Blanca de Lizaur, PhD, MA, BA, [:es]Especialista en contenidos [:en]Content specialist.
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ÁNGELES SIN ALAS: POLÍTICAS DEL CONTENIDO EN LA TELENOVELA MEXICANA, 1957-1997ANGELS WITHOUT WINGS: CONTENT POLICIES IN MEXICAN TELENOVELAS, 1957-1997

Ponencia presentada en el congreso:

Representing Mexico:

Transnationalism and the politics of culture in Post-revolutionary Mexico

[Representando a México…  El transnacionalismo y las políticas culturales desde la Revolución],

Congreso international patrocinado por      .

la Universidad de Yale y el Woodrow Wilson Center,

en la Torre del Instituto Smithsoniano,

Washington, D.C., EE.UU. ( U.S.A.),

 Viernes 7 y sábado 8 de noviembre de 1997.

 Traducción al español, de la propia autora.


.

ÁNGELES SIN ALAS…;

POLÍTICAS DEL CONTENIDO EN LAS TELENOVELAS MEXICANAS

(1957-1997)

Blanca de Lizaur,

U.N.A.M.

ÍNDICE:

  • Introducción

  • Qué es una telenovela

  • El nacimiento de la telenovela mexicana

  • El mito del progreso

  • La función social de la Literatura

  • Quienes establecen lo que se puede mostrar

  • La agenda de contenidos

  • Una breve historia de los elementos religiosos en las telenovelas mexicanas

  • Elementos religiosos en dos muestras semanales (1996-1997)

  • Televisión Azteca

  • Conclusiones

  • FUENTES Y AGRADECIMIENTOS

  • Introducción

En 1981-1982, una telenovela argentina transmitida por Canal 13 (entonces propiedad del gobierno), que llegaba a un público mucho menor que el de los canales privados, alcanzó una popularidad sin precedentes. Se trataba de Andrea Celeste.1Tuvo tanto éxito, de hecho, que poco tiempo después, Televisa produjo una versión mexicana de la misma obra, bajo el título de Chispita (1982-1983),2 que consiguió un éxito aún mayor.3 Se trataba de la historia de una niña huérfana, que vivía y trabajaba con una familia promedio, y se ganaba su amor hasta terminar formando parte de ella, gracias al matrimonio de su madre (súbitamente recuperada de la amnesia, y retornada al lado de su hija) con el viudo pater familias.

Durante sus muchos años de tribulaciones y sufrimiento, sin embargo, Andrea Celeste nunca se vio realmente sola, ya que su ángel de la guarda aparecía y desaparecía siempre que hacia falta, para sacarla de problemas. Esto era evidente en la versión argentina de la telenovela, en la que el ángel aparecía vestido debidamente (con larga túnica de color marfil), y en la que el nombre de la protagonista (Andrea Celeste) hacía alusión evidente a su origen celestial. No así en la versión mexicana, en la que el ángel, pre-adolescente, aparecía enfundado en traje y corbata de un color blanco estridente –ni vestido largo, ni alas, ni nombre celestial…; nada que pudiera señalarlo como lo que era–. De esta forma, Televisa no podía ser acusada de “abusar de la ignorancia del pueblo mexicano”, y de “alimentar su ignorancia con antiguos mitos y supersticiones obscurantistas”.

Aún más: Durante el primer capítulo de la novela, se mostraba claramente que a la niña la protegía …un extraterrestre;4 pero el productor tuvo la inteligencia de no volver a tocar el tema durante los siguientes …291 capítulos. De esta manera, la gente tenía pistas suficientes como para entender al personaje conforme a sus creencias y cultura, pero el Gobierno Mexicano no podía quejarse de que la empresa televisiva estuviera alimentando al país con “mentiras pluriseculares”. Televisa había de cooperar activamente con la modernización de México…

Trece años después (1996-1997), Televisa produjo una tercera versión de esta telenovela, bajo el nombre de Luz Clarita.5 Los ángeles estaban de moda, y la nueva productora estaba convencida de que pintar al protector de la niña como tal, podía incrementar el atractivo de la obra, y por ende su audiencia potencial. Pero el permiso le fue denegado. El ángel hubo de convertirse en hada madrina.6 El personaje se mantuvo estridentemente blanco, celestialmente bueno, y capaz de aparecer y desaparecer de la nada; …pero definitivamente sin alas.

Queda claro que las políticas del contenido en los medios en México, han cambiado desde la Revolución; pero no tanto como parecería.

  • Qué es una telenovela

La telenovela es un drama sentimental, seriado, transmitido por televisión. Se distinguen de las soap-operas estadounidenses, en que su duración está limitada –rara vez rebasan el año de transmisiones–: La obra finaliza, generalmente, tan pronto como los protagonistas han superado el principal obstáculo en su camino. Esto significa que las telenovelas se construyen alrededor de un conflicto central, y que –por lo mismo–, la tensión dramática asciende linealmente hasta que dicho problema es resuelto con un “final feliz”. Los “finales felices”, de hecho, son aquellos en los que cada personaje recibe lo que ha merecido por su comportamiento,en función de la cultura del público receptor –como exige la función social que llena este género literario–.

En la mayor parte de los países hispanohablantes, las telenovelas se transmiten de lunes a viernes, en capítulos diarios de 30 ó 60 minutos de duración (anuncios comerciales incluidos) –los episodios no son independientes entre sí, sino que han de ser transmitidos en un orden preciso–; y se producen principalmente en México, Venezuela y Brasil [Nota: Ponencia presentada en 1997].

Las telenovelas se han convertido en el plato principal del menú televisivo, en Iberoamérica (Latinoamérica) y Europa continental (incluyendo a Rusia y otros países del Este); y han alcanzado un éxito sorprendente en algunos países árabes y asiáticos también (como en China, mucho antes de la apertura comercial).7 En México ocupan el segundo puesto entre los programas más vistos de la televisión. El fútbol sóquer ocupa el primer lugar, las películas o largometrajes el tercero, y el cuarto los eventos especiales, tales como la inauguración de los juegos olímpicos.8 Ahora bien, considerando que todos éstos son eventos de única transmisión (esto es: de 90 a 120 minutos de duración promedio en total), podemos elevar las telenovelas sin problema al primer lugar de audiencia, debido que la mantienen cautiva durante meses, de manera continua y creciente –por un total de horas muy superior al de los otros formatos–.

Su impacto es tan amplio, que ha habido zonas en guerra, en las que las hostilidades se han detenido durante la transmisión de una telenovela.9 Y durante el secuestro de la Embajada del Japón en Perú, por ejemplo, los guerrilleros del Tupac Amaru siguieron las telenovelas al aire, con verdadera fruición.10 También se ha publicado que, en México, los representantes del E.Z.L.N. se levantaban cada día de la mesa de negociaciones, a tiempo para seguir su telenovela favorita.11 No sólo esto: Las telenovelas han fungido como vehículo privilegiado para llevar a la población los mensajes del Gobierno en materia de planificación familiar, tanto en México como en otras muchas naciones del mundo.12 Por todo esto, podemos afirmar que “todo el mundo” ve las telenovelas, si bien distintos grupos sociales puedan mostrar mayor agrado por unas obras, que por otras.

  • El nacimiento de la telenovela mexicana

Cuando la televisión nació en México en la década de los años 1950, tanto la industria del cine, como la de la historieta ilustrada, se encontraban en su momento de mayor auge. Fue aquélla una década de estabilidad política y económica, en la que el progreso y la modernidad prometidos por la Revolución Mexicana, parecían por fin hacerse realidad para un amplio segmento de la población. La industria de la radio crecía y se fortalecía, y entre sus programas más apreciados estaban las radionovelas. Fue sólo natural que la televisión experimentase con el género, y creara las telenovelas. El primer drama televisivo producido en capítulos diarios seriados, de hecho, fue adaptación de una radionovela previa:Senda prohibida, escrita por Fernanda Villeli. Esto, según un investigador de Televisa, tuvo lugar en 1957; justamente hace 40 años.13

En los inicios de la televisión mexicana, no todos los programas eran producidos por los propios canales; muchos eran producidos por brokers,14 por agencias de publicidad, o por los clientes de éstas (como la Colgate-Palmolive). Es por esto que la televisión mexicana ha respondido desde su nacimiento a las presiones del mercado, pese a la oficial ideología “revolucionaria”, que mantuvo al medio convenientemente sujeto al partido del Gobierno.

Esto llevó eventualmente a las partes involucradas, a dar nacimiento a Televisa, el gigantesco conglomerado de medios, unos 20 años después (3 de enero de 1973). Televisa –de facto, y durante muchos años, un cuasi-monopolio–, es el principal productor mexicano de telenovelas, y el productor televisivo más prolífico del mundo, en cuanto a número de horas producidas por año.

Dicho en otras palabras: Los contenidos y los formatos de la televisión mexicana, como ya antes lo habían sido los de la industria de la historieta, fueron modelados por la coexistencia de tres fuerzas: Una nación principalmente conservadora (cuyo consumo voluntario era requerido), un gobierno liberal (léase: liberal en tanto opuesto visceralmente a todo lo apreciado por los conservadores) y revolucionario –con, por ende, una agenda ideológica distintiva y muy marcada–; y una serie de empresas obligadas a operar conforme a las reglas del mercado –esto es: inmersas en una economía cuasi-capitalista–.

El estudio de los contenidos de las telenovelas, por lo mismo, nos ofrece una visión particularmente valiosa de las políticas culturales post-revolucionarias, y sobre cómo el partido en el gobierno consiguió fusionar sus mitos oficiales, con los de su pueblo, para arraigarse exitosamente en el poder.

  • El mito del progreso

La Revolución Mexicana –según se admite convencionalmente– costó al país cerca de un millón de vidas, e incontables pérdidas materiales. Era ideológicamente necesario justificar ante el pueblo tanta pérdida y sufrimiento. Lemas revolucionarios de izquierda, tales como “la tierra es de quien la trabaja”, facilitaron una reinterpretación marxista de un pasado entonces reciente, y justificaron la orientación liberal y revolucionaria del gobierno post-revolucionario. El propio pueblo al que la Revolución había venido a “salvar”, sin embargo, se levantó en su contra, cuando la reinterpretación marxista de la historia nacional, atropelló fronteras culturalmente inaceptables (tradicionales, económicas y religiosas). Miles murieron, y muchos miles más huyeron del país –principalmente a los Estados Unidos, en la primera gran emigración hacia el vecino del Norte–.15

Esto obligó al Gobierno Revolucionario a emprender una tarea de magnas proporciones: La de cambiar los valores de la sociedad sobre la que gobernaba, con el fin de asegurarse una base más amplia de apoyo popular, que le permitiese asegurar su permanencia estable a largo plazo en el poder.16 Algo atractivo había que ofrecer al pueblo a cambio de los valores por los que sentía un sincero aprecio (sincero, pues de otra forma no se habría levantado para defenderlos, llevando como llevaba todas las de perder contra un ejército profesional, apoyado internacionalmente). Había que prometerle a cambio algo tan atractivo, que justificase el sacrificio de valores, ideas y creencias, hasta ese momento intocables. ¿Qué meta social podía ofrecerle el Gobierno Revolucionario a cambio? …El progreso moderno.17 Ningún precio parecería demasiado costoso, a cambio del bienestar que la sociedad anhelaba. Como lógica consecuencia, el “Conformismo” (el estar conforme con la propia suerte en lugar de aspirar a algo mejor), se volvió inaceptable, debido a que implicaba un freno a los tan necesarios cambios sociales que “la autoridad y el pueblo” querían conseguir.

Como sinónimos del anhelado progreso, se ofreció la alfabetización, la escolarización, la salud (por medio de la medicina alopática moderna), la industrialización, la urbanización (esto es: la migración del campo a la ciudad), la paz, la libertad y el bienestar económico. Todo lo que se opusiera a ellos, había de ser interpretado como negativo para toda la nación. Juntos, de hecho, se convirtieron en los nuevos mitos de la nueva sociedad.

Aquello que era valorado tanto por el poder constituido, como por el pueblo, sirvió de puente entre el pasado y el nuevo momento histórico; y facilitó un terreno neutral en el que era posible dirimir los asuntos públicos. Me explico: El discurso público no podía hacer uso como argumento, de algo inaceptable para alguna de las partes, si quería llegarse a un acuerdo. Por esta causa, el discurso público sólo podía considerar “bueno” (positivo, constructivo, pro-social), aquello que ambas partes consideraban como tal; lo que a ambos parecía humanamente conveniente. El discurso moral –en cambio, y como es evidente– fue descalificado por el poder, por su relación con el discurso religioso. Las memorias del levantamiento contra-revolucionario que casi le habían arrebatado las riendas del país, estaban todavía frescas…

Semejante reinterpretación de la historia, de la realidad, y de las instituciones sociales, requería de vehículos de alcance masivo para sus mensajes. La nueva ideología había de ser transmitida y apoyada por: 1º) el colegio, 2º) la prensa y 3º) el resto de los medios de comunicación entonces disponibles. Los tres habían de ser controlados por el Gobierno. Ahora bien, esto tenía que hacerse de forma tal, que no se dañase la imagen de la democracia, como modelo perfecto de gobierno moderno…

Tan extraordinariamente bien lo hicieron, que solamente las primeras señales del derrumbe financiero, más de cuarenta años después, pudieron romper tan perfecta imagen en pedazos –o cuando menos, la idea de que el progreso continuo y perdurable se pudiera hacer realidad de la mano del partido del Gobierno (el de la Revolución)–. No es casualidad que los boicots civiles contra los medios de comunicación se extendieran y fortalecieran precisamente durante los sexenios [las presidencias] de de la Madrid y Salinas de Gortari (1982-1988 y 1988-1994),18 justo después del último informe anual de gobierno de López Portillo (1981), en el que éste reconocía oficialmente la llegada de la crisis a la vida nacional.

  • La función social de la Literatura

La importancia de la Literatura como vehículo remodelador de la realidad –sea ésta transmitida de forma impresa, o por medio de cualquier otra tecnología–, sólo puede ser explicada desde un punto de vista sociológico. Como Mims & Lerner definieron hace muchos años: La Literatura, como institución social…

“Consiste en un esquema de controles, mediante el cual lleva a cabo su función social, que es la de organizar la expresión verbal de la experiencia, integrando en un nivel emocional las actividades del grupo, con su visión subyacente de la vida.”19

La literatura, entonces, “a la vez que carga sobre sí las constricciones de la cultura, también constriñe a la cultura”;20

…y sirve a la sociedad aportando un vehículo para sus ideas, valores y cultura, que le permite transmitirlos de una generación a otra; y difundirlos también dentro de cada una de ellas, al hacerlos llegar a aquellos miembros de la sociedad que no puedan aprenderlos por medio de otras instituciones sociales (por ejemplo: de la familia o la escuela).

¿Cómo se puede llevar a cabo una tarea tan descomunal? De una manera muy sencilla: Ofreciendo una imagen de la realidad que transmita esos ideas, valores y cultura; esto es: que muestre que la vida misma “recompensa” a quien los vive, y “castiga” a quien no. Las historias contadas han de mostrar que los comportamientos que la sociedad valora, tienen utilidad práctica y consecuencias positivas para quien los lleva a cabo y para el resto de la gente, especialmente a largo plazo; y que los comportamientos que la sociedad rechaza, son destructivos (por sus consecuencias en quien los lleva a cabo, y en todos los demás). Vieja sabiduría recientemente confirmada por la Psicología Social, de la mano de Albert Bandura (de la Univ. de Stanford).

¿Esto es bueno o malo? Depende de nuestro punto de vista con respecto de esos ideas, valores y cultura. Es, sin embargo, natural. Todo grupo humano necesita transmitir su visión del mundo a sus miembros, y justificarla tanto desde el punto de vista racional como desde el emocional, o arriesgarse a morir.

Procesos ideológicos como éstos, son innatos e inherentes a toda sociedad humana, hasta el punto de que incluso las minorías –en su interior– hacen uso de ellos, pese a su frecuente descontento por la imagen que la Literatura de la cultura mayoritaria, da de ellas al resto de la sociedad.

De aquí la importancia que tenía el controlar todos los canales emisores y distribuidores de narrativa (los medios de comunicación), y no nada más aquellos que difundían “solamente” eventos históricos, reales (como la prensa y la escuela), si el Gobierno Mexicano quería regir estable y perdurablemente a un pueblo que no compartía su visión del mundo, pero que tenía hambre de paz y estabilidad.

Las telenovelas transmiten narraciones que organizan “la expresión verbal de la experiencia, integrando así en un nivel emocional, las actividades del grupo y su visión subyacente de la vida”.21 Esto me permite considerarlas Literatura para los efectos de mi análisis. Es evidente que ni funcionan como las obras literarias “cultas” (de élite), ni fueron construidas para ello; pero en su propia parcela cultural, llevan a cabo las labores propias de la Literatura, así como las define la Sociología.

  • Quienes deciden lo que se puede mostrar

México es el único país del mundo del que yo tenga noticias, en el que el control ético de los contenidos publicitarios, recae en la Secretaría [Ministerio] de Salud (Dirección de Control Sanitario de la Publicidad). Tenía que ser así, ya que el discurso oficial revolucionario, no reconocía la validez de los limitantes éticos no fijados por la ley, pero sí consideraba lícito imponerlos por razones de salud.

El control ético de las publicaciones ilustradas (revistas, historietas, etc.), recaía sobre la Secretaría [Ministerio] de Educación Pública (Comisión Calificadora de Revistas Ilustradas), con la ocasional colaboración de otras dependencias gubernamentales.22 La censura propiamente dicha, se ocupaba de temas políticos y relacionados con el discurso revolucionario; y era ejercida de manera indirecta por la Secretaría de Gobernación [Ministerio del Interior], que autorizaba la venta de papel, las concesiones de radio y televisión, y ejercía otros mecanismos de control más, como es bien sabido. En lo que se refiere a la televisión y sus contenidos, el Gobierno creó un departamento específico: la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (R.T.C.).

No era posible contar con un manual o reglamento específico sobre lo que podía o no transmitirse, porque esto habría equivalido a aceptar que la autoridad ejercía un control ideológico sobre los contenidos, pese a que el discurso oficial revolucionario que la legitimaba en el poder, exaltaba la libertad de expresión.23 Esto dejaba margen a la “discrecionalidad” (a ejercer la autoridad a criterio del burócrata o político de turno), lo que dotó al sistema de una cierta flexibilidad, de “válvulas de presión” a la tensión social del momento, y de una notable inconsistencia que paradójicamente favoreció su perduración en el tiempo.

En lo que se refiere a las telenovelas, las empresas televisivas han tenido que negociar personalmente caso por caso con la autoridad: R.T.C. nombraba a un censor para un cierto canal u obra, y el productor tenía que llegar a un acuerdo con éste respecto de lo que podía o no mostrarse durante la transmisión. Todavía hoy (1997), Televisión Azteca reconoce tener un representante permanente de R.T.C., con autoridad para decidir qué puede salir al aire.24

Nacida y criada en este ambiente, Televisa se ha estructurado para “conseguir resultados” (amplias audiencias), anticipándose a lo que R.T.C. vaya a aceptar o a rechazar. Después de 40 años de condicionamiento ideológico, primero piensan en lo que pueda complacer a R.T.C., y después en lo que pueda gustarle al público, sin darse cuenta de que trabajando entre márgenes tan estrechos, son pocas las cosas que puedan mostrar sin repetirse hasta el punto en que la obra deje de ser grata, y sin excitar la ira de los representantes gubernamentales.25

  • La agenda de contenidos

Se confió a la escuela y los medios de comunicación –como ya dijimos– el oro precioso de la ideología oficial: La promoción de los nuevos mitos para la nueva sociedad. Pero los medios eran de propiedad privada, aunque –en el caso de la radio y la televisión– requerían de concesiones de operación, que la autoridad otorgaba de manera arbitraria. Los permisos podían ser cancelados en cualquier momento y por cualquier razón. Es fácil para nosotros hoy, descalificar a cuasi-monopolios como el de Televisa, por su conveniente sujeción al poder. Pero verdaderamente podían perder todo en cualquier momento, si no se sometían a sus exigencias. Su sumisión, desde luego, fue generosamente recompensada con ingresos monopólicos, ventajas fiscales, y favores políticos.

Aquello que al inicio de este trabajo, he llamado “sinónimos del progreso” (y que describiré más adelante con mayor detalle), tenía que aparecer siempre “bien” –retratado de manera positiva, favorable– en películas, revistas ilustradas, radio y televisión. Los medios habían de establecer una clara correlación entre los mitos promovidos por las autoridades, y el bienestar y atractivo de los personajes más queridos por el público. De manera inversa, todo aquello que se opusiera al “progreso”, había de ser mostrado como negativo –como destructivo o antisocial–. La “superación personal” tenía que ser la meta deseable, dogmática, incuestionable, generalizada, por lo menos en lo que atañía a los personajes principales.

Simultáneamente, los valores humanos que tanto el poder como el pueblo consideraban deseables, habían de ser promovidos –constituían el territorio común en el que el discurso de ambos coincidía, y que podían ser esgrimidos para apoyar o rechazar una causa en disputa, como ya mencionamos antes–. De aquí que en la agenda oficial de contenidos, además de la promoción de los sinónimos del progreso, encontremos, el rechazo a conductas objetadas por la abrumadora mayoría: No era posible mostrar a un varón golpeando a una mujer o niño, o casado con varias mujeres al mismo tiempo, por ejemplo.

Los fundamentos ideológicos de la Revolución Mexicana, obviamente, habían de ser promovidas activamente, así como la visión oficial (gubernamental) de la Historia.

Los párrafos previos fijan las líneas generales de las políticas del contenido. Veamos ahora las particulares (o específicas) más importantes:

Primeras fronteras del contenido: Los sinónimos del progreso

a) La alfabetización tenía que ser presentada como la llave del éxito, como la clave de la superación personal. Todo conocimiento impreso, había de ser considerado automáticamente, como verdadero y valioso, como superior al transmitido oralmente.

b) La escolarización era mostrada como la vía segura al mejoramiento personal, y a un mejor puesto de trabajo. Por lo mismo, en las telenovelas no era posible mostrar maestros que fueran perniciosos o incompetentes. Las escuelas “sólo” enseñaban “verdades objetivas” –ciencia–; no puntos de vista “falibles y sesgados” como los de las familias y los individuos… Y la gente con estudios había de recibir siempre mejor trato que quienes no contaban con ellos.

c) La salud solamente podía ser conseguida por medio de la medicina alopática moderna, y la higiene; y constituía el “único” fundamento sobre el que se podía construir el bienestar de la persona. La medicina tradicional (con sus hierbas, masajes, relación con los ciclos y elementos naturales, sus invocaciones espirituales, y demás), sólo podía resultar nociva –como en la telenovela Marcha nupcial (1977)–.26 Los médicos de telenovela no cometían errores –no podían equivocarse–. La automedicación sólo podía conducir al agravamiento severo o la muerte. Los personajes no podían fumar o beber, a menos que fueran a morir de ello (ocasionalmente les era permitido sostener una copa de “champagne”, pero solamente durante celebraciones extraordinarias, y siempre que la cámara no los mostrase llevándose la bebida a la boca). Si tenían problemas con el alcohol, solamente Alcohólicos Anónimos (A.A.) podía ayudarlos. Las amibas –curables hoy en día– podían matar a los niños, si éstos olvidaban lavarse las manos antes de comer, así fuera sólo por una única vez. Los deportes constituían la clave que permitía reconocer la valía de un personaje joven. No era posible mostrar drogas en pantalla –ni para bien, ni para mal–, porque en una perfecta sociedad revolucionaria, nadie necesita fugarse de la realidad… Y de hecho, pocos lo hacían.27

No es raro que la gente se lamente de la influencia negativa que los medios de comunicación ejercen sobre la sociedad; sí es raro –sin embargo– que alguien hable de sus efectos positivos: Una estrecha política de contenidos en el ámbito de la salud pública, permitió al Gobierno Revolucionario mejorar los indicadores generales de salud de nuestro pueblo. No se puede poner en duda, por ejemplo, que lemas (eslóganes publicitarios) como el de “Lávese las manos antes de comer, y después de ir al baño”, o “Si usted prepara o vende comida, no olvide lavarse las manos antes de hacerlo; y sobre todo después de manejar dinero” [ad líbitum, este último], ayudaron a incrementar la esperanza de vida promedio. O que el más fácil acceso a la medicina alopática moderna, ha ayudado a reducir la mortalidad materna e infantil.

d) La industrialización en las telenovelas, era retratada siempre favorablemente: Creaba riqueza y empleos, y traía a los “pobres campesinos” a la civilizada y moderna…

e) …vida urbana, donde podían eventualmente llegar a contar con agua potable, drenaje, electricidad, teléfono, médicos, escuelas y todas las comodidades del progreso moderno –Este mito fue uno de los primeros que se derrumbó, por cierto, al principio de los años 1980–.28

f) La paz y la libertad: En el México de telenovela, había poco crimen organizado, ningún narcotraficante, cero terroristas; y ningún crimen quedaba impune. Tampoco había descontento social, ni secuestros, ni huelgas (no puede haber trabajadores descontentos, en una perfecta sociedad revolucionaria…). Ni prostitución, homosexualidad, suicidio o aborto.29 Y la corrupción, si acaso ocurría…, tampoco podía quedar sin castigo.30 Desde luego, tampoco había censura, ni ninguna otra falla o vicio permanente en el sistema establecido por el poder revolucionario.

g) El bienestar económico tenía que aparecer como consecuencia obligatoria de todo lo anterior.

Aún cuando nuestra primera reacción a los controles del contenido, sea general y espontáneamente negativa, no debemos olvidar que la migración del campo a la ciudad (cuando menos hasta los años 1980) ayudó a reducir la miseria de miles de familias campesinas, y mejoró su nivel de vida. Actualmente tendemos a idealizar las pequeñas comunidades del campo (ya sean indígenas o mestizas), olvidando que en muchas de ellas la explotación, el maltrato y la venta de las mujeres y niños –por ejemplo–, es tristemente frecuente.31

Otras fronteras del contenido:

h) Los fundamentos ideológicos del poder.

Como es lógico, la democracia ha constituido siempre el tabú ideológico supremo, debido a que la Revolución estalló al grito de “Sufragio [voto] efectivo; no reelección”. La democracia es el único sistema político que puede traer progreso al país, y por ende ha de ser retratada siempre de manera favorable. Las elecciones, según los noticieros (telediarios) han sido siempre limpias. …Las compañías preferían evitar el tema en las telenovelas, sin embargo, debido a que temían airar comprensiblemente a la audiencia.

La religión constituye el tema más difícil de abordar, debido a que el discurso revolucionario la relaciona con la ignorancia, la pobreza y el fraude; pero la sociedad la valora consistentemente mejor que al poder político, pese a las muchas humanas imperfecciones de sus fieles. Las empresas de medios no podían insistir en esto, debido a que habrían disgustado enormemente al público al que necesitaban no sólo para poder sobrevivir económicamente, sino también para transmitir los mensajes del poder…; por lo que mejor prohibieron mostrarla.32 Dicho en otras palabras: Un cierto equilibrio se logró, no mostrando ningún elemento religioso en las telenovelas, para que la gente aprendiera a vivir …sin creencias. El “proselitismo religioso” en los medios de comunicación, encima, estaba prohibido por la Constitución Nacional, y cualquier cosa podía ser interpretada como tal, poniendo en peligro la concesión de las televisoras, y la libertad y bienestar de sus empleados –Entendámonos: La religión alcanzó el estatus de actividad legal en México, apenas el 28 de enero de 1992; y eso con grandes limitaciones (especialmente en los medios), si nos comparamos con otras naciones–.

Como el público rechazaba una historia de amor, que no terminase en boda –en matrimonio religioso–,33 la autoridad permitió mostrar velozmente a la pareja entrando en el templo (o afuera de él), y enfocar con la cámara a los invitados; pero no consentía que el “sacerdote” hablase durante la ceremonia, salvo muy excepcionalmente. Esta esperada escena final, además de excesivamente breve, transcurría generalmente sin diálogos, acompañada por los sonoros acordes de alguna marcha nupcial…

La propaganda electoral y política estaba prohibida en las telenovelas, no por ley, sino para evitar molestar a la audiencia.34

El Gobierno toleraba críticas al sistema, solamente hasta cierto punto, por parte de notables intelectuales de izquierda;35 y siempre que su alcance no fuera mayoritario. Hablamos de artistas y pensadores realmente valiosos, pero cuyas opiniones divergentes a las del resto de la sociedad, eran útiles a la autoridad siempre que se mantuvieran dentro de ciertos límites. De esta forma anulaba con el prestigio intelectual de éstos –que la propia autoridad otorgaba y gestionaba hasta cierto punto mediante la difusión controlada de sus obras, el otorgamiento de premios, becas y subvenciones, el empleo en instituciones oficiales de cultura, etc.)–, la presión ejercida por la mayor parte de la sociedad –principalmente conservadora–, con respecto de modelo escolar o del contenido de los medios. Para todos los efectos, el Gobierno había de ser mostrado como la opción política de “centro”, y el garante del equilibrio y la estabilidad.

La traición (1985) constituye un buen ejemplo de cómo los contenidos podían ser negociados con el representante del Gobierno. En su versión original, el personaje más importante, era un gobernador estatal [de una región], que abusaba abusiva, malvada y astutamente de su puesto. La telenovela mostraba cómo amasaba riquezas a costa de la miseria de su pueblo, y cómo hacía uso habitual del crimen y la injusticia para arraigarse en el poder y para aniquilar a los que no eran sus amigos.

El censor de R.T.C. comprendió que la obra podía resultar incómoda para el Gobierno, y pidió cambios. Televisa entonces creó un personaje secundario, que cargó con todas las fechorías originalmente planeadas para el gobernador –el jefe del nuevo villano, y bajo cuyas órdenes todos creían equivocadamente que actuaba el maloso–. La inocencia del gobernador –héroe revolucionario, encima–, era finalmente demostrada; y con ello, el Gobierno y la Revolución demostraban nuevamente al público, su grandeza y su probidad.36

La Historia “oficial” (la versión de la Historia aceptada por el Gobierno) era igualmente intocable. En 1965 se produjo la obra Maximiliano y Carlota, sobre los infortunados emperadores de México (siglo XIX). Se trataba de una emocionante historia de amor la de la pareja imperial–, con final triste: Carlota enloquecía cuando su marido perdía la vida. El problema es que …quien lo mandó fusilar en el Cerro de las Campanas, era Benito Juárez, el prócer liberal, que quedaba como un villano. La reacción de la gente contra el héroe nacional fue tal, que las autoridades pidieron a la televisora que reparase el buen nombre del “Benemérito de las Américas” en una nueva telenovela.

i) Valores humanos de aceptación general.

El “nacionalismo revolucionario” exigía que los medios empleasen la “lengua nacional”. Y particularmente durante algunos períodos (como el sexenio del Presidente Luis Echeverría Álvarez), la televisión mexicana podía enorgullecerse de no emplear extranjerismos, y de mantener un mínimo nivel de corrección.

Por iniciativa de las autoridades, la televisora produjo una serie de telenovelas para promover y reforzar comportamientos que el Gobierno consideraba convenientes. Entre ellas: Ven conmigo, Acompáñame, Vamos juntos, Caminemos, Nosotras las mujeres, y Por amor (a lo largo de los años 1976 a 1989); y un tiempo después: Los hijos de nadie (1997). La primera, Ven conmigo, promovía principalmente la escolarización para adultos y la alfabetización generalizada, aunque también abordaba la cuestión de cuántos hijos convenía que tuviera una pareja la planificación familiar. Fue apreciada por el público mayoritario, y alcanzó los 32 puntos [porcentuales] de ratinggrosso modo: un 32 % de los hogares con televisor–; apenas por encima del promedio para su franja horaria y canal. Caminemos y Vamos juntos, en cambio, acentuaron menos la promoción de la escolarización, otorgando una importancia mucho mayor a la planificación familiar; y alcanzaron solamente los 15 puntos de rating –ambas por debajo del promedio para su franja horaria y canal. A partir de ese momento, la audiencia de este tipo de obras cayó en picada. Después de la última, se dejó de anunciar cuando una telenovela era “de interés social”, pues saberlo, en lugar de atraer a la gente, la alejaba –esto es: la etiqueta despareción; no así la práctica–. Pese a ello, es una verdad comúnmente aceptada en nuestro país, que su influencia logró reducir la tasa total de fertilidad en México, de los 6.37 a los 3.8 hijos por pareja, en sólo 14 años (las telenovelas fueron parte de un programa general de concienciación y facilitación de métodos anticonceptivos, que evidentemente reforzó su mensaje y facilitó su labor).37

A R.T.C. no le preocupaban mucho otros contenidos que a la gente en general sí le molestaban: El exceso de violencia, sexo y desnudez, el lenguaje inapropiado, y la carencia de obras que exaltasen la importancia de la familia en nuestra sociedad. Ocuparse de estos temas que ofendían grandemente al público mayoritario, sin embargo, permitía a la autoridad justificar su intervención en los medios. Y hay que reconocer que en la televisión, hicieron un mejor trabajo en este sentido, que en las revistas ilustradas.38 …Hasta el colapso de los mitos revolucionarios, y la consiguiente ampliación de las políticas del contenido (que se dio a partir de 1984-1985).

En lo que se refiere al retrato de heces y vísceras, no hubo problemas, pues todas las partes coincidían en rechazarlo. Hasta que Televisión Azteca decidió intentarlo, con poco éxito por cierto.39 La muerte tampoco ha representado un problema, siempre que sea mostrada de forma aceptable para la cultura mexicana.

Como regla general, la meta de los agentes del contenido era la de rechazar cualquier material que en lugar de promover el mejoramiento de la sociedad, la revirtiese a un estado “más primitivo”, de “ignorancia” –“pre-revolucionario”, se entiende–. Hasta 1995, los periódicos amarillistas (sensacionalistas) –hoy también llamados “tabloides”–, y la pornografía blanda y dura, estaban proscritas definitivamente de la televisión.

  • Una breve historia de los elementos religiosos en las telenovelas mexicanas

Como los representantes de R.T.C. actuaban “discrecionalmente” –esto es: Tomando decisiones obra por obra, canal por canal, productor por productor, empresa por empresa, sobre lo que podía o no mostrarse a cada momento–, las excepciones a todas estas reglas abundan. No obstante, es posible dibujar un perfil de cómo funcionó el sistema a lo largo del amplio período de tiempo que abarca este estudio, analizando el manejo de los elementos religiosos –los que en México requieren de una mayor sensibilidad–.

Hasta el nacimiento de Televisa, la feroz competencia entre los cuatro canales privados (entonces: 2, 4, 5 y 8),40 y la presión económica ejercida por las agencias de publicidad, por sus clientes (los anunciantes) y por los brokersque como es razonable, exigían que los canales gustasen a la audiencia, para que ellos pudieran recuperar sus inversiones–, no permitieron una censura excesivamente estricta. Antes de 1973, por ejemplo, hubo telenovelas de “vidas de santos” que alcanzaron gran éxito, y que incluso salieron de gira después por Iberoamérica (Latinoamérica), África y el Sur de Europa (todavía no había manera de grabarlas para vender el producto “enlatado”). La vida de San Martín de Porres –Fray Escoba–, por ejemplo, fue producida varias veces, bajo distintos nombres; la primera, antes de que se inventase el videotape. Cuando debido a su éxito, las televisoras de otras naciones quisieron transmitirla, el actor principal –René Muñoz– fue invitado a representarla una y otra vez para distintas empresas de televisión, en múltiples países del mundo.

Sólo después de la fusión de los cuatro canales privados que dio lugar al nacimiento de Televisa, durante el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez, fue posible un control más estricto de los contenidos. Y de hecho, la única historia central de tema religioso, autorizada después de esta fecha (1973), fue la última versión de la vida de San Martín de Porres: El Cielo es para todos (1979), patrocinada por Colgate y Café Oro.41 Como las veces anteriores, la telenovela alcanzó un gran éxito. Los patrocinios, por cierto –hasta donde me alcanza donde la memoria–, desaparecieron justamente en esos años; y no revivieron sino hasta 1995, en Televisión Azteca.

En el largo período transcurrido desde 1973-1979 hasta hoy, se permitió ocasionalmente el empleo de elementos religiosos, con cierto grado de éxito. La telenovela infantil Mundo de juguete (1974 a 1977),42 por ejemplo, mostraba a la protagonista acudiendo feliz a un colegio de religiosas en un país y momento en el que los religiosos tenían prohibido vestir hábito y enseñar en las escuelas, de manera abierta y notoria–. No sólo esto, las cámaras la siguieron hasta Europa, a recibir la Primera Comunión en Roma, de manos del Papa –nada menos–. Los personajes religiosos, además, eran positivos y entrañables.43 A los niños esta telenovela les encantó, hasta el punto de que la empresa la alargó una y otra vez para que no se terminara –terminó convirtiéndose en la telenovela más larga de la televisión mexicana (como suele suceder con las telenovelas infantiles de mayor éxito)–.

Otra obra, en cambio, mostraba a la muy popular actriz Angélica María, representando las apariciones de Guadalupe como un sueño, y fue más bien ignorada por el público.44

Alrededor de 1977, la televisión nacional dejó de celebrar los días festivos. La programación del día dejó de ser substituida por programas y películas alusivos, sin importar que la fiesta fuera civil o religiosa. Esto fue bien recibido, y considerado como “un paso adelante en la modernización de México”. Fue también, naturalmente, un paso adelante en la procurada eliminación total de los elementos religiosos de la vida pública mexicana.

Bajo el liderazgo de Víctor Hugo O’Farrill, se dieron los años dorados de la telenovela mexicana (de 1982 a 1986). El Antropocentrismo, el Modernismo y el progreso unieron fuerzas para crear algunas de las telenovelas más notables que ha producido Televisa. Mayores recursos técnicos y económicos, y un proceso de producción ya de tipo industrial en continua mejora, además, permitió crear obras memorables como la ya mencionada Chispita, La fiera, Vivir un poco, Tú o nadie, y Cuna de lobos–, en las que los elementos religiosos brillaban por su escasez o ausencia.

Grandes historias, grandes equipos de producción, y la falta de competencia (esto es: de obras creadas bajo reglas diferentes), permitieron a estas telenovelas alcanzar un éxito irrepetible posteriormente, con ratings de hasta 71 puntos en los días de máxima audiencia (el capítulo final de una obra, por ejemplo).

Tal éxito invitó a productores y autoridades a llevar el discurso revolucionario aún más allá: Se creó varias obras con elementos religiosos negativos, o que rompían con determinada frontera social –que no revolucionaria–.

En carne propia (1990, creada bajo el modelo de Cuna de lobos, uno de los mayores éxitos de Televisa), retrataba a un sacerdote (un personaje secundario), de forma poco agraciada. La historia, como era de esperarse, no gustó al público. El rincón de los prodigios (1987) obtuvo resultados similares: Contaba la historia de un niño campesino, cuyos vecinos creen –por circunstancias fortuitas– que tiene poderes sobrenaturales. La convicción de la gente llega al punto de que muchos se curan simplemente por sugestión –por efecto placebo–, cuando él reza por ellos. El niño crece y se convierte en un sanador de poderes excepcionales, en un profeta…; pero ajeno a la ortodoxia de la religión mayoritaria. Ni médicos, ni maestros, ni sacerdotes, ni autoridades…; nadie podía compararse con Monchito. Al público le molestó, casi desde el principio –y eso que el autor, debo decir, era una persona excepcionalmente agradable, generosa y culta, con un notable sentido del humor–.

Entonces, y por un corto período de tiempo, Canal 5 importó unas pocas telenovelas de Venezuela, en las que las bendiciones, las medallas, y las iglesias, abundaban. El resultado: Sus ratings subieron muy por encima de lo habitual, para caer nuevamente cuando estas obras importadas fueron substituidas por obras mexicanas mucho más “modernas” (léase: percibidas como sórdidas), tales como Lista negra y Seducción.

Los ratings, de hecho, comenzaron su desplome continuado en 1987… Continuado, pero con excepciones frecuentes: Historias aparentemente poco relevantes, alcanzaron un éxito inesperado. En muchas de ellas, se apreciaba la presencia –si bien marginal– de elementos religiosos, manejados de manera sorprendentemente respetuosa. Y por “respetuosa”, queremos decir que las creencias del público no eran puestas sistemáticamente en tela de juicio o en ridículo –que no se dedicaban a atacarlas, se entiende, sino que eran mostradas de manera amable y sensata. Cadenas de amargura (1990-1991), por ejemplo, mostraba a un sacerdote positivo y feliz, que al final de su vida descubre por casualidad, que en su ya lejana juventud mucho antes de imaginarse que iba a terminar haciéndose religioso–, había concebido una hija con su muy querida novia de entonces (fallecida poco tiempo antes de que él regresara al pueblo tras de una ausencia de muchos años). El buen hombre se descubre de repente padre de una hija jovencita, pero no por ello cuelga los hábitos. Eso sí, a su hija no vuelve a faltarle ni su apoyo y protección, ni su guía o su cariño. Haciendo esto, la novela lo muestra leal tanto a su consagración religiosa, como a su hija. Y cuando la joven le pregunta qué habría hecho él, de haberse encontrado viva todavía su madre a su regreso al pueblo –¿se habría casado con ella?–; él le responde con sencillez y bondad: “Amé a tu madre sinceramente. Pero también estoy seguro de mi vocación por el sacerdocio. No fueron la soledad o el desengaño los que me empujaron a entregarme a Dios y a los demás; sino que la desaparición de tu madre, me obligó a meditar muy seriamente sobre lo que quería hacer con mi vida. Llegado este momento –cuando descubrí cuál era mi verdadera vocación–, si ella hubiera regresado a mí, yo ya no habría podido casarme; mi misión en la vida era otra. Pero eso sí: Nunca habría ignorado mi obligación hacia ti, o mi respeto, afecto y profundo agradecimiento hacia ella” [ad líbitum].

En 1993, Televisión Azteca (Canales 13 y 7) fue privatizada, después de una profunda reorganización (1989-1993) que permitió demostrar que podía competir comercialmente con Televisa. Las telenovelas brasileñas, henchidas de elementos políticos, religiosos y sexuales –todos esos que en México se evitaba–, demostraron gustar a un segmento muy selecto de la audiencia. Su realismo y sentido del humor atraparon a un público urbano más intelectual, que no acostumbraba seguir este género televisivo –o a reconocer que lo seguía–. Los ratings de Televisa llevaban ya 5 años cayendo, cuando los de Televisión Azteca comenzaron a subir poco a poco.

Sucedió que, paralelamente, y como reacción a los boicots de la población civil contra los noticieros,45 R.T.C. había comenzado a liberalizar los límites del contenido (1984-1985). Y Televisa, por su parte, comenzó a experimentar, primero con contenidos de tipo sexual y violento, y con transgresores lingüísticos después, con resultados sorprendentes –no positivas– para su personal creativo, de ideas generalmente mucho más liberales que las del resto de la sociedad.

La mayor libertad en el empleo de contenidos violentos, sexuales y lingüísticos, de hecho, se ha visto acompañada de una constante reducción de las ventas, incluso en años de mayor estabilidad económica, como el período 1990-1993. Durante los últimos 7 años (de 1990 a 1997), la mayor parte de las telenovelas no ha podido alcanzar el promedio histórico de audiencia para su horario y canal, además de tener que enfrentar ahora una variada competencia que antes no existía. El final de 1994 y el principio de 1995,46 trajeron tales recortes en los presupuestos publicitarios, que por varias semanas pocos clientes pudieron darse el lujo de anunciarse en televisión. Los dueños de las televisoras tuvieron que hacer uso del tiempo de publicidad, para anunciar a sus propias empresas.

La falta de demanda obligó a bajar los precios de los spots publicitarios, a la vez que los costos de operación se dispararon, forzando a los canales televisivos a programar más comerciales que nunca: El 3 de noviembre de 1995, por ejemplo, un capítulo de telenovela de 60 minutos totales de duración, incluía 50 anuncios y sólo 38 escenasLazos de amor–, lo cual reducía aún más sus posibilidades de atraer y conservar al público. Hoy [a fines de 1997], de cada 30 minutos de transmisión, ya sea de Televisa o de Televisión Azteca, una media de 11 minutos es dedicada a la publicidad. Televisión Azteca está incluyendo anuncios en cintillos que atraviesan la pantalla durante los programas de concursos y entretenimiento, lo que no se habría permitido antes.

A partir de 1994, aproximadamente, tanto Televisa como Televisión Azteca han incrementado notablemente sus propios presupuestos publicitarios. Nunca antes las telenovelas habían necesitado de tanta ayuda para poder atraer al público.

La industria de la televisión necesitaba nuevas herramientas para recuperar su popularidad. Y después de intentar varias estrategias, redescubrió la religión, …cerca de 3 años después del reconocimiento oficial de ésta como una actividad legal. El empleo de elementos religiosos, como veremos, continúa siendo marginal hasta el día de hoy (1997), aunque su número se incrementa de manera constante. El empleo de elementos anteriormente prohibidos –lingüísticos, violentos, sexuales, …y religiosos– en obras específicas –como en Alguna vez tendremos alas (1996-1997),47 por ejemplo– ha producido resultados contradictorios en el público, con ninguna evidencia de efecto positivo a largo plazo en los ratings. Y no es de sorprenderse: Se trata de elementos antitéticos por definición, como para revolverlos todos en el mismo saco.

  • Elementos religiosos en dos muestras (1996-1997)

Con toda esta información en mente, me pregunté: ¿Es posible inferir una correlación entre la abundancia de elementos religiosos, y un público numeroso?

Analicé dos muestras de la barra completa de telenovelas de Televisa –cada una de una semana de duración–; la primera de enero de 1996, y la segunda de mayo de 1997. Los resultados son los siguientes.

El empleo de elementos religiosos efectivamente está aumentando (25 % más en la muestra del segundo año, que en la primera), pero siguen siendo marginales: No hay tramas centrales de tipo religioso, ni motivaciones o limitaciones religiosas a las acciones de los personajes; la asistencia o participación en ritos religiosos (excepción hecha de las bodas) es escasa o nula, y lo sobrenatural no participa en la historia –por ejemplo–.

Es posible clasificar los elementos religiosos empleados, en 5 grupos principales:

  • Ambiente. Ejemplo: Iglesias como parte del paisaje urbano.

  • Objetos. Ejemplo: Crucifijos como parte de la decoración de una oficina o casa.

  • Palabras. Ejemplo: Desde exclamaciones casuales hasta invocaciones, y desde la mención de información religiosa, hasta oraciones. Ninguna larga y profunda, por cierto.

  • Ritos. Ejemplo: Charlas sobre, o asistencia explícita a, bautismos, bodas, funerales, misas, etc.

  • Personas. Ejemplo: Personajes piadosos, protagonistas devotos, religiosas, sacerdotes, misioneros, etc. (éstos brillaron por su ausencia, como cabía esperar).

El 85 % de los elementos religiosos de la muestra de 1996, y el 68 % de la de 1997, pertenecen a “Palabras” y “Objetos”. La mayoría de ellos son exclamaciones casuales del tipo “¡Dios mío!”, medallas, imágenes y crucifijos.

Otras religiones que la mayoritaria, aparecen muy rara vez (sólo una vez, en Los hijos de nadie, 1996). Fuera de estas dos muestras, tengo registros de solamente 4: Un rito prehispánico de matrimonio en Entre la vida y la muerte (1992; encantó al público alemán, pero no al mexicano), un rito japonés de matrimonio en El pecado de Oyuki (un fracaso de audiencia, pese a que la historia había gustado enormemente en sus versiones anteriores), un predicador protestante interesado solamente en aprovecharse de sus fieles, en Tieta (un gran éxito cuando se compara el rating que alcanzó, con el habitual para su canal y horario),48 y Nada personal, en la que aparecían dos preciosos personajes protestantes, en la larguísima sinopsis original de la obra, que sin embargo fueron eliminados de la historia.49

Algunos ejemplos aislados nos permiten suponer que los elementos religiosos, cuando son mostrados de manera respetuosa, pueden aumentar los ratings considerablemente. Uno de ellos es el de la muerte de Rosario, la protagonista de El premio mayor (7:05 pm, del jueves 18 de enero de 1996). La pobre chica había sufrido desde su más tierna infancia: Había sido abandonada por sus padres, y criada por una compasiva vecina cuya familia abusaba de ella en cientos de formas diferentes. Y cuando por fin se casa con el hombre que ama, lo pierde –asesinado como represalia por haber denunciado a unos criminales–. En ese momento, Rosario decide hacerse monja, pero renuncia a ello cuando descubre que está embarazada. Enferma, el médico le pide que escoja entre su vida y la del bebé, y ella elige dar vida a la criatura –fiel a las aspiraciones profundas de maternidad de gran parte de las mujeres mexicanas (resultado de vectores culturales, económicos emocionales e instintivos de gran fuerza), y a las recomendaciones de la fe mayoritaria (que invita al más fuerte, a proteger por encima de todo la vida del más vulnerable)–. Una telenovela ha de recompensar a sus personajes por su comportamiento ético en circunstancias difíciles, de acuerdo a ciertos parámetros culturales; y tanto sufrimiento con el de Rosario, merecía un premio muy por encima de lo habitual. Al productor sólo se le ocurrió uno: Que Nuestra Señora de Guadalupe (la advocación mariana más cercana al corazón de su público) viniera a la Tierra a buscar a Rosario, para llevarla al Cielo en persona. El acierto de esta elección se midió fácilmente, en que las emocionadas llamadas de felicitación colapsaron el conmutador telefónico de la empresa: Todos querían volver a verla. El capítulo fue retransmitido nuevamente al día siguiente, pero la empresa no permitió que se repitiera por tercera vez; había que seguir adelante con el resto de la obra.

Lo que el productor no supo, es que acertó por pura casualidad. Su muy escaso conocimiento en materia religiosa, no le permitió distinguir entre muerte y dormición –dos términos religiosos diferentes–: Para la fe mayoritaria, la madre de Jesucristo no murió de la misma forma que el resto de los seres humanos, sino que fue llevada por los ángeles al Cielo, en cuerpo y alma, apenas unos instantes después de que se quedó “como dormida” –de aquí que las iglesias de rito oriental hablen de la dormición, y no de la muerte de la Virgen–. El resto de los mortales muere normalmente –esto es: su alma abandona a su cuerpo, para dirigirse al que será su destino eterno, hasta el día de la Resurrección Final, en que cuerpo y alma se reunirán de nuevo–. No sabiendo esto, el productor había planeado mostrar a Rosario subiendo al Cielo “así como la Virgen en el famoso cuadro de la Inmaculada de Murillo”, pero la falta de cooperación de la actriz lo obligó a grabar la escena en el mínimo tiempo posible.

El premio mayor, de hecho, constituyó la telenovela con mayor número de elementos religiosos negativos, de las que analicé en las muestras.

Este enorme “éxito por casualidad”, pone en evidencia una cuestión fundamental: La mayor parte de la gente que trabaja en los medios de comunicación, no comparte las ideas, valores y cultura del público al que se dirige. No importa que hablemos de religión, medicinas tradicionales, u otros temas, la caída de los ratings es un claro indicador del divorcio existente entre el público y los que deberían percibirse como sus “portavoces oficiales” –es prueba de cómo éstos han perdido contacto con la cultura de la que se alimentan–. Tomando como base la definición de Literatura de Mims & Lerner, las narraciones difícilmente pueden alcanzar un éxito mayoritario y permanente, cuando sus autores se rehúsan a servir de portavoces para la visión del mundo de su sociedad, para sus ideas, valores y cultura.

Regresando a mi hipótesis inicial: El análisis de las muestras demostró que la profusión de elementos religiosos no garantiza un rating alto –un gran volumen de audiencia–. Aún más: Las cuatro telenovelas con el mayor número de elementos religiosos, son también las que alcanzaron, o un mayor éxito (Esmeralda, 1997, y Lazos de amor, 1996), o un mayor fracaso (Pueblo chico, infierno grande, 1997, y Los hijos de nadie, 1997) –es decir: o fueron muy rechazadas, o fueron muy gustadas–.

Esto nos permite concluir que los elementos religiosos marginales, potenciaron el gusto o disgusto que la obra podía producir en la audiencia; pero por sí mismos, no bastaron para garantizarles el éxito.

  • Televisión Azteca

Televisión Azteca me aseguró que no tenían políticas del contenido como las que hemos explicado en esta ponencia. Sólo dos cosas les preocupan: Que la telenovela se venda bien, y que el representante de R.T.C. les permita transmitirla.50 Pero claro, si algo demuestra su respuesta, es que sí las tienen, ya que tienen que cumplir con lo que R.T.C. indica.

¿Tienen políticas que les ayuden a seleccionar qué trabajos producir? –pregunté, sabiendo que este primer filtro generalmente transparenta las políticas del contenido–. Sí –me aseguró–, tienen que ser interesantes, bien estructuradas, originales, diferentes, y suficientemente largas. Esto es todo…

El estudio de sus telenovelas, sin embargo, nos permite esbozar qué contenidos prefieren –esos que han llegado a distinguirla de su competencia–. Nos referimos a los temas de género, de minorías, y políticos. Según un reportaje-entrevista publicado por la revista Time, los productores de Televisión Azteca se jactan de producir “telenovelas disidentes”.51 Cuentan con un respetable currículum de activismo político de izquierda, que nos permite estudiar sus obras dentro del Realismo Contemporáneo de izquierdas.

Todo sumado, podemos concluir que Televisión Azteca ha decidido explorar más allá de los límites del contenido analizados en esta ponencia, con el propósito de frenar la caída de los ratings; y que –quizás, …cabe suponer– han elegido airar al público, antes que al Gobierno. La ruptura con el pasado fue tan evidente, que por sí misma llamó la atención de la gente, lo que inicialmente sí elevó sus ratings. No podemos sorprendernos, pese a ello, de que éstos se haya desplomado inmediatamente después. Aún así, sorprende lo lejos que tanto R.T.C. como la audiencia, le han permitido llegar –la escasez de reacciones más visibles de rechazo, que el la propia medición de la audiencia–.

El hecho de que un programa de humor misógino (de género, …pero no feminista), Ellos, nuestros hombres, haya sido producido y anunciado por Televisa,52 pero nunca transmitido, mientras que la telenovela Mirada de mujer (1997) –también de género, pero abiertamente feminista– no tuvo que salvar obstáculos oficiales, nos indica que R.T.C. ha reformulado su agenda de contenidos.

Naturalmente, Televisión Azteca no transmite obras en las que se aprecie familias felices con más de 3 hijos. Y tampoco ambienta sus obras fuera del ámbito urbano de nuestro país [1997].

La transmisión de un trabajo de tono político como Nada personal (1996), así como la de Mirada de mujer (1997), en la que temas polémicos y anteriormente evitados, como el del aborto, la homosexualidad, y el divorcio-con-segundas-nupcias, así como las largas parrafadas incluidas para justificarlos (o contra quienes no piensen de la misma forma), nos indican que algo está cambiando.

Máxime porque todo esto ha sido transmitido sin siquiera pretender negociarlo o justificarlo con respecto de los parámetros culturales locales que los distintos actores sociales habían acordado mantener en común desde la post-Revolución. El hecho de que ambos hayan alcanzado un éxito notable en la zona urbana de la Ciudad de México (no en el resto del país), nos indica que algo ha cambiado también en nuestra sociedad. 40 años de condicionamiento cultural, ha finalmente producido una audiencia que no reconoce como propios los parámetros naturales de su cultura.

¿Pero, …se trata de una audiencia mayoritaria…?

  • Conclusiones

El control de contenidos fue la lógica consecuencia de los procesos históricos del México del siglo XX, y una de las claves que posibilitaron la permanencia y estabilidad del Gobierno. A cambio de posponer los valores apreciados colectivamente por la sociedad, el discurso revolucionario ofreció progreso. Esto funcionó extraordinariamente bien hasta que la crisis económica “llegó para quedarse”, y la gente perdió la esperanza de que el Gobierno revolucionario pudiera hacer realidad sus promesas para la mayor parte de la población.

La sobrevivencia de las empresas televisoras dependía de que se sujetaran a los lineamientos oficiales, pero a cambio se les garantizó un importante número de beneficios.

Como resultado, dos audiencias televisivas muy diferenciadas, coexisten hoy en México. Irónicamente, la fabricada artificialmente por las autoridades, es la que reclama al Gobierno Revolucionario por sus promesas incumplidas, pues cree –sigue creyendo– fuertemente en los mitos difundidos por los medios de comunicación, la escuela y la universidad. Se trata de un segmento urbano de la población, con más estudios que sus progenitores, …pero menos fe (racionalistas, materialistas, y antropocentristas), que presiona en contra de la censura, en favor de la democracia, y que se siente traicionada en cuanto le fue prometido. Un público que paradójicamente debe su ideología y su existencia, a las autoridades contra las que se ha volcado.

La presión de la población civil ha obligado a la autoridad a cambiar las reglas del juego, pero no en lo que se refiere a los iconos de la cultura popular, como pone en evidencia el caso de Luz Clarita (1996-1997).

El empleo marginal de elementos religiosos, siempre que se dé de manera respetuosa con respecto de la cultura del público, no basta para garantizar el éxito de una cierta telenovela, pero sí para potenciar el placer o disgusto que produce en los receptores; lo que ciertamente ayuda a alcanzar una audiencia más amplia cuando la obra es atractiva por sí misma.

El personal de los medios de comunicación ha perdido contacto con la cultura de su pueblo. Esto, los cada vez más estrechos límites del contenido (hasta 1987), y la necesidad de sobrevivir comercialmente, han forzado a los productores a repetir una y otra vez las mismas fórmulas. Todo sumado, no cabe asombrarse de la caída de los ratings televisivos.

La cada vez mayor y más feroz competencia por el público, la creciente escalada de costos de producción, y la reducción de los presupuestos publicitarios de los clientes –de los anunciantes–, han obligado a las televisoras a bombardear a la audiencia con cada vez más contenidos publicitarios, lo que reduce sus posibilidades de sobrevivencia –es difícil que sus productos puedan gustar así a nadie–.

Una interpretación sociológica de la Literatura, nos ofrece la llave para desentrañar por qué algunas obras gustan y otras no –telenovelas, en este caso–, en función de si reflejan, comparten, promueven, y justifican en un nivel emocional, la experiencia de la vida y la visión del mundo interiorizada y sostenida por el público, junto con sus ideas, valores y cultura.



1Transmitida del lunes 2 de febrero de 1981, al jueves 4 de febrero de 1982, por Canal 13. Primero en el horario de las 7 a las 7:30 pm, despúes de 6:45 a 7:15 pm, y finalmente de 7 a 7:30 pm (Teleguía).

Nótese que los canales gubernamentales de televisión gozaban de un grado mayor de libertad, quizás porque su alcance era mucho menor que el de sus contrapartes privadas, pero también porque su agenda de contenidos era habitualmente más afín a la oficial.

2Transmitida del lunes 15 de noviembre de 1982, al jueves 27 de diciembre de 1983 (fecha aproximada, esta última), por Canal 2 de Televisa. Primero en el horario de las 6 a las 6:30 pm, y luego en el de las 6:30 a 7 pm.

3Es difícil verificar los ratings, o mediciones de la audiencia televisiva, previos a 1990, ya que ni siquiera I.N.R.A. –la única compañía que los medía entonces– conserva al parecer copias de tan costosos estudios.

Según me aseguraron, los soportes electromagnéticos fueron dañados por la contaminación ambiental, o destruidos durante el terremoto de 1985; y no guardan copias en papel. Como quiera que sea, la bodega a la que me llevaron, ciertamente no contenía información relevante.

4Según el resumen publicado por Teleguía para la programación del lunes 15 de enero de 1982, Canal 2, de las 6 a las 6:30 de la tarde.

5Transmitida del lunes 30 de septiembre de 1996, al viernes 21 de febrero de 1997, por Canal 2, en las siguientes franjas horarias: Primero, de 4:30 a 5 pm, después de 5 a 6 pm (Teleguía), y por último, de 4 a 5 pm (según la oficina de la productora).

6Entrevista a Mapat, su productora.

7Anécdota recogida por los carteles publicitarios de lanzamiento de la serie “VídeoRomance, [tele]novelas en vídeo”, impresos por Protele (como entonces se llamaba la comercializadora internacional de los productos de Televisa) y S.E.C. (Spanish Entertainment Company).

8“Éstos son los 100 programas más vistos de la televisión mexicana durante 1996”, publicado por Televisa en los principales diarios de circulación nacional, el viernes 18 de octubre de 1996. El cuadro tomaba como base los ratings (mediciones de audiencia) de la empresa I.B.O.P.E.

Quisiera señalar que no es posible contrastar los resultados de las tres empresas medidoras de audiencias (I.N.R.A., I.B.O.P.E. y Nielsen), no sólo debido a que frecuentemente se contradigan entre sí, sino también porque los números que las tres publican, presentan innumerables incongruencias. No obstante las enormes discordancias, los indicadores principales se mantuvieron asombrosamente estables cuando I.N.R.A. dejó de medir las audiencias televisivas (al comenzar I.B.O.P.E. a operar en nuestro país). Esto fue posible debido a que I.B.O.P.E. se llevó al personal clave de I.N.R.A. a trabajar en su empresa.

9Vídeo de presentación de la colección VídeoRomance, ya citado.

10“Hostage takers in Peru soften”; Daily News, lunes 30 de diciembre de 1996, y “Al Tupac Amaru le gustan las telenovelas”; El Heraldo de México, 30 de diciembre de 1996.

11“Más que la paz, al E.Z.L.N. le interesa una novela de la televisión”; El Heraldo de México, portada, 12 de agosto de 1996.

12Miguel Sabido; Towards the social use of soap operas; Institute for Communication Research; Annual Conference of the International Institute of Communcations; Estrasburgo, Francia, septiembre de 1981; y “Un método anticonceptivo de telenovela”; Reforma, 1º de septiembre de 1994.

13Francisco Javier Torres Aguilera; Análisis histórico de la exposición a las telenovelas en México, estudio descriptivo; tesis de maestría, Universidad Iberoamericana, México, 1991; pág. 37.

No deja de ser sorprendente que fije la fecha de la primera telenovela en 1957, por el estudio de los ratings conservados en la empresa, cuando diversos testigos de aquella primera transmisión, la fijan sin lugar a dudas en 1958.

Su tesis de maestría –cabe señalar– resulta sumamente difícil de encontrar: El ejemplar que consultamos fue colocado en lugar equivocado en la biblioteca de su universidad, por ejemplo; y costó años poder localizarlo.

14Los brokers eran productores independientes que compraban “tiempo aire” (esto es: un slot o segmento de tiempo de la programación, ya fuera diario o semanal) a las empresas de televisión, a un precio de mayoreo, y por lo tanto más económico. Durante este slot, la empresa televisiva transmitía los programas del broker, con todo y la publicidad intercalada por él. Los propios “brokers” se ocupaban de contratar anunciantes para cubrir sus costos y conseguir alguna ganancia. Chepina Peralta, por ejemplo, era una broker de la época, que producía un famoso programa de cocina.

15Jean Meyer; La Cristiada; 8ª edición; México, Siglo XXI, 1983.

16Si el Gobierno quería asegurar su permanencia en el poder, el pueblo ansiaba una paz perdurable, y una prosperidad que los más de 20 años de guerras intestinas le habían arrebatado. Cuanto más si recordamos que México, desde su Independencia de España, había sufrido de continuas revueltas, de pavorosos vacíos de poder (con sus consiguientes abusos, y con la indefensión absoluta del ciudadano promedio), y de un sinnúmero de gobiernos a cual más inestable –algunos apenas si duraron unas horas en el poder–.

17Empleo la palabra “mito”, en el sentido de una verdad, generalmente aceptada, nacida en tiempos previos, atada a una cultura o nación determinadas, pero que puede no ser considerada verdadera o exacta en otras épocas o culturas.

La idea de progreso lineal ilimitado, continuo y por ende permanente, por ejemplo, es imposible de comprender para muchas culturas orientales, cuya visión de la historia –del tiempo– es cíclica.

18En México, la palabra sexenio se usa para referirse al período de 6 años que cada presidente permanece en el poder. La reelección presidencial está prohibida, porque precisamente para liberarse de ella, estalló la Revolución Mexicana.

19Sotto voce: “Literature”; Encyclopaedia od the social sciences; MacMillan, New York, 1957; pág. 525.

20Ídem, pág. 524.

Textualmente, esta última línea dice:

“Literature is then, both culture forming and culture ridden”.

21Ibídem.

22Anne Rubenstein, “The uses of failure: La Comisión Calificadora, 1944-1976”, en Bad language, naked ladies, and other threats to the Nation; a political history of comic-books in Mexico; inédito; circa 1995; pages 128-157. Borrador del libro del mismo nombre, que fue publicado eventualmente tanto en inglés (Routledge University Press), como en español (Fondo de Cultura Económica).

23Yo misma lo solicité en persona y por escrito. Y evidentemente no recibí nunca respuesta, lo que confirma mi interpretación.

24Genoveva Martínez M., entrevista citada.

25Como ya mencionamos, durante los últimos dos sexenios y medio, el descontento popular ha boicoteado los noticieros (telediarios) y los periódicos pro-gubernamentales, particularmente durante las campañas electorales

R.T.C. reaccionó a esto, abriendo gradualmente los límites de lo que se puede mostrar o decir…; esto es: permitiendo transmitir, no lo que la gente quiere ver, sino precisamente lo que no quiere ver.

Durante el primer trimestre de 1997, una campaña nacional reunió más de 4’000,000 de firmas, de un público que estaba muy molesto por el notable incremento de violencia, sexo y desnudez, y lenguaje ofensivo en los medios de comunicación. Por primera vez en la historia del país, la izquierda y la de derecha, las distintas confesiones religiosas, los ciudadanos sin filiación/creencia religiosa o política, e incluso los anunciantes, se unieron para pedir a coro, un sano entretenimiento, sin modelos antisociales de comportamiento Campaña A favor de lo Mejor (en los medios de comunicación).

26A partir de 1987, con El rincón de los prodigios, varias telenovelas han mostrado la medicina tradicional y la brujería como superiores o más poderosos que la medicina. Hasta ahora, sin embargo, ninguna ha alcanzado un éxito importante.

27Epidemiology of drug abuse in Mexico, a comparative study (análisis comparativo México-Estados Unidos); Centros de Integración Juvenil, A.C., México [Handbook Collection, Research Profile, Volume 3], agosto de 1992.

28Durante la década de los años 1980, la imagen colectiva de la ciudad, cambió súbitamente. En las telenovelas, la vida en la gran urbe comenzó a parecer brutal e inhumana, probablemente con el propósito de reducir la migración del campo a la ciudad, cuando esta última ya no pudo absorber más personas.

29Lineamientos técnicos de la telenovela (documento interno); Departamento de Supervisión Literaria, Televisa, circa 1988; páginas 6 a 7.

30En 1986, un ciudadano mexico-americano (“chicano”) escribió a un programa cómico de denuncia social que alcanzó gran éxito en su primera etapa: El Qué nos pasa. El hombre había vuelto a México de vacaciones, después de muchos años de haber salido de nuestro país. Cerca del Ángel de la Independencia (monumento de la Ciudad de México), había sido desvalijado por un agente policial –primero le había pedido sus papeles sin razón, y luego le había exigido a cambio de ellos todo cuanto de valor llevaba encima, incluyendo el dinero; y me parecer recordar que no le devolvió sus papeles–.

Pese al interés del caso, el programa no podía denunciar lo sucedido, debido a que habría dado una imagen negativa de las fuerzas del orden.

31Eugenia Revueltas, conversación telefónica, 11 de octubre de 1997, con respecto –entre otras– de las comunidades huicholas.

No es raro que en ellas, por ejemplo, las mujeres sean objeto frecuente de incesto, y golpeadas fuertemente si se rehúsan a “acostarse” con la persona que su cacique, comunidad o familia les exija (cfr.: Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara; “Iolianaka: Da tus frutos, Madre-Tierra; las huicholas”, en La condición de la mujer indígena y sus derechos fundamentales, seminario internacional; compilado por Patricia Galeana; Federación Mexicana de Mujeres Universitarias y Comisión Nacional de Derechos Humanos, Universidad Nacional Autónoma de México y Secretaría de Gobernación, México, 1997; págs. 177-196).

Ahora bien, a los medios les resulta problemático lidiar abiertamente con estas cuestiones, debido a que, tanto las políticas del contenido de las que estamos hablando, como las posteriores (las que cobraron vigencia en 1995), exigen mantener una imagen positiva de las comunidades indígenas. Los hechos negativos, por lo mismo, son preferentemente ignorados, como ocurrió en la telenovela María Isabel (1997), en la que se suponía que la protagonista era precisamente una indígena huichola.

32Lineamientos técnicos…, op.cit., págs. 6 y 7.

33No se crea que el reconocimiento oficial de la religión como actividad legal, ha dejado atrás estos límites. Un ejemplo reciente de su aplicación, nos la ofrece la telenovela Si Dios me quita la vida (1995). En ella, la protagonista se casa solamente “por lo civil” (no por la vía religiosa). Las mediciones de audiencia, naturalmente, demostraron cuán poco gusta esta solución a la mayor parte de la sociedad mexicana.

34Lineamientos…, op.cit., páginas 6 y 7.

35Por ejemplo: La producción de la película Redes, por parte de la Secretaría [Ministerio] de Educación (estrenada nada menos que en el Palacio de Bellas Artes, en 1986), no podría haberse dado en una empresa privada de televisión. Se trataba de una película de tesis, estructurada para explicar y justificar la visión marxista de la “explotación capitalista” y de la plusvalía; y habría sido considerada en otras circunstancias, una invitación visceral a la violencia, al alzamiento popular contra los propietarios de los medios de producción. ¿Cómo es entonces que el propio Gobierno la produjo…?

Directores: Fred Zinneman y Emilio Gómez Muriel.

Música del renombrado compositor mexicano Silvestre Revueltas.

36Fernanda Villeli, conferencia dictada en la A.M.M.P.E. (Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras), 3 de septiembre de 1992.

37Francisco Javier Torres Aguilera, op.cit., págs. 71 a 98 y 211 a 231; y Miguel Sabido, op.cit., pássim.

38Anne Rubenstein, op.cit.,

39“Sonia Infante responde a los ataques que recibe ahora en programa de la misma empresa donde labora”; El Heraldo de México, 2 de julio de 1997.

40Muchos años después, el Canal 8 desapareció, y el Gobierno creó en su lugar los Canales 7 y 9. El primero era controlado por el Gobierno, y fue después privatizado como parte de Televisión Azteca –para esto, de hecho, se realizó todo el reajuste de la banda de canales–; y el segundo quedó en manos de Televisa, que era la propietaria original de la concesión.

41René Muñoz, entrevista citada.

42La fecha final es aproximada.

43A cambio –eso sí–, 1º) se mostró un personaje co-protagónico igualmente entrañable, el tío Polo, divorciado y vuelto a casar, como modelo “ideal” de persona; y 2º) la religiosa más dulce y atractiva del colegio, la Hermana Rosario, terminaba colgando los hábitos para casarse …con el cariñoso padre de la protagonista. El mensaje religioso, como vemos, estaba convenientemente contrapesado por el opuesto.

44Ambas anécdotas (ésta y la del alargamiento de Mundo de juguete), de Luis Reyes de la Maza, entrevista citada.

45Es significativo que la crisis económica haya comenzado en 1981, con devaluaciones brutales de la moneda, la expropiación de los bancos, la creación de los mex-dólares [el equivalente mexicano del posterior “corralito” argentino; ya que nuestro Gobierno expropió el capital que los cuenta-habientes habían depositado en moneda extranjera en los bancos nacionales, pagándolo a una pequeña porción de su valor real], etc.

Las fechas demuestran que bastaron 4 años de crisis económica, para destruir la imagen impecable y arrolladora del Gobierno revolucionario, que había costado 60 años construir.

No deja de sorprendernos, sin embargo, cuán bien fueron sembrados los mitos revolucionarios, considerando que bastó este tiempo para que el pueblo se volviera contra la autoridad, …pero no contra la mayor parte de sus propuestas de progreso.

46El llamado “error de diciembre” de 1994, obligó a los bancos a cerrar un par de días para evitar la fuga masiva de capitales, y constituyó un momento particularmente duro para la economía del país.

47En esta obra, un villano malvado, inculto, sin riquezas materiales, desagradable tanto a la vista como en su trato, y encima cruel, golpea violentamente a su pareja, coprotagonista de la historia –nos referimos a una mujer inteligente, rica, independiente, atractiva, y además embarazada–. Ella termina en el hospital, y ni por todo ello, lo deja. Al villano le basta emplear unas cuantas palabras amables, para convencerla de que permanezca a su lado, sin importar cuán absurdo nos parezca.

No es creíble que R.T.C. hubiera permitido transmitir semejante sinsentido en las décadas previas, cuando había que “emancipar” a la mujer de “injustas e inhumanas obligaciones impuestas por la religión”.

[Nótese: La religión mayoritaria no obliga a un cónyuge a permanecer al lado del otro, cuando éste representa una amenaza seria para su vida o “salvación eternas”, o las de sus hijos: pero ésta es otra cuestión. Lo que nos importa ahora es mostrar los cambios que el discurso oficial del poder, ha sufrido a lo largo del tiempo; y que éstos respondían antes a imperativos ideológicos, que a la realidad.]

48Telenovela brasileña, de las importadas para mejorar el perfil de venta de Canal 13 antes de su privatización, circa 1990.

49Transmitida por Televisión Azteca, la televisora nacida de la privatización de los canales gubernamentales 13 y 7, en 1996. Incrementó notablemente el share (porcentaje) de audiencia de la empresa, y su participación en el mercado publicitario, pero principalmente debido a la novedad de su contenido –se trató de la primera obra autorizada de tema político en México–.

En octubre de 1997, justo antes de este congreso, la segunda parte (o “secuela”) de esta obra, Demasiado corazón acaba de iniciar sus transmisiones. En este momento es difícil prever su efecto en el público.

50Genoveva Martínez M., entrevista citada.

51Time, 2 de junio de 1997; págs. 36 a 40.

52Teleguía, año 45, número 2344 [12 a 18 de julio de 1997], págs. 14-17.


FUENTES Y AGRADECIMIENTOS:

A los expertos a los que entrevisté –Víctor Hugo O’Farrill (2 de julio de 1997), Luis Reyes de la Maza (29 de julio de 1997), René Muñoz (20 de agosto de 1997), Mapat (20 de agosto de 1997), Ignacio Lebrija y Emilio Larrosa (14 y 21 de agosto de 1997, respectivamente), Gloria López de Cruz, y Genoveva Martínez M. (por Ignacio Durán, 24 de septiembre de 1997), que compartieron conmigo sus valiosas intuiciones y conocimientos sobre la producción de telenovelas en México. Las siguientes páginas reflejan mis conclusiones sobre el tema, y no necesariamente sus opiniones personales.

Quiero agradecer a Emilio Larrosa, Claudia Padilla, Gloria López de Cruz, Ana Lilia Villarreal Cáceres, y Gerardo Antonio Magaña, por su ayuda para localizar material grabado que esta investigación requería.

Un agradecimiento especial, asimismo, para las tres empresas dedicadas a la medición de audiencias, por compartir conmigo información: I.N.R.A. (Jorge y Luis Mercader, Gustavo Salas), I.B.O.P.E. (Ana María Ortega, Mónica Pellicer, y Aarón Silva), y Nielsen (Arturo Fernández).

La colaboración de Teleguía, la revista, ha resultado inapreciable para reunir información específica sobre algunas obras determinadas. Gracias a Rocío Maldonado y Yésica Contreras por permitirme consultar su archivo.

Aprecio como pocos el enorme esfuerzo realizado por la Hemeroteca Nacional de México, para preservar en su acervo la cultura popular. Es de lamentarse, sin embargo, la falta de continuidad en esta labor. Los ejemplares del Teleguía, por ejemplo, no han vuelto a catalogarse desde 1989, y faltan muchos volúmenes de los años previos. Esto me preocupa especialmente, porque frecuentemente las empresas de medios no almacenan registros suficientes sobre su propio trabajo, o no facilitan su estudio.

Por último, mi agradecimiento a Anne Rubenstein, Heather Levi, Eric Zolov, Gil Joseph, Eugenia Revueltas, Aurelio González, Jaime Litvak, Manuel Ignacio Pérez Alonso, José Antonio Pons Valenzuela, Víctor Hugo O’Farrill Toscano, María Elena Pérez, Enrica Schettini-Piazza y V. Vaccari, sin cuyo apoyo de diversa índole, no habría podido llevar a término esta labor.

Fuente de la imagen: Dreamstime.com (© Fever)

 

Paper presented at:

Representing Mexico:

Transnationalism and the politics of culture in Post-revolutionary Mexico

International conference sponsored by

Yale University and the Woodrow Wilson Center,

at the Smithsonian Institution Tower,

Washington, D.C., U.S.A.,

Friday 7th and Saturday 8th, November, 1997.

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ANGELS WITHOUT WINGS…,

CONTENT POLICIES IN MEXICAN TELENOVELAS

(1957-1997)

Blanca de Lizaur,

U.N.A.M.

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TABLE OF CONTENTS:

  • Introduction

  • Telenovelas, what they are

  • The birth of Mexican telenovelas

  • The myth of progress

  • Literature’s social function

  • Who decides what can be shown

  • Contents’ agenda

  • A short history of religious elements in Mexican telenovelas

  • Religious elements in two week-long samples, 1996-97

  • Televisión Azteca

  • Conclusions

  • SOURCES AND ACKNOWLEDGEMENTS.

  • Introduction.

In 1981-82, an Argentinian serial ─aired by «Canal 13» (the then-seldom-watched Government TV channel), achieved unprecedented popularity. Its name: Andrea Celeste.1 It was so popular, in fact, that soon afterwards Televisa produced a Mexican version under the name Chispita (1982-83),2 which became an astounding success.3 The story?; that of an orphan girl who lives and works with an average family, wins their love, and becomes a full-right member when her mother appears (suddenly recovered from amnesia and looking for her daughter) and marries the widowed head of the house.

During her many years of trial and suffering, though, Andrea Celeste was never alone, as her guardian angel remained on call and helped her always out of trouble. This was apparent in the Argentinian version, where the angel dressed up properly for the occasion (long ivory-white dress and all) and the orphan’s name referred to its Heavenly origin ─Celeste; but was not so clear in the Mexican version, where the pre-adolescent «angel» had to wear an aggressively-white tie and suit: No long dress, no wings, no Heavenly name, no anything. Televisa could not possibly abuse the “gullible” people of Mexico by “feeding their ignorance with dark superstitions and ancient myths»…! It was evident that the girl was protected not by an angel but by an extraterrestrial being, actually, during the telenovela s first-chapter,4 but the story’s producer was smart enough not to press the point in the following …291 chapters. People were given enough clues to understand its role according to their own beliefs, but the Mexican Government could not complain that the TV company was feeding the country with centuries-old lies. Televisa had to cooperate actively in the modernization of Mexico.

Thirteen years afterwards (1996-97), a third version of the story was produced, again by Televisa, under the name Luz Clarita.5 Angels are the fashion, now, and the new producer was certain that a Heavenly character could push the story’s rating up. Permission to include it was denied, though. The angel became a fairy queen in its third version.6 The character remained strikingly white, Heavenly good, and capable of appearing and disappearing out of nowhere, …but certainly without wings.

Clearly, content policies in Mexican media may have changed since the Revolution, but not as much as it would seem!

  • Telenovelas, what they are.

Telenovelas are serialized sentimental dramas bradcast by television. Unlike American soap-operas, their length is limited ─hardly ever do they last more than a year on-air, because the story usually reaches an end as soon as the protagonists have overcome the main obstacle on their way. This means that telenovelas are generally built around a central conflict, and that ─hence, a growing tension can be detected until the problem is resolved with a «happy-ending». In fact, the so called «happy-ending», is the one in which each character receives what it has merited with his/her behaviour, according to the audience’s culture (as required by this literary genre’s social function).

They are usually aired Monday through Friday in 30 or 60 minute-long episodes, which are never independent from one another; and they are mainly produced in Mexico, Venezuela and Brazil [paper presented in 1997].

Telenovelas have become an every-day dish of the TV-menu mainly in Latin America and continental Europe (including Russia and other Eastern countries); and have attained significant success also in some Arab and Asian countries (like China, long before its recent economic revolution).7 In Mexico they rank second amongst the most watched TV-programs –the first being soccer-foot ball matches, the third being movies, the fourth being special events like the Olympic Games’ openning ceremony (all of them: one-time events),8 but they actually come first when we consider that they captivate their audience for months, and not only for 90-120 minutes.

Their impact is so broad, that it has been reported that some war zones have been paralized during a certain telenovelas transmission,9 or that some of the Tupac-amaru hostage-takers followed them intently during the months in which they controlled the Japanese Embassy in Peru.10 In Mexico, newspapers have published that the E.Z.L.N.-representatives left peace-negotiations every day in time to watch their favourite telenovela.11 It is also well known that they proved an excellent vehicle for transmitting Government family-planning campaigns in Mexico and several other countries.12 Thus, it can be said that telenovelas are watched by almost everybody, although some particular works are liked better than others, by different social groups.

  • The birth of Mexican telenovelas.

When television was born in Mexico in the 1950’s, both the cinema and the historieta industries were flourishing. It was a decade of political and economical stability, and the progress and modernity promised by the Revolution seemed to finally become true for a vast majority. The radio industry was strong and far-reaching, and radionovelas were amongst its most appreciated shows. It naturally followed that television had to experiment with the genre and create telenovelas. The first TV-drama produced with a daily serial format, was called Senda prohibida, and was written by Fernanda Villeli (adapted from her previous radio story). It was transmitted in 1957,13 roughly fourty years ago.

Many television programs ─at the time, were produced either by brokers,14 advertising agencies or by their clients (like Colgate-Palmolive). This accounts for the market-driven orientation of Mexican television, which somehow managed to coexist with the medium’s convenient subjection to the Revolutionary Government’s party.

This phenomenum lead into the conformation of Televisa, the gigantic communications conglomerate, nearly twenty years later (January 3rd, 1973). Televisa, a near monopoly, is the main Mexican telenovela producer, and the most prolific television producer in the world (from a «number of hours annually produced» point of view). In other words: Mexican television’s, like Mexican historietas contents and formats, have been modelled by three coexisting forces: 1st) A mainly conservative nation (whose free-will consumption was required), 2nd) a liberal (or rather: anti-conservative) Revolutionary Government –with a very distinctive political discourse, and 3rd) a nearly Capitalist economy.

The study of Mexican telenovelas contents, therefore, offers a particularly valuable insight into the cultural policies of post-revolutionary Mexico, and how the ruling party’s official myths merged with its peoples’ own myths, and rooted succesfully in our land.

  • The myth of progress.

The Mexican Revolution ─it is generally admitted, cost the country about one million lives, and unaccountable material losses. Ideologically, though, the people needed an explanation, some kind of justification for what they had been forced to undergo. Left wing revolutionary slogans like «la tierra es de quien la trabaja« («the land belongs to those who work it»), called for a Marxist interpretation of the then-recent past, and accounted for the foundation of a Liberal Revolutionary-Government. The very people whom the Revolution had been said to protect, raised against it, however, when the Marxist interpretation of reality was pushed past culturally-unacceptable boundaries (traditional, economical, and religious). Thousands died, and many more migrated, mainly to the United States.15

This forced the Revolutionary Government to undertake an enormous task: That of changing our society’s values, in order to provide itself with a broader support base, thus securing operational stability for its institutions and members on the long run.16

A worthwhile goal had to be offered in the place of such values, as otherwise people would not accept to sacrifice what had proven to be important enough for them to raise in arms against a professional army with international support. The goal?: Progress and modernity.17 No price would seem too costly in exchange for the general well-being of society. “Conformism” –conformity with one’s “lot in life”, was unacceptable, as it entailed a certain rejection of necessary changes.

As synonims to progress, literacy, education, health (only through modern allopathic medicine), industrialization, urban-life, peace and freedom, and economic welfare were offered. Whatever opposed to them could be interpreted as negative for the whole nation. Together, they became the new myths of the new society.

The bridge between the old and the new times would be tended on common grounds. The new public discourse could only consider «good» ─positive, prosocial, desirable─ what both sides agreed to consider so; that is: what both understood as humanly convenient. Conversely, what either party rejected, became unmentionable in the public discourse, whenever an agreement need to be reached between social agents. Moral talk, obviously, was deemed unacceptable by the authorities, as it related to religion, and memories of the counter-revolutionary war were still fresh.

Such a reinterpretation of history, of reality, of cultural institutions, asked for mass vehicles; the new ideology was to be transmitted and supported by the school, the press, and the rest of the media. The three hadto be controlled by the Government. It had to be done in such a way, though, that the image of democracy remained untainted.

And they have managed superbly, until crisis became a permanent feature of Mexican reality, and the image of ever-lasting progress (tied to the Government’s party, at least) collapsed. It is not by chance that civilian boycotts against media grew larger and stronger during De la Madrid’s and Salinas’ sexenios (6-year long presidential terms: 1982-88 and 1988-94), right after López Portillo’s 1981 presidential report about the –then newly arrived– crisis.

  • Literature’s social function.

The importance of Literature as a remodelling tool for reality, whether transmitted in print or through any other technology, can be accounted for only from a sociological point of view. As Mims & Lerner defined many years ago: Literature, as a social institution…

«Consists of a scheme of controls, through which it performs its social function by organizing the verbal expression of experience, and thus integrating on an emotional level the activities of the group with its underlying view of life».18

Literature is, then, «both culture forming and culture ridden…»19

…and works for society by serving as a vehicle for its ideas, culture and values, from one generation to another; and also inside any one of them, by reaching those members of society who cannot be instructed into the ways of the group, by other social institutions (i.e.:the family, the school…).

How can it perform such an enormous task? Simply by giving an image of reality which transmits those ideas, culture and values by «rewarding» behaviours society considers to be acceptable, and by «punishing» the unacceptable ones. Old wisdom recently confirmed by Social Psychologists like Albert Bandura, from Stanford University.

Can this be considered good or bad? Probably both, depending on our personal point of view. It is only natural, though; every particular group needs to transmit its view of the world to its new members, and justify it both from a rational and an emotional point of view, or perish.

Such ideological processes are innate to human societies to the extent that even minorities make use of them inside their own groups, even while they complain because majorities frequently ignore o mistreat them in the latter’s own broader-reaching literatures.

Hence the importance of controlling all narrative’s channels of distribution (i.e.the media), not only those supposed to transmit historical, real events (i.e.school and the press), if the Mexican Revolutionary Government wanted to rule for long over a people who did not share its world view, but who hungered for peace and stability.

Telenovelas transmit narrations that organize «the verbal expression of experience, and thus [integrate] on an emotional level the activities of the group with its underlying view of life».20 This enables me to consider them as literary works for the purposes of my analysis. Of course, neither are they built, nor they function, like “high-brow” works, but they all belong to Literature from a sociological point of view.

  • Who decides what can be shown

Mexico is the only country I have news of, where the ethical control of advertising is in the hands of the Ministry of Health (Secretaría de Salud, Dirección de Control Sanitario de la Publicidad). It had to be so, because ethical limits were not in the realm of the revolutionary discourse, while health was. The ethical control of magazines and comic books, as well, was supposedly supervised by the Ministry of Education (Secretaría de Educación Pública, Comisión Calificadora de Revistas Ilustradas), with the ocassional help of other Government ministries.21 True banning (political, or related to the Revolutionary discourse), though, was in the hands of the Ministry of Internal Affairs (Secretaría de Gobernación), where it was executed indirectly, through controlling paper supplies, TV and radio concessions, and other mechanisms, as it is generally mentioned. Where it regards TV, a particular ministerial department was created: the Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (R.T.C.).

A clear manual or by-laws was never publicly issued, as it would have entailed an outward recognition of ideological control, when the revolutionary discourse that officially legitimated the authorities’ actions, exalted freedom of expression.22 This allowed for discretionary actions and occasional «pressure-valves», resulting in a not very consistent application of censorship, that paradoxically rendered the system flexible enought to last.

Where it regards telenovelas, TV-companies have had to rely on a case-by-case personal negotiation: R.T.C. appointed a representative for a certain work or channel, and the producer had to reach an agreement with the censor as to what could be shown during its transmission. Still today (1997), Televisión Azteca accepts having an «in-house» R.T.C. representative, who issues final decisions about what will be aired.23

Born and raised in this environment, Televisa has structured itself to give results (achieve high ratings) anticipating what R.T.C. will accept or refuse to air. After fourty years of ideological conditioning in telenovelas, they first think about R.T.C., and then about the audience, without realizing that inside such narrow margins, there are few more things they can still show without repeating themselves more than it can be normally enjoyed, or irating either the audience or the Government representatives.24

  • Contents’ agenda

Media and the school were, then, entrusted with the precious gold of ideology ─with the promotion of the new myths in the new society. But media were privately owned, although ─in the case of TV and radio broadcasts, for example, concessions to operate them were arbitrarily granted. Permits could be cancelled at any time and for any reason. It is easy for us now to disqualify near-monopolies like Televisa, but the truth is that they could have lost everything at any time if they had not yielded to Governmental requirements. Their subjection, of course, was handsomely rewarded with monopolical revenues, tax advantages and political favours.

What I have called «the synonims of progress» (and ‘will describe later on), had to be shown always from a positive point of view in the movies, illustrated magazines ─including historietas (comic stripes), the radio and TV, establishing a clear correlation between them and the well-being of those positive characters the audience loved the most. Conversely, whatever opposed to «progress», had to be shown as harmful ─destructive, antisocial, negative─, both for society and individuals. “Personal advancement” was the general, dogmatic and unquestionable goal, at least as far as it concerned main characters.

Simultaneously, positive human values had to be promoted because both parts agreed in that they were desirable for everybody ─they constituted the common grounds for a public discourse, I talked about earlier. A man, for example, could not be shown beating a woman or child, or married to several women at the same time; they all agreed those were undesirable behaviours they did not want to support.

Ideological revolutionary foundations had to be promoted actively, too, including the Government’s approved official version of History.

The previous paragraphs serve as an introduction to the content policies I will now describe:

First content boundaries: The synonims of progress.

a) Literacy was depicted as the sure key to self-advancement and success ─any knowledge stored in print, had to be considered true and worthy, automatically.

b) education was shown as the only sure way to self-advancement and a better job ─therefore, in telenovelas there were no incompetent, unlikeable, or destructive teachers; schools taught only objective truths ─”science”, not “biased and faulty points of view”─ (as opposed to what “individuals and families taught”); and schooled individuals were always treated better than those who lacked studies.

c) health (but only through modern allopathic medicine, and hygiene) was represented as the foundation of well-being. Folk medicine –with its herbs and massages, with its closeness to natural elements and cycles, and its frequent spiritual invocations, could only prove either useless or fatal ─as in Marcha nupcial (1977).25 Physicians made no mistakes. Self-medication could only prove fatal. Characters never smoked nor drank, unless they were to die of it (occasionally, they were allowed to hold a glass of «champagne», but only during very special celebrations, and the camera could never focus on the action of drinking from it). If they had a drinking problem, only A.A. (Anonymous Alcoholics, a non-gobernmental organization) could help them. Kids might die of amoebic dysentery in a telenovela (a healable illness nowadays), because they had forgotten to wash their hands before lunch …just once. Sports were the key to recognize a worthy young character. Drugs were not shown, not even from a negative point of view; they simply did not belong in our country’s brand-new modern image –people had no need to escape from a perfect Revolutionary society. And, as a matter of fact, few did.26

It is common to read and hear about the negative influence of media on society, but seldom do we speak about their equally pervasive positive influence. A content policy about health has helped the Revolutionary Government improve the general well-being of its people. It cannot be doubted, for example, that slogans like «wash your hands after going to the bathroom and before eating», or «if you sell food, do not serve it before first washing your hands, or right after holding money», have helped expand average life-expectancies; or that the easier access to modern allopathic medicine, has helped to reduce infant and maternal mortality rates.

d) Industrialization had a favourable image in telenovelas; it created riches and jobs, and brought poor peasants into the “civilized”, modern…

e) …urban-life where potable water, drainage, electricity, telephone, doctors, education, and commodities were available ─this almost flawless image, by the way, was one of the first ones to collapse, early in the 1980’s.27

f) Peace and freedom. There was little organized crime in telenovela Mexico, no drug-dealers, no terrorists, no unpunished crimes, no social un-rest, no kidnaps, no strikes (there can be no unhappy workers in a perfect Revolutionary society); no prostitution, no homosexuality, no suicide, no abortion;28 no un-punished corruption,29no banning… ─no failure whatsoever in the Revolutionary system.

g) Economic welfare had to be shown as the mandatory consequence of all the above-mentioned.

Even though our first reaction to content controls is usually negative, we must not forget that migration to the cities (until the 1980’s, at least) helped reduce the misery of thousands of peasant families, and improved their life-quality. We tend to idealize small peasant and native communities, nowadays, conveniently forgetting how children and women are sold, used, and are generally exploitated in many of them ─for example.30

Other content boundaries.

h) Ideological foundations.

Logically, the first ideological taboo was democracy, because the Revolution was instigated –and initiated, to the cry of, «Effective vote, no more reelections» («Sufragio efectivo; no reelección«). Democracy was the only political system that could bring progress to the country, and as such had to be depicted always favourably. Elections, according to TV newscasts, were always clean. TV companies avoided the issue in telenovelas, though, because they were afraid to anger the audience.

Religion was a particularly difficult subject, as the Revolutionary discourse related it to ignorance, poverty and fraud; but it could not be continuously portrayed that way, because it greatly angered the audience, too –as it is generally better liked and respected than the authorities, despite the many human imperfections of its members. Alienating the audience could not be considered a good strategy, if the authorities wanted TV companies to transmit its messages to the people. A certain balance was reached by virtually showing no religious elements at all, …so that people would learn how to live without them. Proselitismo religioso (the promotion of religion) was ruled out of telenovelas,31 not only because or general ideological reasons, but also because religion remained an illegal activity in Mexico until January 28th, 1992 (forbidden by the National Constitution, no less), and direct immediate negative consequences could fall upon the TV company and its personnel for “infringing the law”. Even after its legalization, its practice remained greatly hindered, compared to most other countries’.

The audience rejected a love-story that did not end with a religious ceremony.32 Therefore, long awaited weddings could be shown briefly, but «priests» in them were usually not allowed to talk during the ceremony (their voices were muted, while we listened to a love song).

Party or political promotion was ruled out of telenovelas, too, to avoid alienating the audience.33

Public criticism against the «system» was generally tolerated from worthy and notable left-wing intellectuals ─whose prestige the authorities inderectly granted and managed through allowing their works to be distributed, as well as through grants, awards and subsidies, or through employment in official cultural institutions, for example),34 as long as it did not reach too broad an audience, in order to counterweigh the people’s mainly conservative pressure against school and media contents. That way, the Government proved to be –always, the «center» wing, the key to balance and stability.

La traición (1985) is a good example of how contents could be negotiated with the censor. Originally, the story’s most powerful character was that of a State Governor who repeatedly abused his authority; the telenovela depicted how he amassed riches out of the misery of his people, and how he made use of crime and injustice as an instrument to retain power and annihilate those who were not his friends.

The R.T.C. censor understood the story could put the Government in an uncomfortable position, and asked for changes. Televisa, then, created a secondary character, and loaded him with all the misdeeds previously planned for the State Governor ─the new-character’s boss, and under whose authority the villain was mistakenly thought to work. The innocent Governor ─a revolutionary heroe, by the way, was finally proven excellent, and the Revolution proved its uprightedness and desirability once again.35

The official version of History was untouchable, too: In 1965, a telenovela was produced about Maximiliano y Carlota (Maximillian and Charlotte), the unfortunate emperors of Mexico. The central story was that of Carlota’s great love for her husband. Unfortunately, the XIXthcentury Mexican Republic founding father, Benito Juárez, turned out to be the villain, as he decreed the emperor’s death at el Cerro de las Campanas. People’s reaction against the national liberal heroe and for the emperors was such, that the authorities ordered the TV-company to repair the national heroe’s good name, in a following telenovela.

i) General human-values.

The Nacionalismo Revolucionario required that the media made use of the «national language» (Spanish). Particularly during certain periods (like Echeverría’s presidency or sexenio), Mexican TV could pride itself on using practically no foreign expressions, and maintaining a minimum level of linguistic correction.

A number of telenovelas was produced to promote or reinforce behaviours the Government deemed necessary or convenient for the country –they were known as “telenovelas with social (or pro-social) contents”, or “in society’s own interest”. Amongst them: Ven conmigo, Acompáñame, Vamos juntos, Caminemos, Nosotras las mujeres and Por amor (1976-89), and lately Los hijos de nadie (1997). The first one, Ven conmigo, mainly promoted adult education (together with family planning), and was well appreciated by a majoritarian audience (rating or percentage of “TV homes” it reached: 32 points as an average). Caminemos and Vamos juntos mainly promoted family-planning, and attained only 15 points (both below their time-slot audience averages); the rest reached an even smaller public. The instinctive, blatant and growing rejection the audience showed for them, made TV companies no longer advertise when one was being created to comply with the authorities –the label: “social content telenovelas», was dropped; not the practice–.

In spite of this, it is generally accepted that these telenovelas became the key to decreasing the total fertility rate in Mexico from 6.37 to 3.8 children-per-couple in only 14 years (accompanied by extensive government campaigns and easier access to contraception, of course).36

R.T.C. did not care very much about other types of contents people worried more about ─violence, sex and nudity, inappropriate language, and the lack of works that exalted the role played by families in our country. Through controlling offensive material, though, the authorities were offered a justification for other types of content control. It must be recognized, any way, that they made a better work about controlling them in TV, than they did in comic-books,37 until the progressive collapse of many of the Revolutionary myths, and the broadening of banning policies which started in 1984-85.

Feces and guts have always been considered distasteful by all sides, but Televisión Azteca seems to be giving them a try, too.38 Death has been no problem, as long as it be contextualized according to our culture.

As a general rule, the censors’ goal was to avoid any material that instead of raising the audience from “its former ignorance”, could have potencially reverted it to a pre-revolutionary statu-quo. Tabloid news (until 1995), and soft and hard pornography were definitely banned out of TV, for example.

  • A short history of religious elements in Mexican telenovelas.

As banning decisions were discretionary –R.T.C. representatives negotiated every single one, case by case (company by company, channel by channel, producer by producer, work by work, and even scene by scene…)–, exceptions to any generalization abound. A rough profile can be drawn, though, where it regards the banning of religious elements ─the most sensitive ones in Mexico. Such profile can give us an idea of the many changes experienced during the long period covered by this analysis.

Until the birth of Televisa, the fierce competition for audience amongst the four private channels (2, 4, 5 and 8),39 and the economic pressure of advertising agencies, clients and brokers (who expected channels to please the audience, and paid costly for it), did not permit a very strict content control. Before 1973, for example, many lives of saints became extremely successful telenovelas, and even toured around Iberoamerica, Africa, and Southern Europe. The life of Saint Martin of Porres, for one, was firstly produced before video-tape was invented. When due to its success other nations wanted to have it, the main actor (René Muñoz) was invited to enact it once and again for different TV-companies in various countries around the world.

After the merge of all four channels, and the birth of Televisa during Echeverría’s period, a more strict control became possible. The only religious central-plot line allowed after 1973, was San Martín de Porres’ ‘last version: El Cielo es para todos (1979), sponsored by Colgate and Café Oro;40 …again a commercial success. Sponsorships, by the way, dissapeared in those years, as far as I can remember, until Televisión Azteca revived them around 1995.

Occassionally, religious elements were allowed, with a varying degree of success. Mundo de juguete (1974-1977)41 showed the child protagonist attending a school run by Catholic nuns in a country where it was forbidden by law to do that openly, …and receiving her First Communion from the Pope in Rome. Not only this: It depicted positive and attractive religious characters. Children raved on it to the point that the company couldn’t end it as scheduled; chapters were added to it once and again, until it became the longest work in the history of Mexican telenovelas (children works are usually, and by far, the longest ones).

A story enacted by a very popular actress, Angélica María, conversely, showed the Guadalupan apparitions as a dream, and was ignored by people.42

Around 1977, holidays ceased to be celebrated on TV. Daily schedules were no longer cancelled on important dates, be them civic or religious. This was well received, and was generally considered as a step ahead towards modernity. It certainly became a step ahead towards the total omission of religious contents, too.

Under the leadership of Víctor Hugo O’Farrill, the golden years of Mexican telenovelas arrived (1982-1986). Anthropo-centrism, Modernism and progress joined forces to create some of the most notable works Televisa has produced. Greater technical and monetary resources, and an ever-improving industrialized production process, permitted to create memorable stories (like the above-mentioned Chispita and La traición, and Gabriel y Gabriela, Bodas de odio2ndversion, La fiera, Vivir un poco, Tú o nadie and Cuna de lobos) where religious elements were either scarce or absent.

Great stories, great production teams, and the lack of competition (i.e.: lack of works created under different rules), permitted these telenovelasto attain unparalleled success, with up to 71 points’ maximum ratings (for example: closing chapters at the end of a telenovela).

Such success invited producers and authorities to carry the revolutionary discourse even farther, and several works were then created either with a small number of negative religious elements, or braking with particular social ─not Revolutionary, boundaries.

En carne propia1990, under the model of Cuna de lobos (one of Televisa‘s most notable successes)–, depicted a priest (a merely secondary character), in a not-very-agreeable way, for example. The story failed to attract the audience. El rincón de los prodigios (1987) obtained similar results. It told the story of a peasant child who is thought to posses supernatural gifts, to the point that many are healed simply by placebo effect –by suggestion, when he prays for them. He grows into a renown healer and prophet, outside the orthodoxy of the majoritarian faith. Doctors, teachers, priests, authorities…, none compared to Monchito. People disliked it almost from the start. And this despite the fact that the author was an exceptionally agreeable, knowledgeable and generous person, with a notable sense of humour.

Then, and for a short period of time, Channel 5 imported a few Venezuelan telenovelas, where blessings, medals, and churches abounded. The result: Ratings soared, but were quick to drop again when such stories were replaced by more “Modern” Mexican works (Modern” in the sense of “works perceived as more sordid by the general audience”).

Ratings, actually, started their non-stop decline in 1987… Well, non-stop, but with frequent exceptions: Seemingly unimportant stories attained significant success. Religious elements were present in many of them ─marginally, of course, but depicted from a respectful point of view (respectful in the sense that believers’ creeds were not contended, but were actually justified). Cadenas de amargura (1990-91), for example, showed a happy and positive priest who suddenly found out, later in life, that during his long-past youth (long before realizing that he wanted to become a priest), he had conceived a daughter with his then-beloved fiancèe (the woman died shortly before he returned to town, many years later). He kept on being a priest after discovering he had an already-grown child, but his daughter never lacked guidance, help or love afterwards: He was loyal both to her and to his vows. When his daughter asked what he would have done had her mother been still alive when he returned home and learnt about his fatherhood (would he have married her?), he softly answered: “I loved her dearly and truly. Yet, it was not her dissappearance –what wrongly looked like her rejection, that pushed me into priesthood, into the service of God and others; it rather gave me the opportunity to meditate about what I wanted to do with my life, what my life-mission was. If she had returned to me then, I still would not have married her because I had finally discovered my vocation to priesthood. Yet –I assure you, I would never have ignored my duty to you, or my sincere respect towards her.” (ad libitum).

In 1993, Televisión Azteca (Channels 13 and 7) was sold into private hands, after a short reorganization (1989-93) meant to prove that it could compete commercially against Televisa. Brazilian telenovelas, full of sexual, religious, and political elements (those we couldn’t use in Mexico), were clearly liked by a more selective audience. Their Realism and sense of humour trapped a more educated, urban audience –the one that does not usually watch them, or accept that it does. Televisa ‘s ratings had already been falling for five years when Televisión Azteca ‘s ratings started to raise little by little…

R.T.C., on the one side, had gradually opened banning criteria, starting around 1984-85, mainly as a reaction to civilian boycotts against newscasts.43 Televisa, on the other, started to try sexual and violent elements in its stories, first, and transgressive linguistic elements, later, with results deemed surprising (not positive) by its creative personnel –whose view of life is habitually way more liberal than the general audience’s.

The greater freedom in the depiction of sexual, violent and linguistic contents has been accompanied by a consistent reduction of sales (even during economically more stable years like 1990-93). In the last seven years (i.e., since 1990) most telenovelas have not been able to exceed average historical ratings for their time-slots, while competition has increased tremendously. The end of 1994 and the beginning of 1995 brought such dramatic cut-backs on advertising expenditures that for several weeks few clients could afford TV-spots, and channel owners had to make use of them (to advertise other companies of their own).44 Lack of consumption forced prices down, while operating costs rocketted, forcing programmers to schedule more spots than ever: On November, 3rd, 1995 a sixty minute long telenovela chapter ─Lazos de amorcontained 50 advertisements and only 38 scenes…; which also reduced its opportunities to attract viewers. Today, out of every 30 minutes of transmission by Televisa or Televisión Azteca, a media of 11 minutes is dedicated to publicity. Televisión Azteca is even showing on-screen advertising banners during entertainment and contest programs; something previously forbidden.

Since 1994, approximately, both Televisa and Televisión Azteca have increased their advertising budgets. Never before had telenovelas required so much help to attract people’s attention.

The TV-industry needed new resources to recover popularity, and after trying out many strategies, it rediscovered religion nearly three years after the oficial recognition of faith as a lawful activity. Religious elements, as we will see, remain marginal today (1997), even if their number grows steadily. The mixture of formerly forbidden linguistic, violent, sexual, …and religious contents in single works (as in Alguna vez tendremos alas,45 1996-97, for example) has raised mixed reactions in the audience, with no clear positive effect on ratings on the long run. No wonder: These are esentially antithetical elements, that cannot work well when jumbled together thoughtlessly.

  • Religious elements in two week-long samples, 1996-97.

With all this information in mind, I asked myself: Can one infere a correlation between the abundance of religious elements and high ratings? I analyzed two full-week samples of Televisa ‘s telenovelas, one from January 1996 and the other one from May 1997. The results are the following.

The use of religious elements is definitely growing (25 % more in the second year’s sample than in the first), but they remain marginal to the main story: No religious main-plot-lines, no religious motivations or limitations to characters’ actions, scarce explicit attendance to rites (other than weddings), no supernatural participation in the development of the story, etcetera.

Religious elements employed, could be divided into five main groups:

* Environment, like churches appearing as part of a city’s landscape,

* Objects, like crucifixes as house or office decorations,

* Wordsfrom casual exclamations and invocations, to the brief mention of religious data or prayers,

* Rites, like talks about, or explicit attendance to, christenings, weddings, funerals, etcetera, and

* Personsfor example: characters who are very pious, nuns, priests, missionaries, etc., which was the scarcest one, as could have been expected).

85 % of all religious elements in the 1996 sample, and 68 % in the 1997 sample, belong to the «words» and «objects» classifications. The majority of them are casual exclamations (like, «my God!»), medals, images and crucifixes –most of them clearly marginal (small, brief, irrelevant or unimportant).

Religions other than the majoritarian one, are seldom mentioned in the sample (only once in Los hijos de nadie, 1996). Outside the sample, I keep records of only four cases: a Pre-hispanic native marriage-rite in Entre la vida y la muerte (1992; the German audience loved it, whereas the Mexican one simply ignored it), a Japanese marriage-rite in El Pecado de Oyuki (a rating failure in Mexico, too, despite the fact that previous versions has attained great success), a Protestant preacher who was only interested in profitting from people in Tieta (a great rating success when compared to the historical average for its channel and time-slot),46 and Nada personal (where two positive and attractive secondary characters were Protestant, according to the original story’s very lengthy abstract).47

Some isolated examples permit us to suppose that religious elements, when shown in a respectful way, can raise ratings notably. One of them is the death of Rosario, a co-protagonist in El premio mayor (7:05pm, Thursday, January 18th, 1996). The girl had suffered since birth: ‘Was abandoned by her parents, ‘raised by a compassionate neighbour whose family abused Rosario in more than a hundred ways; and finally married the man she loved, …only to lose him shortly later when he opposed publicly to some criminals. At that point, our character wanted to become a nun, but had to resign when she discovered she was pregnant. Then she fell ill and was asked to choose between her life and that of the baby, and she chose to give birth ─faithful to very strong cultural, economic, emotional and instinctive motivations for maternity in the large majority of Mexican women, but faithful also to the majoritarian faith’s teachings that the more vulnerable being has to be protected by the most powerful one. Telenovelas have to reward positive behaviours according to cultural parameters, and so much suffering deserved an uncommonly good prize. The producer could think only of one: Our lady of Guadalupe (the Marian representation closer to Mexican believers’ hearts) had to take Rosario into Heaven personally. The producer’s marksmanship proved extraordinary when congratulating calls poured into the TV-company until its telephone system collapsed. The audience had been touched to the point that they wanted to see Rosario’s death once and again. The chapter was aired again the following day, and people kept calling for repetitions; but the company could not broadcast it for a third time; the story had to go on.

What the producer did not realize, is that he got it right by sheer chance. His lack of religious knowledge did not distinguish between actual death and dormición  ─two different religious terms: The Virgin did not exactly die, and was taken by angels into Heaven ─body and soul, a few instants after she sort of fell asleep in a definite way; that is dormición. The rest of us usually die –we abbandon our body, while our soul moves on to its eternal destination, until the day of the final resurrection, when body and soul will reunite for ever, according to the majoritarian faith’s teachings. The producer had planned to represent Rosario dying «just like the Virgin» –like in a famous painting by Murillo: The Immaculate Conception; but the actress’ lack of cooperation forced him to enact the whole scene in a minimum time.

El premio mayor, in fact, was the single sampled telenovela ith the larger number of negative religious elements.

And hence, his near-failure –actual success, reminds us of an important fact: Most people in the media do not believe in what the rest of society believes. It does not matter whether we talk about religion, folk-medicine or else, the audience decline is an actual indicator of how they have lost contact with the culture they feed on, and whose spokesmen & spokeswomen they should be. According to Mims’ & Lerner’s definition of Literature, narrations can hardly be majoritarianly, permanently, successful when their authors refuse to serve as vehicles for their society’s view of life, for their ideas, values, and culture.

Returning to my hypothesis, the analysis proved that the profusion of religious elements does not guarantee a high rating. As a matter of fact, the four telenovelas with the greater number of religious elements were either the two most disliked by the majoritarian audience (Pueblo chico, infierno grande, and Los hijos de nadie, 1997), or the two better liked (Esmeralda, 1997, and Lazos de amor, 1996).

This permits us to conclude that marginal religious elements potentiate a certain telenovela s performance –good or bad, but alone by themselves cannot guarantee a large audience.

  • Televisión Azteca.

Televisión Azteca assured me that they have no content policies similar to the above-listed ones. They have two single worries: that the telenovela will sell, and that the R.T.C. representative will allow them to air it,48 which demonstrates by itself that they do have content policies! Do they have policies for choosing what telenovela story to produce? ─I asked, knowing that this first filter usually tells what companies’ main content policies are. Yes ─they said: Firstly, they must be interesting; then, they must be well structured, original, different and long enough. That is all…

A distinct content policy can be traced, though, in most recent Televisión Azteca‘s telenovelas. Gender, minority and political issues are their preferred content choice. According to Time (the magazine), their creators think their works are «dissenting soaps».49 The producers’ left-wing activism backgrounds, allow us to define their telenovelas as contemporaneous left-wing Realism.

All things considered, it can be said that they chose to explore outside the previously narrow content-limits, in order to stop the rating decline, and that ─only maybe, they chose to alienate the majoritarian audience, instead of angering R.T.C. censors. The break with the past was apparent enough to draw people’s attention to their works, which helped them to increase their ratings at first; it was no surprise, therefore, that ratings dropped even more dramatically later on. However, it is still a surprise to notice how far they have been allowed to go, without raising more adverse reactions from either R.T.C. or the audience –except for declining audience volumes. The fact that a non-feminist gender TV-program (Ellos, nuestros hombres) ─a misoginous comedy, actually,50 was produced and advertised by Televisa but never broadcast, whereas Mirada de mujer (1997, a gender, yet openly feminist telenovela) encountered no obstacles, makes us think there might be new R.T.C. content policies.

Obviously, neither happy families with more than two or three children, nor a non official view of history, will be found in Televisión Aztecas transmissions. And neither will there be stories taking place outside Mexican, mainly-urban environments.

The success of a politically-tinted work like Nada personal (1996), or that of Mirada de mujer (1997), where polemic subjects like abortion, homosexuality, and divorce-and-remarriage, were depicted without taking into account or justifying local cultural parameters about them –while long paragraphs were certainly dedicated to ridiculeor diqualify them, or to justify opposing points of view, tells us something is changing. The fact that they were a success mainly in urban Mexico City, and not in the rest of the country, tells us the audience has clearly split. Fourty years of content banning have finally created an audience for programs lacking in local cultural parameters.

But, …a majoritarian audience?

  • Conclusions.

Content control was the logic consequence of the historical processes of XXthCentury Mexico, and one of its Government’s keys to stability and permanence. In exchange for postponed collective values, the Revolutionary discourse offered progress. This worked well until the economic crisis became permanent, and people lost all hope in the ruling party’s ability to make the myths of progress come true for most of us.

TV-channels’ survival was conditioned to their subjection, but a number of benefits was guaranteed to them in exchange for it.

As a result, two different TV-audiences coexist today in Mexico. Ironically it is the fabricated audience (the one who strongly believes in the Revolutionary myths, even if it no longer believes in the Revolutionary Government), who is coming out of control, pressing against banning, for democracy, and complaining the most because of the general sense of having been wronged. We are talking of a mainly urban audience, with more studies than their parents, but less faith (a Rationalist, Materialist, Anthropo-centrist audience) –artificially crafted by the authorities, but who has now turned against them to a great extent.

Civilian pressure has changed the rules of the game, but not for popular cultural icons, as the Luz Clarita example (1996-97) we initially mentioned showed us.

Marginal religious elements, when respectfully employed, do not guarantee a certain telenovelas success, but potentiate its failure or success, thus helping the story reach larger audiences when it is liked.

Media personnel have lost contact with their people’s culture. This, the (until a decade ago) ever narrowing censorship limits, and the need to survive commercially, have forced producers to repeat the same formulas over and over again. Altogether, these problems have produced declining general ratings. A fiercer competition, rocketting costs, and the reduction of their clients’ advertising budgets, have forced TV-companies to massively bomb the audience with publicity, which has further reduced their products opportunities’ to be liked by people.

A sociological interpretation of Literature, provides us with a useful key to understanding why certain popular works (telenovelas, in this case) achieve success or failure, depending on whether they share their society’s view of the world, or not.

1Aired Monday, February 2th, 1981, through Thursday, February 4th, 1982, on Channel 13; time: 7-7:30pm, firstly, then 6:45pm-7:15pm, and lastly 7-7:30pm (Teleguía).

Government operated channels were allowed slightly more freedom in what they transmitted, partly because their reach was much narrower than their private counterparts, but also because they usually adhered to the official content agenda more strictly than anyone else.

2Aired Monday, November 15th, 1982, through Tuesday, December 27th, 1983 (the latter is a probable end-date), on Channel 2; time: 6-6:30 pm, firstly, and lastly 6:30-7pm (Teleguía).

3Audience ratings previous to 1990, cannot be confirmed. Not even I.N.R.A., the only company measuring them at the time, keeps copies of such costly studies, …according to their representative. He assured us that their electromagnetic archives had been damaged by pollution, that the machines that could read them had been destroyed by the 1985 earthquake, and that they keep no paper copies of them.

Whatever the truth, the storage facilities where they took us, certainly held no relevant material.

4According to the abstract published by Teleguía, Monday, January 15th, 1982, Channel 2, 6-6:30 pm.

5Aired Monday, September 30th, 1996, through Friday, February 21st, 1997, on Channel 2; time: 4:30-5pm, firstly, then 5-6pm (Teleguía), and lastly, 4-5pm (according to the producer’s office).

6Mapat, cited interview.

7Protele’s marketing posters, and S.E.C. (Spanish Entertainment Company)’s Video Romance, novelas en video ‘s launching video.

8«Éstos son los 100 programas más vistos de la televisión mexicana durante 1996», published by Televisa on all main Mexican newspapers, on Friday, October 18th, 1996. The chart was organized according to I.B.O.P.E.’s ratings.

I would like to point that ratings from the three companies can hardly be contrasted; that they frequently contradict one another, and that incongruities can be found in ratings measured by any one of them.

Despite of this, main indexes held stably over time, because when one of the companies stopped operating (I.N.R.A.), its key personnel was hired by the newest one of them (I.B.O.P.E.).

9Video Romance…, cited launching video.

10«Hostage takers in Peru soften»; Daily news, Monday, December 30th, 1996, and «Al Tupac Amaru le gustan las telenovelas»; El Heraldo de México, December 30th, 1996.

11«Más que la paz, al E.Z.L.N. le interesa una novela de televisión»; El Heraldo de México (front page), August 12th, 1996.

12Miguel Sabido; Towards the social use of soap operas; Institute for Communication Research, paper presented at the Annual Conference of the International Institute of Communications, in Strasbourg, France; September, 1981, and «Un método anticonceptivo ‘de telenovela'»; Reforma, September 1st, 1994.

13Francisco Javier Torres Aguilera; Análisis histórico de la exposición a las telenovelas en México, estudio descriptivo, master degree dissertation; Universidad Iberoamericana, México, 1991; page 37.

It is worth mentioning how hard it was to get hold of this work. Be it by chance or for other reasons, not even the university library where he received his degree, had classified it properly, which made this dissertation virtually impossible to locate.

14«Brokers» were free-lance producers who bought TV-time at a wholesale discount-rate, to air their programs, and who then re-sold part of that time for advertising, for a benefit. Chepina Peralta was a broker, for example, who produced a famous cooking program.

15Jean Meyer; La Cristiada; 8thed.; México, Siglo XXI, 1983.

16A goal not-so-far from its people’s hearts, if we recall the history of Mexico during and after the War of Independence (1810-1821, and on), and during the Revolutionary process (1910-1921, 1926-1929, and on), as well as the large number of governments and revolts the country had to undergo in relatively short periods of time. This generated power vacuums during which the most vicious miscreants around, terrorized upstanding citizens and average people alike, rapaciously seizing anything of value from their legitimate owners, and rendering human life, honour and dignity defenseless. There were presidents who lasted but a few hours in office.

17I am using the word «myth», in the sense of a generally accepted truth, born in previous times, dealing with ideas or beliefs, tied to a particular country or culture, but which may be proven inexact or even considered untrue in other times or by other cultures.

Unlimited, permanent progress, is impossible to understand, for example, for many Eastern cultures with a cyclic view of time.

18«Literature»; Encyclopaedia of the social sciences; MacMillan, New York, 1957; page 525.

19Idem, page 524.

20Ibidem.

21Anne Rubenstein, «The uses of failure: La Comisión Calificadora, 1944-1976″, in Bad language, naked ladies, and other threats to the nation; a political history of comic-books in Mexico; unedited, circa 1995; pages 128-157. Published eventually by Routledge Univ. Press in English, and by the Fondo de Cultura Económica in Spanish.

22I myself have asked for it in person and in writing, and evidently have received no answer, which further supports my interpretation.

23Genoveva Martínez M., cited interview.

24As I have already mentioned, during the last two and a half sexenios, public outcry has boycotted pro-Governmental newspapers and newscasters, particularly during electoral campaigns. R.T.C. reacted to it by gradually opening banning limits…, that is: by allowing to air what people would probably reject.

During the first quarter of 1997, a national campaign raised over four million signatures from an angry audience, offended by the notable increase in violence, sex and nudity, and offensive language. For the first time, left and right wing, different religions, non-religious and politicallyunaffiliated citizens, and even advertisers, gathered in a joint effort «for entertainment but against antisocial behavioural models» (Campaña «A favor de lo mejor» en los medios de comunicación).

25Starting in 1987 (El rincón de los prodigios), several telenovelas have shown folk medicine and witch-craft as superior or more powerful than medicine. Until today, though, they have had no success.

26Epidemiology of drug abuse in Mexico, a comparative overview (in regards to the United States of America); Centros de Integración Juvenil, A.C., México [Handbook collection, research profile, volume 3], August 1992.

27During the 1980’s, the collective image of the city suddenly changed, becoming ruthless and inhuman, probably to stop peasant migration to it when jobs and accommodations were no longer available for everybody.

28Lineamientos técnicos de la telenovela (in-company manual); Departamento de Supervisión Literaria, Televisa, circa 1988; pages 6-7.

29In 1986 a Mexican American wrote a letter to a very succesfull comic TV-program that denounced social malladies, Qué nos pasa. He had finally returned to Mexico on vacations, after many years of having left it; and he had been robbed money, cards and passport by a policeman, near the Ángel de la independencia monument, in Mexico City.

His problem could not be enacted in the program, because law-enforcement agencies could never be depicted under a negative light.

30Eugenia Revueltas, telephone conversation, October 11th, 1997, regarding huicholcommunities, for example, where women are frequent subjects of incest, and badly beaten if they refuse to have sexual intercourse with the partner chosen for her by others (Cfr. Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara, «Iolianaka: da tus frutos, Madre-tierra; las huicholas», in La condición de la mujer indígena y sus derechos fundamentales, seminario internacional; compiled by Patricia Galeana; Federación Mexicana de Mujeres Universitarias, Comisión Nacional de Derechos Humanos, Universidad Nacional Autónoma de México and Secretaría de Gobernación, México, 1997; págs. 177-196).

These troublesome facts, are better ignored by media (like in the María Isabel telenovela,1997, where the protagonist is supposed to be huichola). Hardly surprising if we remember that both the Revolutionary Governement official stance in regards to the native communities in Mexico (Indigenism”) –between 1921 and 1989, approximately; and Governmental agendas after 1995, all coincide in shedding only in a favourable light on them.

We support the authorities’ non-discriminatory aim; but is no-one going to break a sword for the vulnerable and the defenseless amongst them…?

31Lineamientos técnicos…, op.cit., pages 6-7.

32A recent example of this, is Si Dios me quita la vida (1995), where the protagonist married only por lo civil by civil law, as oppossed to being married in a religious ceremony. The story was disliked by people, as ratings showed.

33Lineamientos…, op.cit., pages 6-7.

34An example: The production of the movie Redes, by the Ministry of Education ─first shown at the National Palace of Fine Arts (Bellas Artes, in 1936), would not easily have been permitted to a private open-TV channel, for example. It was a «thesis» film, structured to put forward and justify the Marxist view of Capitalist exploitation and value-gain unfair expropriation (expropiación no compensada de la plusvalía), and could be considered an invitation to social revolt. Why then the Government produced it, but for the reason we have claimed?

It was directed by Fred Zinnemann and Emilio Gómez Muriel, and the music was written by Silvestre Revueltas, the great Mexican composer.

35Fernanda Villeli, lecture given at the A.M.M.P.E. (Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras), on September 3rd, 1992.

36Francisco Javier Torres Aguilera, op.cit., pages 71-98 and 211-231, and previously cited works by Miguel Sabido.

37Anne Rubenstein, op.cit.

38«Sonia Infante responde a los ataques que recibe ahora en programa de la misma empresa donde labora»; El Heraldo de México, July 2nd, 1997.

39Many years later (circa 1990), the Government restructured band-width and forced Channel 8 to become Channel 9, to make room for Channel 7 (firstly controlled by the Government, and later privatized as part of Televisión Azteca).

40René Muñoz, cited interview.

41End-date is approximate.

42Luis Reyes de la Maza, cited interview.

Of course, such a violation of the official contents agenda, had to be compensated sufficiently: In exchange for the positive depiction of these religious elements, the producer included an exemplary and beloved character (“Tío Polo”), who was divorced and remarried during the telenovela, and an equally exemplary and beloved nun, who renounces her vows to marry the affectionate and attractive father of the girl protagonist («Sister Rosario»). The religious message, therefore, was mixed.

43It is meaningful that the economic crisis started in 1981, with massive devaluations, mex-dólares [a Mexican equivalent to the Argentinian “corralito”; the Government expropriated all foreign currency accounts in national banks, and paid them at a much lower price], bank-expropriations and the like, because it means that only 4 years of economic crisis destroyed the ruling party’s overpowering image of social perfection, carefully built along sixty years in the Government. How well the new myths were sown, though, is apparent in that the people has stuck to them, even if they have turned their back against the Government’s party.

44December’s mistake” ─as it was then called, forced banks to close for a couple of days, to prevent money from leaving the country, creating a very difficult situation for both the Government and the financial establishment.

45In this story, an evil, cruel, ugly and rich-less villain, violently beats a quite-good-looking, intelligent, independent, rich, and pregnant female-coprotagonist ─his love partner, and sends her to hospital. But yet achieves to retain her by his side, by using soft-words only! I do not think R.T.C. would have permitted to air such a reaction formerly, when women “had to be emancipated from inhuman or unfair duties, imposed on them by religion”.

[Please take note that the majoritarian religion does not force a spouse to remain by the side of the other, if the first one’s life or “eternal salvation”, or those of his/her children’s, are endangered by the other spouse. We are therefore not making a case for or against religion, for or against the Government’s agenda. We are only pointing at important changes in agenda contents, that responded more to ideology than they did to reality.]

46Brazilian made, transmitted circa 1990 by the then Government-owned Channel 13.

47Aired by Televisión Azteca in 1996. It notably increased the TV-company’s audience market share, but mainly because it was the very first politically tinted main-plot authorized for transmission in Mexico.

In October 1997, right before the conference in which this paper will be presented, Nada personal ‘s sequel (Demasiado corazón) is starting transmissions. As of today, it is difficult to forsee whether it will be a success or not.

48Genoveva Martínez M., cited interview.

49June 2nd, 1997; pages 36-40.

50Teleguía, year 45, number 2344 [July 12th-18th, 1997]; pages 14-17.


SOURCES AND ACKNOWLEDGEMENTS:

I remain thankful to the experts I interviewed: Víctor Hugo O’Farrill (July, 2nd, 1997), Luis Reyes de la Maza (July, 29th, 1997), René Muñoz (August, 20th, 1997), Mapat (August, 20th, 1997), Ignacio Lebrija and Emilio Larrosa (August, 14thand 21th, 1997, respectively), Gloria López de Cruz, and Genoveva Martínez M. (who represented Ignacio Durán, September, 24th, 1997), for sharing their valuable insights and knowledge about telenovela production in Mexico, with me. The following pages reflect my conclusions, and not necessarily their personal stances on the subject.

I want to thank Emilio Larrosa, Claudia Padilla, Gloria López de Cruz, Ana Lilia Villarreal Cáceres, and Gerardo Antonio Magaña, for their kind help locating recorded material.

Special thanks to the three audience-measuring companies currently operating in Mexico [1997], for sharing data with me: I.N.R.A. (Jorge and Luis Mercader, Gustavo Salas), I.B.O.P.E. (Ana María Ortega, Mónica Pellicer, and Aarón Silva), and Nielsen (Arturo Fernández).

Teleguía’s (the first TV Guide magazine published in the world) help proved priceless in locating specific data about particular works. Thank you to Rocío Maldonado and Yésica Contreras for allowing me to skim through their archives.

The National Periodicals and Newspapers Library of Mexico (Hemeroteca Nacional de México) has fought a hard battle to preserve part of our national popular culture. It is only too sad, however, that this effort has not been pursued steadily. Copies of Teleguía, for example, stopped being catalogued in 1989, and many volumes are missing –have disappeared altogether from the shelves. This worries me, because it is not unfrequent for media companies to keep poor records of their own work. And even when they do, it is not easy for researchers to gain access to their archives.

And last but not least as the saying goes: My warmest thanks to Anne Rubenstein, Heather Levi, Eric Zolov, Gil Joseph, Eugenia Revueltas, Aurelio González, Jaime Litvak, Manuel Ignacio Pérez Alonso, José Antonio Pons Valenzuela, Víctor Hugo O’Farrill Toscano, María Elena Pérez, Enrica Schettini-Piazza and V. Vaccari, without whose help this work would have hardly made it to the end.

Image source: Dreamstime.com (© Fever)

4 Comments

  • B. de Lizaur

    ESPAÑOL [ENGLISH TRANSLATION FOLLOWS]:
    A todos nos complace leer/ver/oír, eso que confirma nuestras opiniones –nuestros valores, ideas y creencias–, en lugar de oponerse a ellos, de ridiculizarlos, o de confundirlos y ensuciarlos.
    Por eso es que una agenda de contenidos que vaya en contra de los valores, ideas y creencias del público, no es viable comercialmente en términos generales.

    Han transcurrido 17 años desde que presentamos esta ponencia en Estados Unidos. La agenda de contenidos de los medios, especialmente en México, parece haberse distanciado aún más de la de su público, lo que merma por definición sus posibilidades de auto-sustentabilidad económica.

    ¿Cómo ha respondido el poder a este reto?
    Televisa y TVAzteca parecerían haberse fusionado de facto, para «repartirse el pastel» en lugar de agotarlo compitiendo –de ser éste el caso, bastaría para demostrar por sí mismo que la agenda de contenidos prima por encima de toda otra consideración–.

    En lo que se refiere a las autoridades, el trato favorable (fiscal, penal, etc.) hacia los medios que le son afines, parece haberse incrementado notablemente, como para compensar por la onerosa carga de una agenda de contenidos impopular.
    Como ejemplo, tenemos esta nota periodística sobre la condonación de un adeudo fiscal multimillonario más, en mayo de 2013, a la televisora principal, para mejorar su calificación crediticia y facilitar la colocación de varios miles de millones de deuda a largo plazo, en los mercados financieros:
    . http://www.eluniversal.com.mx/nacion/206222.html (en español).
    http://www.pulsamerica.co.uk/2013/05/20/mexican-politics-and-economy-media-giant-televisa-saves-billions-in-tax-write-off/ (in English).
    – * –
    Aún más: Secuencias de eventos, posiblemente no relacionados entre sí, pero que se han dado en torno de la televisora principal (asociada naturalmente al gobierno), plantean la probable interpretación de que toda competencia será aplastada brutalmente, y sin pasar por los cauces legales.
    Veamos un ejemplo:
    . Empresario presenta propuesta de canal de televisión abierta al Gobierno, al abrirse un concurso público.
    . Pocos meses después: Derrame tóxico de ácido de empresa minera de su propiedad, causa tragedia ambiental.
    . Su foto es publicada por el Gobierno, lo que lo convierte en diana (blanco) de linchamiento, acoso, secuestro, etc.
    . La televisora principal lo expulsa de su consejo de administración.
    . . http://economia.elpais.com/economia/2014/09/20/actualidad/1411175632_053607.html
    . . http://www.televisa.com/inversionistas-espanol/consejo-de-administracion/
    . El empresario llega a un acuerdo con las autoridades sobre las compensaciones debidas por el derrame tóxico.
    . El empresario se retira de la licitación de canales de televisión abierta.
    .
    Los eventos pueden no guardar relación entre sí
    (por ejemplo: otra interpretación posible, sería que de haber ganado, hubiera puesto el nuevo canal al servicio de la televisora principal),

    ¿pero se animaría ud. a poner un canal de televisión abierta en México, después de leer lo que le sucedió a este empresario…?
    De hecho, muchos postores se retiraron de la licitación. Sólo quedaron tres –todos mexicanos, y más o menos relacionados con el sistema político–.

    COROLARIO:
    En México se acostumbra a interpretar los hechos sistemáticamente de forma distinta a la oficial, porque el cerebro busca instintivamente información que refleje fielmente la realidad para poder tomar decisiones útiles en orden a la sobrevivencia, y mucha gente ya no espera la verdad de quienes tienen la función social de difundirla.
    De ahí que esta misma noticia sea combinada con otra simultánea (asesoría de imagen de un periodista a un grupo que operaba al margen de la ley), para producir más interpretaciones de los hechos, pero ninguna favorable al poder (una difundida desde la izquierda, y la otra desde el centro neoliberal del espectro político):

    . http://loquesigue.net/2014/09/con-tendencias-de-odio-desaparecio-la-atencion-sobre-la-tuta-y-televisa-en-twitter/

    [Nota añadida el 3 de marzo de 2015:
    Éste artículo desapareció de su web.
    Trataba de cómo batallones de bots emiten twits de forma orquestada cuando es necesario acallar una tendencia natural.]

    . http://69.195.124.213/~pacocald/modules/myalbum/photo.php?lid=3674

    [NOTA AÑADIDA EL 10 DE ENERO DE 2015:
    LA WEB DE ESTE CARICATURISTA ESTÁ FUERA DE SERVICIO DESDE HACE VARIOS DÍAS.
    El enlace previo nos llevaba el cartón «FLUJO DE CAPITALES», que mostraba a un empresario saliendo de la empresa, y a un criminal entrando, y que desapareció de las webs, twitter, etc., del caricaturista]

    Por eso es que, incluso como estrategia política, no convenga oponerse sistemáticamente a los valores, ideas y creencias de la población, y mentir por defecto. Lo sistemático es predecible por definición, lo que lo torna inútil.

    Como decía el experto en gestión de la comunicación y las crisis Enrique Alcat, q.e.p.d.: «La mejor estrategia de comunicación, es decir la verdad, y decirla a tiempo» ( http://mba.americaeconomia.com/articulos/entrevistas/recetas-para-salir-fortalecido-de-una-crisis ).


    ENGLISH:
    Reading/watching/listening to works that validate and confirm our opinions –our values, ideas and beliefs, pleases all of us. That’s why those works which systematically oppose, ridicule, muddle or tamper with what we feel strongly about, are commercially un-viable, in general terms.

    17 years have elapsed since we read this paper in the US. Media content agendas seem to have grown even further apart from what their audiences –particularly in Mexico, would like to receive. This reduces media’s probabilities to remain self-sustainable (from an economic point of view).

    How have those in power responded to the challenge?

    Televisa and TVAzteca seem to have merged un-officially, dividing the larger market amongst themselves, instead of exhausting it in an open competition. If so, this would demonstrate by itself how content agendas take priority over every other consideration.

    Where it regards the authorities, the resolution of different conflicts (in taxes, penal issues, etc.) always in favour of kindred media, seems to have clearly escalated, as if to compensate for the heavy burden of an impopular content agenda.
    The multibillionaire tax write-off granted once again to the main Mexican TV company in May 2013, in order to help it improve its credit rating before a huge long-term debt-sale was launched in the financial markets, serves us to prove the point.

    . http://www.pulsamerica.co.uk/2013/05/20/mexican-politics-and-economy-media-giant-televisa-saves-billions-in-tax-write-off/ (in English).
    . http://www.eluniversal.com.mx/nacion/206222.html (in Spanish).
    – * –
    Furthermore: Sequences of events that may possibly be unrelated to one another, but that have sorrounded the main television company (a Governmental partner), pose the interpretation that competition will be crushed brutally, and not even through legal means.
    Let us remember one case:
    . Businessman enters public bid for a couple of new open TV channels.
    . A few months later, tons of toxic acid are spilt by a mine of his property, causing an environmental tragedy.
    . His picture is published by the Government, which turns him into a target for lynching, harassment, kidnapping, etc.
    . The main TV company expells him from its board of directors.
    . . http://economia.elpais.com/economia/2014/09/20/actualidad/1411175632_053607.html [in Spanish]
    . . http://www.eluniversal.com.mx/in-english/2014/german-larrea-leaves-televisa-board–94719.html [briefer, in English]
    . . http://www.televisa.com/inversionistas-ingles/board-of-directors/
    . The businessman reaches an agreement with the authorities in regards to compensations due from the environmental damage.
    . The businessman retires from the open TV channels’ bid.

    The events may be unrelated
    (for example, an opposite interpretation is possible: that the businessman might have bid for a new channel, with the goal of turning it into the main TV company’s control),

    but would you dare to bid for a TV channel in Mexico, after reading what happened to this man…?
    As a matter of fact, many left the bid. Only three remained –all of them Mexican, and with more or less ties to the political system.

    COROLLARY:
    Mexicans reinterpret systematically any piece of news generated by official media, because the human brain strives to find accurate information in order to survive (there is a correlation between accurate information and useful decisions), and many no longer expect truth from those who should provide it by default (by social function).
    Hence why some of the events we mentioned, have been combined with other ones they coincided with (journalist caught providing professional advice to criminal groups), to produce even more interpretations, as long as they make sense of the facts while opposing official news (both links in Spanish, one from a left wing source, the other one from a neoliberal, center wing, author):
    . http://loquesigue.net/2014/09/con-tendencias-de-odio-desaparecio-la-atencion-sobre-la-tuta-y-televisa-en-twitter/

    [Note added on March 3rd, 2015:
    This article disappeared from its web.
    It explained how legions of bots coordinate to produce twits when a natural tendency needs to be silenced.]

    . http://69.195.124.213/~pacocald/modules/myalbum/photo.php?lid=3674

    [NOTE ADDED ON JANUARY 10th, 2015:
    THIS CARTOONIST’S WEB HAS BEEN DOWN FOR DAYS.
    The previous link took us to a cartoon named «Flow of capitals»; it showed a businessman leaving the company, and a criminal entering it.
    The cartoon has disappeared altogether from his web, the newspapers’ sites, his twitter account, etc.]

    That’s why, even from a political strategy point of view, it doesn’t pay to systematically oppose your population’s values, ideas and beliefs, and to lie by default. Anything «systematic», is forseeable by definition, which renders it useless.

    As Communication and crisis expert, Enrique Alcat (r.i.p.), always said: «Best communication strategy? Always tell the truth. And be timely: Do it before someone else does» ( http://mba.americaeconomia.com/articulos/entrevistas/recetas-para-salir-fortalecido-de-una-crisis ).

  • B. de Lizaur

    . [English translation follows]
    EN ESPAÑOL:

    Este artículo hace referencia a conceptos relacionados con la religión mayoritariamente practicada en México: El Catolicismo, pero también con otros credos religiosos, particularmente monoteístas.

    Se puede emplear –y de hecho se emplea– las mismas estrategias del contenido, tanto en favor, como en contra, de otros esquemas de valores, ideas y creencias (religiosos y políticos), alrededor del mundo.

    Cuando uno crea obras para un consumo mayoritario, popular, uno debe tomar en cuenta los valores, ideas y creencias de su público meta –su substrato cultural–, para construir sobre ellos, y no contra ellos. ¿Por qué? Primero para poder ser comprendido. Segundo para que pueda haber identificación entre el público y el mundo narrativo que estamos construyendo para él. Pero también –Tercero– para no causar daños graves al cuerpo social.

    Me explico: Cada religión mayoritaria conforma un sistema autónomo, que tiende a la homeostasis pues sin ella no habría logrado perdurar. Y por lo mismo, tiende a compensar sus propias debilidades, con sus propias fortalezas.

    Por esta razón, si los creadores de obras populares modifican el corpus de creencias, lo malinterpretan o lo sesgan, incluso con buenas intenciones, sus obras desequilibrarán tanto al sistema de creencias, como a la sociedad, generando un daño mayor que el bien que hubieran podido conseguir si hubieran construido sobre el propio sistema, contando con su respaldo y natural autoridad para promover todo lo que sea bueno y razonable.

    Para poder hacer esto, es necesario conocer la religión del público al que nos dirigimos.

    Y para ayudar a los creadores en esto, queremos ofrecer aquí links a páginas web que describan/expliquen las religiones principales, de la manera más clara, respetuosa y completa que sea posible –páginas creadas sin intenciones de crear polémica, de enfrentar sistemas de creencias, de agredir, o de hacer proselitismo así, sin más–.

    Si ud. conoce alguna (por ejemplo: sobre el Islam en general y sus distintas variantes, sobre el Cristianismo en general y sus distintas variantes, sobre el Budismo, el Hinduismo, etc.), por favor hagánoslas llegar –responda a este comentario–, para que podamos incluirla aquí:

    *** Hasta el momento, hemos localizado las siguientes: ***

    Sobre el Catolicismo:
    http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

    Sobre el Judaísmo (en inglés):
    http://www.jewfaq.org/index.shtml


    IN ENGLISH:

    This article refers to religious concepts that belong in Catholicism, the faith more widely held in Mexico, but also in other religious creeds, and particularly in Monotheism.

    The same content strategies can –and are in fact applied –for or againstother sets of values, ideas and beliefs (religious and political), all around the world.

    When we create works for mainstream media, with a popular consumption in mind, we must take into account our target audience’s values, ideas and beliefs –their cultural substrata–, in order to build upon them, and not against them. Why? First, because we want to be understood. Second, because only this way will our audience be able to identify with the narrative world we are delivering to them. But also –Third reason, so that we won’t seriously harm the social body.

    Let me explain: Each main religion constitutes a self-contained system, that tends to homeostasis, as otherwise it wouldn’t have survived longlastingly. And because of this, it tends to compensate its own weaknesses with its own strengths.

    That is why, when –for whatever reason– media producers modify the belief system in their works –that is: when they misinterpret it or picture the belief system in a biased fashion–, their works imbalance the whole system, religious and social, causing more harm that the good they probably pursued. Whereas, if creators had built upon the basic belief system instead of against it, they would have found themselves supported and backed by its natural authority, in everything that is humanly good and reasonable.

    If we want to create works that will both be loved and longlasting, we need to become versed in our target audience’s religion.
    In order to help creators succeed in this matter, we want to offer a number of links to webs that describe/explain most main-religions, as respectfully, clearly and completely as possible (in a non-aggressive, non controversial, non-confrontational, not-necessarily-proselytizing way).

    If you happen to know one (for example: about Islam and its different variations, in regards to general Christianism and its different variations, in regards to Buddhism, Hinduism, etc.), please tell –respond to this commentary, so that we will be able to include it here.

    *** The ones we have found this far are: ***

    In regards to Catholicism:
    http://www.usccb.org/beliefs-and-teachings/what-we-believe/catechism/catechism-of-the-catholic-church/epub/index.cfm

    In regards to Judaism:
    http://www.jewfaq.org/index.shtml

    • B. de Lizaur

      ENGLISH
      [SPANISH TRANSLATION FOLLOWS]:

      Important differences between the following words:
      «Arab», «Muslim», «Islamic», and «Islamist».

      [Here you have an abstract of the following article:
      http://traducinando.com/diferencia-entre-arabe-musulman-islamico-e-islamista/%5D
      ·

      The first map in the article shows Arab countries;
      the second map shows mainly Muslim countries
      (not every citizen in them is a Muslim,
      and many non-Muslim populations have inhabitted them for centuries or millinnea, like the Chaldean Christians in Irak, or the Coptic Christians in Egypt, the bereber in North Africa, etc.):

      The purple countries are Arab, AND they also are located in the Arabian peninsula;
      the green countries are still Arab, but are located outside the Arabian peninsula;
      the blue ones are still Arab, but not mainly Muslim (like Lebanon, who is equally Christian);
      the light brown ones are not Arab, but hold large Muslim populations (like India).
      Iran, by the way, is not Arab, but Persian (its impressive cultural heritage dates further back by millennia); but it is mainly Muslim indeed.

      «Islamic», on the other hand,
      is the adjective we use to refer to art and other cultural phenomena emerged from, or created by, or belonging to, Muslims
      –very much like the adjectives
      «Christian» in regards to Christianism,
      «Jewish» in regards to Judaism,
      «Budist» in regards to Budism, or
      «Hindu» in regards to Hinduism.

      However, «Islamist» is a political term that refers to those persons and entities (Muslims or not, Arab or not)
      who –in their context, think Islam should serve as the foundation of the political structures in a society.
      Amongst them, for example, there are important institutions who do not agree with violence, like the main philosophical authority in one of the most-extended branches of Islam, Sunnism:
      the University of Al-Azhar, in Egypt (one of the first universities in the history of the world):

      http://en.wikipedia.org/wiki/Al-Azhar_University
      _____________________________________________

      MUTUAL RESPECT IS EASIER
      WHEN WE LEARN ABOUT ONE ANOTHER.

      Do always remember that headlines, news, and their interpretations, are disseminated by many different interest groups, and logically respond to them.

      Make sure YOU don’t end up supporting agendas that oppose your values, ideas and beliefs, through trusting an often biased or untrue interpretation of reality.

      • B. de Lizaur

        ESPAÑOL
        [ENGLISH TRANSLATION, ABOVE]:

        Diferencias importantes entre las siguientes palabras:
        «Árabe», «Musulmán», «Islámico», e «Islamista»
        .

        [Ponemos aquí un resumen del siguiente artículo:
        http://traducinando.com/diferencia-entre-arabe-musulman-islamico-e-islamista/ ]
        ·

        El primer mapa muestra los países árabes.
        el segundo muestra los países que son mayoritariamente musulmanes, y los dibuja de distintos colores
        (ojo: Tengamos presente que no todo ciudadano de estos países, es musulmán,
        y que coexisten en ellos importantes poblaciones no-musulmanas, que los han poblado también durante siglos y milenios, como los cristianos caldeos en Irak, los cristianos coptos en Egipto, y los bereberes en el norte de África):

        Los países en morado, son árabes, y se ubican además en la Península Arábiga;
        los países en verde, también son árabes, pero se localizan fuera de la Península Arábiga;
        los países en azul también son árabes, pero sus poblaciones no son mayoritariamente musulmanas (es el caso del Líbano, que es igualmente cristiano);
        los países en color amarillo ocre (castaño claro), ni son árabes, ni son mayoritariamente musulmanes, pero cuentan con importantes poblaciones musulmanas (como la India).

        Irán, por cierto, no es árabe sino persa; y su importantísima herencia cultural es previa, por milenios, a la árabe. También es cierto, no obstante, que gran parte del mundo persa, es actualmente musulmán.

        «Islámico», por otra parte,
        es el adjetivo que usamos para referirnos al arte y a otros fenómenos culturales que surgieron de, fueron creados por, o pertenecen a, los musulmanes
        –lo usamos para referirnos al Islam,
        como usamos los siguientes adjetivos:
        «cristiano» con respecto del Cristianismo,
        «judío/judaico» con respecto del Judaísmo,
        «budista» con respecto del Budismo, e
        «hindu/hinduista» en lo que se refiere al Hinduismo–.

        Ahora bien, el término «islamista» es político, y califica a aquellas personas y entidades (musulmanas o no, árabes o no),
        que creen que en su contexto, el Islam debería de servir de fundamento a las estructuras políticas de una sociedad.

        Entre ellas, se encuentran instituciones de primerísima importancia, que repudian el uso de la violencia, como por ejemplo, la principal autoridad filosófica de una de las ramas más extendidas del Islam, el Sunismo: la Universidad de Al-Azhar, en Egipto (una de las primeras universidades del mundo):

        http://en.wikipedia.org/wiki/Al-Azhar_University
        _____________________________________________

        ES MÁS FÁCIL RESPETARNOS MUTUAMENTE
        CUANDO NOS CONOCEMOS MEJOR.

        Tengamos siempre presente que los titulares, las noticias, y sus interpretaciones, son difundidas siempre por partes interesadas,
        y que por lo mismo, rara vez son neutrales.

        Asegúrense de que, leyendo las noticias, no vayan uds. a terminar creyéndose una interpretación de la realidad, que sea falsa, o esté sesgada,
        y que así los lleve a apoyar agendas que de hecho se oponen a sus valores, ideas y creencias.

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