de los pulmones, y no solamente el tercio superior; y para aprender además a distinguir cuándo deben hacerlo.

Cuando nos entrenamos para producir la voz siempre con la misma calidad, decimos que la estamos “colocando”. Cuando además aprovechamos para hacerla resonar en las distintas cavidades de la cabeza y del cuerpo, para aumentar su volumen y brillantez sin aumentar el esfuerzo físico que nos permite producirla, entonces la estamos “impostando”. Y cuando controlamos el aire desde el abdomen, decimos que, ahora sí, nuestra voz está bien “apoyada”. Hay cantantes populares, sin embargo, que no quieren sonar parecido a un cantante de conservatorio, y que a propósito deciden controlar el aire y las texturas de la voz con los propios músculos de la laringe, concentrando gran esfuerzo y tensión emocional en ese punto. A esto se le llama “belting” (“acinturonar la voz”),y es físicamente agotador, emocionalmente desgastante, y extremadamente peligroso para nuestras cuerdas.

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– II –

            Aprender a usar nuestra voz, es como aprender a tocar un instrumento musical, sumamente complejo y difícil. Y con una dificultad añadida: que el instrumento está en nuestro interior, por lo que el maestro no puede decirnos “tapa este ahujerito”, u “oprime aquí esta cuerda” –nuestro “aparato fonador”, no sólo es un “instrumento de cuerda”, sino también uno de “aliento”, y combina características de ambos, pues pulsa las “cuerdas” con aire, y luego lo modela–.

Para aprender “a tocar” este “instrumento”, tenemos que aprender a mover músculos y ligamentos que ni siquiera sabemos que existen, y que nunca hemos “sentido” (de los que no tenemos memoria “propioceptiva”, por las sensaciones que puede producir en nuestro cuerpo). Y cada uno de esos movimientos produce una sensación distinta, que el maestro no puede reproducir en nosotros a voluntad.

¿Cómo, entonces, hacer para aprender lo que no sabemos? El maestro no dispone –para enseñarnos– más que de su oído, su criterio, y su ejemplo (su voz). Y nosotros no tenemos sino nuestro oído, para darnos cuenta de si estamos haciendo bien lo que nos pidió, o no. ¡Y es sumamente frustrante que le digan a uno “haz que suene así”, cuando uno no tiene ni la más remota idea de cómo lograrlo! Esto es lo que nos hace tan difícil el llegar a dominar nuestra propia voz. Y sin embargo, cuando aprendemos a “apoyar” la voz (a controlar su salida desde el abdomen), y a “resonarla” en la cabeza o en el pecho, ¡cuánto más volumen, y cuánto menos cansancio!

            Enfrentémoslo: Si la voz se nos cansa después de dos horas de hablar, es que la estamos usando mal.Pero, ¿cómo corregirnos?, ¿dónde podemos aprender sobre estas cosas? Puede ser un buen principio el leer un par de libros especializados, y practicar prudentemente los ejercicios que listan. Les recomendamos:

  1. Los manuales de Patsy Rodenburg (principalmente The right to speak y The actor speaks: Voice for the perfomer), así como…
  2. el libro de Cristián Caballero, editado por Claudio Lenk: <Cómo educar la voz cantada y hablada, de Edamex –fácil de conseguir, escrito y pensado para quienes hablamos nuestro idioma, y no muy caro–.

Sobre la higiene de la voz, es posible bajar gratis de internet: A guide to Vocology, del National Center for Voice and Speech de Estados Unidos.

Mientras tanto, para cuidar de nuestras cuerdas vocales (y de nuestra voz), vale la pena recordar algunas cosas:

1) Toda tensión innecesaria en el cuerpo (sea emocional o postural) afecta gravemente nuestra voz. Éste es el origen, por ejemplo, de las famosas “voces de sapo” –personas con poquita voz, cortada, tensa hasta casi reventar, y generalmente más aguda de lo que cabría esperar, hasta el punto de que incluso puede “dolernos” el oírlas–. Burlarse de ellas no resuelve el problema, pues al lastimar a estas personas, nada más estamos aumentando la ansiedad que las oprime y que les genera esa voz.

Si queremos realmente ayudarlas, necesitamos resolver la tensión que las atenaza y desgasta. Esto es: Necesitamos corregir la postura, y los problemas emocionales que las llevaron a producir una voz así; o si no, ayudarlas a descubrir, no el problema de su voz, sino qué las llevó a tensarse tanto –¿quizás algún evento doloroso de su vida, alguna herida de su pasado…?–.

La homeopatía clásica, la acupuntura, la quiropráctica, y/o la relajación, ayudan mucho; y también el aprender a detectar uno mismo, todo punto de tensión no-natural en nuestra postura   –por ejemplo:  ¿Tenemos los hombros encogidos, y más arriba de lo que debiéramos?, ¿caminamos con el cuello echado para delante, o por el contrario, con la barbilla encajada en nuestro cuello?; ¿vamos por la vida con la espalda encorvada, o tiesa y rígida?; ¿nos es verdaderamente imposible “meter la panza”? ¿Tendemos a estar con las manos apretadas, o con los brazos cruzados…?–.        Arreglar todas estas cosas, dará como resultado una voz mejor, más bella y más sana, sin necesidad de mayor entrenamiento vocal…

2) La gente que carraspea constantemente (¡pecado de lesa voz!), quizás lo hace porque sufre de reflujo gastroesofágico, del páncreas, o de algún padecimiento de las vías respiratorias. Es necesario atender el problema de origen, si queremos que la voz mejore definitivamente, y no nada más por un tiempo.

3) Ahora bien, si la persona carraspea por timidez, más vale que pierda la mala costumbre: Es mejor toser bien y fuerte un par de veces, y liberarnos definitivamente de la molestia que tenemos en la garganta, que andar carraspeando todo el día, pues esto lastima más las cuerdas vocales, y no resuelve el problema.  Tanto el toser como el carraspear, suenan como un ladrido, porque restriegan ambas cuerdas en plena vibración, una contra la otra –como dos serruchos eléctricos que empujáramos uno contra otro por el lado filoso–.  Quien carraspea todo el tiempo, daña sus cuerdas hasta el punto de terminar sin poder controlar su voz, sin poder emitirla cuando lo necesita, o de plano sin voz (afónico).

4) Asimismo, vocalizar es fundamental para quien vive de su voz. Y vocalizar es abrir bien la boca cuando hablamos, marcando cada sonido con cuidado, pues esto facilita que seamos comprendidos, sin aumentar nuestro cansancio. A cada persona se le dificulta más un cierto tipo de sonido. Si nos grabamos de alguna forma, y estudiamos la grabación con atención, podremos darnos cuenta de cuáles son nuestros puntos débiles.

5) Cuidar nuestra entonación impide que nos volvamos mono-tono (hablar en un solo tono nos vuelve monótonos y aburridos). La gente que nos duerme (literalmente) cuando habla, es la que no le pone emoción a lo que dice, y que por lo mismo, no sube ni baja su tono de voz. En nuestra cultura, muchos varones padecen este problema, y nos lo hacen padecer a los demás. Y todo porque temen ser ridiculizados si juegan con los tonos de la voz.

Aprender a entonar la voz, es como darle puntuación a un texto. Si nos negamos a usar los puntos, las comas y los acentos, no podemos pretender que los demás quieran leernos, que puedan entender lo que decimos, o que admiren nuestra manera de escribir. Pero exagerar nuestra entonación también tiene sus problemas: Nos hace perder credibilidad. Todo está mejor en su “justo medio”.

6) Hacer pausas permite a quien nos oye “digerir” lo que le estamos diciendo, resolver sus dudas, y opinar. Es una muestra de respeto por el que nos escucha.

7) Beber mucho agua es sumamente necesario,

8) …lo mismo que respirar por la nariz cuando no estamos hablando o cantando, pues esto mantiene húmedas las mucosas que utilizamos para producir la voz. Por cierto: ¿Se han fijado en que la mayor parte de nosotros, respira unas 4 horas con un lado de la nariz, y luego otro período de tiempo igual con el otro? Esto permite a la mucosa de la nariz recuperarse de la sequedad del aire, y limpiarse de las impurezas y la contaminación que se hayan quedado adheridas a ella.

9) Fumar, beber e inhalar substancias tóxicas destruye la voz –que es lo que los demás “ven” de nuestro yo–. Y no sólo nos hacen daño los aguardientes de alta graduación o las drogas alucinógenas; tambiénnos lo hacen las drogas «socialmente aceptables» en muchos países: El café reseca terriblemente las mucosas, y el tabaco agrede directamente a todo el “aparato fonador”, y provoca cáncer de laringe. El día que vean sufrir a alguien a quien le hayan extirpado la laringe por haber fumado, van a comprender por qué es mejor alejarse de todo eso.

Ahora bien, no olvidemos que una voz maravillosa no puede ocultar un interior vacío (en el que no hay nada) o sucio (dañino); una voz increíble no esconde el hecho de que la persona sea vana o destructiva.

A esto sumemos que el contenido de nuestras palabras refleja lo peor y lo mejor que hay en nosotros. Así que también tenemos que trabajar adentro de nosotros, para poder reflejar algo valioso con nuestro discurso.

Y desde luego: Uno se expresa así como quiere que lo traten; uno, con su manera de hablar, les dice a los demás cómo merece ser tratado.

Como dice el antiguo Libro de la Sabiduría: “Al agitar el cernidor aparecen las basuras; en la discusión aparecen los defectos del hombre [de la persona, en sentido genérico]. En el horno se prueba la vasija del alfarero; la prueba del hombre está en su razonamiento. El fruto muestra cómo ha sido el cultivo de un árbol; la palabra muestra la mentalidad del hombre. Nunca alabes a nadie antes de que hable, porque ésta es la prueba del hombre.

La voz, la palabra y el razonamiento son lo que nos permite valorar a los seres humanos, siempre que –y en tanto que– la persona a la que estemos juzgando, viva de acuerdo con lo que predica.  Porque si no es congruente…, ¡cuidado!:La boca habla de lo que está lleno el corazón…” –sí–, pero las palabras, sin obras, no valen nada. Los delincuentes también pueden tener una preciosa voz. .

Fuente de la ilustración: Banco de imágenes DreamsTime.com (© Legger).

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Traducción de la imagen: 

Soft palate = Paladar blando (la parte de atrás, donde está la úvula o capanilla),
Tongue = Lengua,
Pharynx (throat) = Faringe (garganta),
Epiglottis = Epíglotis,
Larynx (voice box) = Laringe (cofre o caja de la voz),
Oesophagus = Esófago,
Trachea = Traquea.

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ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN

(DATOS BIBLIOGRÁFICOS/HEMEROGRÁFICOS/VIDEOGRÁFICOS DE LA FUENTE):

Blanca de Lizaur; “Todo lo que siempre quisiste saber sobre tu voz, pero nadie supo contestarte I”; en Humanidades de la UNAM # 264 [2003]; pág.6;  y  “Todo lo que siempre quisiste saber sobre tu voz, pero nadie supo contestarte II”; en Humanidades de la UNAM # 265 [2003]; págs. 6 y 8.

Actualmente disponible en (repositorio):  http://www.mejoresmedios.org

Dedicated to Claudio Lenk (r.i.p.),

Roxana Coll, Ignacio Cobeta, Víctor Osma, and Concha Doñaque.

– I –

Our voices have an almost magical power to attract or repel other people. And in many indigenous cultures –oral and rural ones, a person’s voice is that person –it reflects their soul, their essence, their self. “There is no index of character so sure as the voice” (Benjamín Disraeli).

For those of us who use our voices in our professional lives (teachers, actors, singers, salespeople, therapists, speakers, politicians, street vendors, receptionists, and many more), our voices are everything. We must educate them, mold them, and train them, lest –if we do not– we irreversibly damage or even lose them (nodules, polyps, edema, aphonia, dysphonia, etc.).

Yet…, it is very difficult to find a skilled and efficient teacher! …There are so many who haven’t even a sufficiently well trained ear, to be able to judge if we are producing our natural voice (our best possible voice, taking into account our body, age and culture), aren’t there!

But, What is the voice?  How is it produced?

The larynx is located inside the neck, and can be likened to a small chest made of bone and cartilage, inside of which we find the vocal cords (NOTE: vocal, not oral, as some people say). These cords, are not 2 cords as one might imagine, but rather 2 folds of muscle tissue, almost gelatinous. They come together when we so choose, thus cutting off the air being released from the lungs, which then impacts against them causing them to vibrate.

In other words: the folds emit sounds in the same way that any cord or object does when we strike it until it vibrates; and the air passing through there, pulls the vibrational sound outside the body, so that we may mold it and produce the sounds corresponding to the letters of our alphabet.

Although it varies from one person and circumstance to another, the cords come together between 3 and 10 times per second. Males have longer cords, so the air being exhaled brings them together less frequently per second, and that is why they tend to have deeper or lower-pitched voices. Women usually have shorter cords, so the air being exhaled brings them together much more frequently per second; which is why we tend to speak in a higher pitch.

That said, we also produce sound when we whistle, because we are expelling a lot of air, with great force, through a small opening. And the whistle that comes from a long tube, does not sound the same as one from a short one (a flute and a trombo sound different…). This is because any change in the shape of the passageway through which the air passes (any obstruction, narrowing or widening, lengthening or shortening, etc. of it), also changes the sound we produce.

This also implies that the shape of our bodies, gives shape to our voice –establishes and differentiates it–. The heavier the body, the greater the voice –all the more powerful– [which makes it absurd to discriminate against heavy people, or against this nice young man with an incredible voice: Video ].

It follows that, although twins may be separated at birth, they will tend to develop similar voices (because our body shape, to a large extent, is a function of our genetics).

Following the same logic, when an opera singer loses weight, they “lose” voice (less mass vibrates when they sing, and less air is exhaled in the process).

That said, the sound the cords produce, is small, just as the sound produced by a piano or a guitar cord would be small, if we removed it from the box in which it is set and resonates.

That is to say: For a voice to be great, for it to have sufficient volume, we must make it vibrate together with a “resonance chamber” which gives it strength and texture (acting as both microphone and equalizer). The size of the “resonance chamber” gives the voice volume. And the texture of its walls changes the texture of the voice: The smoother the inner walls of the “chamber” are, the more vibrant the voice will be –like when we sing in an auditorium or events hall–.

In addition to the larynx itself, our primary “resonance box”, logically, is the thorax (how much space do the lungs have…?). But our bodies have many other spaces, and each cavity or space makes the voice resonate in a particular way. Learning to “manage” our voice, in fact, has a lot to do with learning to recognize which cavity we wish to push it towards, and with precisely what pressure (air) we need to do so. Inside our head, for example, we have numerous cavities (hollows): the nasal cavity, the frontal sinus, etc. And there are also a number of bones in our bodies that influence the sound of our voice, when we make them vibrate (that is why there are actors who say they speak from the hip or the sternum, for example). It is difficult for us to imitate the Slavic people who come to our country, because they push the voice towards the crown of the head before projecting it outside the body, while Mexicans generally project it out “directly from the throat”, and Chileans almost seem to “whistle” by projecting it towards the palate and nose (taking advantage of the frontal and nasal resonators).

Moreover, the organs we use to absorb, retain, regulate and direct the air, also have a direct impact on the voice we produce. However, are we only referring to the lungs? No… Yet, what they say about “ventriloquists and politicians speaking from the stomach” is not true… (Let’s not blame the stomach…!).

In truth, voice professionals control the expulsion of air with their abdomens –not their stomachs. They train their abdominal muscles for two reasons: To thus allow them to expand their diaphragms much more than what is normally possible, since this provides them with enough air to produce and sustain long notes, difficult ones, or complex phrases or passages. And because they need to be able to control all that air, regulating and calibrating it in a thousand different ways.

In terms of the voice, “training the abdomen” does not mean “keeping the stomach pulled in”, nor “letting it hang out”, but rather consists of toning the abdominal muscles (the differing layers of them), so that we can relax as well as contract them at will. Additionally, voice professionals train «to learn to breath», since it is important to be able to completely fill the lungs (not only the upper third!); and also to learn to recognize when they need to do so.

When we train in order to be able to produce a voice of consistent quality, we say we are “placing” it. When we are also making it resonate in the various cavities of the head and body, to increase its volume and clarity without increasing the physical effort involved in producing it, then we say we are “projecting” it. And when we use the abdomen to control the air, we say, indeed, that our voice is in “suspension” (“appoggio”/»appoggiata») –we are supporting it properly. Some popular singers, however, do not want to sound like those trained at a conservatory, and purposely decide to control the air and the textures of their voices using the larynx muscles, concentrating a great deal of effort and emotional tension in this one area. This is called “belting”, and is physically exhausting, emotionally tiring, and extremely dangerous to our vocal cords.

– II –

Learning to use our voice, is like learning to play a musical instrument. …Extremely complicated and difficult. And with an additional challenge: the instrument is inside us, so the teacher cannot say “cover this hole”, or “press this string here” –our “phonic apparatus”, is not only a “string instrument”, but also a “wind instrument”, and it combines the characteristics of each, since it uses air to press the “strings”, and then alters and shapes it–.

In order to learn to “play” this “instrument”, we must learn to move muscles and ligaments we did not even know exist, and we have never “felt” (about which we have no “proprioceptive” or body memory). And each movement produces a different sensation, which the teacher cannot simply reproduce in us.

How, then, can we go about learning about something we do not “know”? The teacher has nothing –to use to teach us– other than his/her ear, his/her criteria, and his/her example (his/her voice). And we have only our ear, to know when we are correctly doing what he/she asks us to. And it is incredibly frustrating when one is told “make it sound like this”, when one hasn’t the slightest idea how to do it! This is what makes it so difficult to master one’s own voice. Nevertheless, when we learn to “suspend” our voice (to use the abdomen to control it), and to make it “resonate” in our head or chest, what a great deal more volume, and great deal less tiredness!

Let’s face facts: If our voice becomes tired after speaking for two hours, we are not using it well. But, how can we correct ourselves?, where can we learn about these things? A good place to start would be by reading a couple of books on the subject, and carefully performing the excercises therein. We recommend:

  1. The manuals by Patsy Rodengburg  (primarily The Right to Speak and The Actor Speaks: Voice for the Perfomer), as well as…
  2. the book by Cristián Caballero, edited by his son, Claudio Lenk: Educando la voz cantada y hablada (Educating the Speaking and Singing Voice), Edamex –easy to find, written for those who speak our language (Spanish), and inexpensive–.

On caring for one’s voice, one can obtain the following free on internet: “A Guide to Vocology, from the National Center for Voice and Speech in the United States.

Meanwhile, to care for one’s vocal cords (and one’s voice), it is worth bearing a few things in mind:

1) All unnecessary tension accumulated in the body (be it emotional or postural) seriously affects the voice. This is the reason behind, for example, those who have “monotonous” voices –people whose speech is clipped, whose voices are low (in volume), extremely tense and generally higher-pitched than one would expect, to such a degree that they can be “painful” to listen to–. Making fun of them solves nothing, since by hurting them, we only cause them to experience more of the anxiety that oppresses them and causes the problem in the first place.

We must address the tension and anxiety that torments and exhausts them, if we truly wish to help them. That is: We need to correct their posture, and the emotional problems that are the cause of such voice difficulties; or if not, we might help them to understand, perhaps not the issues regarding their voice, but instead the cause of so much tension –perhaps some painful life experience, some wound from the past…?–.

Traditional homeopathy, acupuncture, chiropraxy, and/or relaxation, are very helpful; and it also helps to learn to recognize areas of postural tension in oneself –for example: Are we hunching our shoulders, more than we should?, do we stretch our neck ahead while we walk, or to the contrary, do we hold our chin tucked in?; do we slouch around, or do we hold our backs upright and rigid?; do we find it utterly impossible to “hold in our stomach? Do we tend to clench our hands, or cross our arms in front…?–. Addressing all of these issues, would result in a better, more beautiful and healthier voice, without any additional vocal training…

2) People who constantly «clear their throats» (terrible for the voice!), might do so because they suffer from acid reflux, pancreatic problems, or some kind of respiratory problem. We must get to the root of the problem, if we want to definitively improve their voice, and not just offer them some temporary remedy.

3) However, if the person clears his throat due to shyness, it would be best to overcome this bad habit: A couple of good and loud coughs are better, and definitively rid us of what is bothering us in the throat, better than clearing one’s throat all day –since that damages the vocal cords and does not resolve the problem. Both coughing and clearing one’s throat, sound like barking, because while the cords are vibrating, they are rubbing against each other –like two electric saws being pressed together. Somebody who constantly clears his throat, injures his cords to such a degree that he can no longer control his voice, cannot produce sound when needed, or loses his voice entirely (may end up aphonic).

4) Also, vocalizing and enunciating is essential for anybody who makes a living with his/her voice. And to do so one must really open one’s mouth when speaking, carefully enunciating each sound, since this helps others to understand us, without tiring us. Everybody has more difficulty producing certain types of sounds than others. If we somehow record ourselves, and we carefully study the recording, we can discover our weak spots.

5) Paying attention to our intonation and inflection prevents us from sounding “mono-toned” (speaking «in just one tone» makes us monotonous and boring). The people who put us to sleep (literally) when speaking, are those who do not put any emotion into what they say, and for this reason, their tone of voice neither rises nor falls. In our culture, a lot of men have this problem, and the rest of us suffer for it. And all because they fear being made fun of if they play with different tones of voice…

Learning to modulate one’s voice, is like using punctuation in a text. If we refuse to use periods, commas and accents marks, we cannot expect others will want to read what we write, understand what we say, or admire our writing style. But excessive modulation is also problematic: We lose credibility. Everything is better when it is “just right” –balanced.

6) Pausing allows our listeners to “digest” what we are saying, clarify their questions, and offer opinions. It shows respect for our listeners, too; for what they feel and think.

7) Drinking a lot of water is absolutely essential,

8) …as is breathing through our nose when we speak or sing, since this helps the mucous membranes involved in producing our voice, remain moist. By the way: Have you noticed that most of us, breath through one nostril for 4 hours, and through the other nostril for the same amount of time? This allows the mucous membranes in the nose to recover from the dryness of the air, and to rid themselves of the impurities and pollution that became stuck to them.

9) Smoking, drinking and inhaling toxic substances all destroy the voice –which is what others “see” of our “selves”–. High alcohol content liquors and brews like “aguardientes” (very rough alcoholic beverages) and halucinogenic drugs are not the only things that hurt us; many “socially acceptable” drugs do as well: Coffee dries the mucous membranes severely, and tobacco directly attacks the entire “phonic apparatus”, and causes cancer of the larynx. The day you see the suffering of somebody whose larynx had to be removed due to smoking, you will understand why it is best to avoid all these things.

That said, let us not forget that a wonderful voice cannot conceal an empty inner life (in which there is nothing) or a dirty one (hurtful); an incredible voice cannot hide the fact that somebody is vain or destructive.

In addition, the contents of our words reflect the worst and the best we have to offer. Therefore: We must also work on our insides, so that what we say reflects something valuable.

And of course: One expresses oneself in the same way one wishes to be treated; one, in the way one speaks, tells others how one deserves to be treated.

As the ancient Book of the Wisdom of Solomon says: “The debris appears when the sieve is shaken; man’s [meaning a person, in the generic sense] defects appear when there is debate. The potter’s vessel is tested in the oven; the test of a man lies in his reasoning. The fruit reveals how the tree was cultivated; the word reveals the man’s mind. Never praise anybody before they speak, since this is the proof of man”.

The voice, words and reasoning are what allow us to evaluate human beings, as long as –and to the degree that– the person we are judging, lives in agreement with what he preaches. Because if he is not consistent…, be careful!: “The mouth speaks of what fills the heart…–yes, but words, without actions, are worthless. Criminals may happen to have beautiful voices, too.

Illustration source: DreamsTime.com (© Legger)

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ARTICLE ORIGINALLY PUBLISHED IN

(BIBLIOGRAPHICAL INFORMATION/NEWSPAPERS/VIDEOS):
Blanca de Lizaur; “Todo lo que siempre quisiste saber sobre tu voz, pero nadie supo contestarte I” («Everything You Always Wanted to Know About your Voice, but Nobody Could Tell You – I»); in Humanidades (Humanities), UNAM (National Autonomous University of Mexico) # 264 [2003]; p.6;  and

“Todo lo que siempre quisiste saber sobre tu voz, pero nadie supo contestarte II” «Everything You Always Wanted to Know About your Voice, but Nobody Could Tell You – II»); in Humanidades, UNAM # 265 [2003]; pp. 6 and 8.

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Available at (repository):  http://www.bettermedia.org

1 Comment

  • B. de Lizaur

    El siguiente vídeo muestra a una cantante occidental profesional, producir dos flujos de voz al mismo tiempo. Vale la pena verlo (explicación aquí mismo, justo abajo): //
    The following video shows a professional Western singer producing two very different flows of voice at the same time. It is well worth watching (explanation here, below the Spanish text):

    https://www.youtube.com/watch?v=dN_tEJUr2qM


    ESPAÑOL:

    La voz humana llega a nuestro oído como un flujo único de sonido. En realidad, lo conforman varios «armónicos» o «formantes» (varias ondas de distintas frecuencias), de los cuales el «fundamental» suele ser el más grave.

    Ahora bien, el resultado es grato al oído porque cada uno mantiene una relación musical (y matemática) con el formante fundamental (del cual suele ser un múltiplo). Y por medio de él, cada uno se relaciona armoniosamente con todos los demás.

    Una técnica de canto de origen mongol –Khöömei–, permite producir a la vez dos notas musicales claramente diferenciadas, naturalmente –sin ayuda de instrumentos ni apoyo digital, con la sola voz humana–.
    Cuando se domina, el que escucha tiene la impresión de estar oyendo dos flujos de sonido distintos a la vez, uno que sale del cantante, y otro de quién sabe de dónde –uno suena como una flauta, y el otro como una voz humana cantada, grave–.

    ¿Cómo es esto posible?

    Hay una «octava» de notas entre DO y SÍ –las ocho notas de la escala musical básica en Occidente–.

    Las dos notas que la técnica mongol nos permite producir a la vez, se relacionan entre sí porque se mantienen «en relación armónica» (por ejemplo: la más aguda siempre a una octava de distancia de la base, la del formante fundamental). De otra forma nuestro cerebro no podría procesarlas.

    De hecho, es precisamente porque la voz está compuesta por varios formantes –ondas, armónicos, tonos, frecuencias…, o como los queramos llamar–, que podemos llegar a diferenciar uno de manera tan pronunciada.


    ENGLISH:

    We tend to think that only one flow of sound comes out of our mouths when we emit voice.
    This seemingly «single» flow is composed of several tones and overtones –or harmonics– (several waves, each one vibrating at a different frequency).
    The «fundamental» one –habitually, is the basest one of them all (the lowest, or deepest, or gravest one…).
    Our ear likes the result despite the several strands (tones, «formants», harmonics, waves, frequencies…; however you want to call them) in our voice, because there is a musical and mathematical relationship between each of them, and the «fundamental» or base one (the other waves tend to be multiples of it). This way, and through the base tone, there is also a musical and mathematical relationship between them all.

    Khöömei, a singing technique developed in Mongolia, permits us to produce two distinctily different musical notes at the same time, naturally –without digital or instrumental support; only with our voice.
    When you master it, the listener will have the feeling that he/she is listening to two different sound flows at the same time –one coming from the singer, and the other one from who knows where –one sounds like a flute, and the other one like a human deep singing-voice.

    How is it possible?

    There is an octave (8 notes) between DO and TI –the traditional Western musical scale. The tone and the overtone we get with the Mongolian singing technique, maintain an armonious relationship between them (for example: the overtone always an octave away of the fundamental or base one…). Otherwise our brains would not possibly be able to process them.

    It is precisely because of this –because our voice contains several formants (waves, frequencies, strands, harmonics, tones…), that we can strive to make one of them stand out from the others, as with this singing technique.

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