Blanca de Lizaur, PhD, MA, BA, [:es]Especialista en contenidos [:en]Content specialist.
Shadow

LITERATURA MARGINADA, visión de una forma culturalMARGINALIZED LITERATURE, a new vision of an everlasting cultural issue

El presente artículo se refiere a una forma literaria y cultural que ha trascendido a través de los siglos, no como obra particular e irrepetible, sino como perpetuación constante de esquemas narrativos delimitables  –esquemas que, adaptándose siempre a los últimos medios de difusión, alcanzan una penetración masiva en la sociedad, que otras formas literarias no suelen equiparar–.

___

Dentro del ámbito de la cultura “culta”, se acepta discusiones sobre, por ejemplo, la atemporalidad del arte o la validez del postulado ars pro artis (i.e.: “el arte por el arte”), ya que, como dice Souto, hay cierta “intemporalidad en el arte, que deslinda asépticamente los intereses del autor desvaneciéndolos ante la realidad poética que hace a la obra trascender.[1]  En el ámbito de la cultura popular, sin embargo, no hablamos –quizás– de obras intemporales, tanto como de esquemas intemporales: Nada más perecedero que un pliego de cordel, o que una telenovela.  A pesar de ello, nada hay más atemporal que las estructuras que ambos –a cinco siglos de distancia– manejan; estructuras que les garantizan la aceptación de la mayor parte de los miembros de una colectividad.

Partiendo de las anteriores premisas, hemos de cuestionarnos respecto del porqué de dichas estructuras atemporales que continuamente alcanzan a un público lo más amplio posible.  ¿Qué es exactamente lo que el artista que maneja estos esquemas busca, sea consciente o inconscientemente?

La palabra nace para comunicar al hombre dentro de su sociedad.  La palabra, por lo tanto, por su propia existencia conlleva un mensaje, sea éste el que sea.  La objetividad es posible en el reflejo de la realidad, pero sólo hasta el punto en el que la ideología –consciente o inconsciente– del autor, se hace patente en la selección parcial que éste hace de la realidad para justificar sus propios postulados.  Lukács afirma que “dicho partidismo de la objetividad se encuentra potenciado en la obra de arte.  Potenciado […] ya que el material de la obra de arte es agrupado y ordenado deliberadamente por el artista con vistas a dicho fin”.[2]  Si la realidad en este tipo de obras se presenta de manera predeterminada, siempre con el objeto de exaltar determinadas conductas sociales por encima de otras, podemos –por ahora– inferir una relación entre modelos sociales y literatura popular.  Sin embargo, ya hablaremos de esto con más detalle posteriormente.  Por el momento, esta posible relación es una razón más para estudiar la literatura marginada.

Ahora bien, si fuera necesaria alguna otra justificación para hablar de la literatura marginada, ninguna mejor que las palabras de Schklovsky, el gran formalista ruso: “Las nuevas formas de arte son simplemente la canonización de [los géneros de la literatura popular u oral]”.  Como ejemplo de esta afirmación, cita las composiciones líricas de Pushkin que –según menciona– “proceden de versos de álbum”.[3]  Y como para Mims y Lerner “la literatura (‘desarrollada’) necesita renovarse constantemente mediante la ‘rebarbarización’”,[4] si queremos estudiar la literatura “culta”, es necesario acercarnos también a la popular.

___

Es conveniente delimitar algunos de los conceptos que estamos manejando.  Es popular “toda obra que tiene méritos especiales para agradar a todos en general, para ser repetida mucho, y [para] perdurar en el gusto del público”.[5]  El pueblo (entendido como todos los miembros de una colectividad, sin importar sus distintos niveles económicos, sociales, e incluso culturales, géneros, edades y demás baremos censuales) disfruta de estas obras y fomenta –entre sus miembros– el continuo contacto con ellas.  Por ello, dentro de este artículo manejamos como posible la identificación que algunos autores encuentran entre literatura popular y literatura de masas.[6]  Y por supuesto, la literatura popular aparece siempre como distinta de la literatura “culta”.

¿Por qué hemos empleado también el término de literatura marginada” Citemos a García de Enterría:  “No hace mucho tiempo que ha empezado a reconocerse en el campo de los estudios de Literatura, la importancia de esas parcelas literarias que desde [hace] siglos habían ido dejándose a un lado, y a las que –a pesar del interés creciente hacia ellas– se les sigue dando el nombre de infraliteratura, subliteratura, paraliteratura, etc.  Dentro de todas estas denominaciones, se nota un matiz peyorativo, consciente o no, en los que así las llaman […].”.[7]  Finalmente esta autora las nombra como “literatura marginada”, por la efectiva marginación de que han sido objeto por parte de los estudiosos de las manifestaciones de la literatura culta.

Para Wolf, la “influencia [de la literatura de masas] se deriva, más que del contenido que difunde, de las características del sistema social que la rodea. [Por lo mismo, sus productos] sólo son analizables en el contexto social en el que actúan”.[8]  Repetidamente han hecho notar los críticos que su influencia es proporcionalmente mayor en momentos de crisis social, [9] cuando los valores que dan cohesión a la colectividad flaquean, o cuando ésta se encuentra en peligro.  Hay una teoría de la comunicación de masas que nos explica este fenómeno razonablemente: La teoría estructural-funcionalista explica el sistema de comunicación de masas, como aquel que desempeña una función determinada y necesaria dentro de la sociedad.  Esta función es la regulación y homogeneización de los valores de la colectividad, con la meta de procurar la pervivencia de la misma.  Así, la literatura de masas es aquella que persuade a favor de determinados patrones sociales, aceptados dentro de un grupo social.

Si partimos de este postulado, nos es posible comprender la permanencia de la literatura de masas, a pesar de los grandes cambios sufridos por las sociedades humanas a lo largo de la historia [10]:  Cualquier colectividad, sin importar su ideología, necesita promover entre sus miembros, determinados tipos de conducta con preferencia sobre otros.  Cualquier sociedad requiere de un instrumento como la literatura de masas para sustentarse firmemente; y por lo mismo, ésta siempre se ve provista de los últimos medios de difusión.

La dinámica de la literatura de masas se centra en la adherencia a los modelos de valor interiorizados e institucionalizados.  Por ello, atiende siempre en primer lugar a la integración y mantenimiento del sistema.  Incluso el discurso subversivo que a veces encontramos imbricado, provee de una válvula de presión para los puntos de neuralgia social.  Asimismo, la prepara para eventuales cambios en la estructura de la colectividad, con lo que impide su pérdida de vigencia.

Por todo lo anterior, los elementos de conservación e integración del sistema, prevalecerán siempre, aún cuando en ocasiones choquen credos políticos o religiosos aceptados.[11]

Tomemos como ejemplo extremo, el que se repite con cierta frecuencia en un tipo de literatura de masas de alcance importante: La telenovela.  Diariamente en el mundo, millones de personas prenden sus televisores para ver alguna.  No importa el país o la lengua, cada uno cuenta con una palabra suya, particular, para nombrarla: soap-operas en  Estados Unidos, kitchen-sink dramas en Inglaterra, tevenovelas en Brasil, etc.[12]  En ninguno de estos países la ley sanciona (esto es: respalda oficialmente como necesario y deseable), que la mujer soltera quede encinta.  Sin embargo, en múltiples ocasiones observamos cómo en las telenovelas, el héroe embaraza a la protagonista sin que medie ningún lazo legal ni religioso que avale su unión. La conducta del héroe es paradigmática.  Antes de verse “premiado” –al final de la historia– con una serie de convenciones (como pueden ser la riqueza y el amor mismo de la protagonista), es necesario que él demuestre que ha luchado suficientemente por los valores que permiten la pervivencia de la colectividad.

Reflexionemos: ¿Acaso alguna vez, en alguna telenovela, ha “ganado” un protagonista –varón o mujer– estéril?  ¿Podríamos concebir un héroe estéril? No –lo cual no significa que no pueda haber en la vida real, varones ejemplares y magníficos, que padezcan por este problema–.  Pero, ¿por qué no en las telenovelas, salvo excepcionalmente…?  Porque de qué sirve que el héroe luche tanto por promover una serie de valores sociales, cuando él mismo ni siquiera puede garantizar que aquello por lo que lucha, viva siquiera sea una generación más.  ¿De qué serviría tanto sufrimiento en los protagonistas por defender una serie de instituciones sociales, cuando éstas no pueden ni sobrevivirlos?  El hecho de que deje embarazada a la protagonista sin asegurar antes su bienestar y la crianza de los hijos que pudieren venir, no es disculpable sino desde el punto de vista de la pervivencia biológica de la colectividad.  Y dado lo frecuente y consistentemente que aparece este fenómeno en todo tipo de literatura marginada a lo largo de los siglos, podemos considerar que no es gratuito, sino que hay causa real para que se dé. Como ejemplo podemos mencionar Rosa salvaje, La gata, Simplemente María, Amor en silencio, y muchas otras historias que por su amplio auditorio resultan representantivas.  Como ejemplo todavía más contundente, tenemos el de la telenovela De pura sangre, protagonizada por Humberto Zurita y Christian Bach, en la que el héroe no sólo prueba su fertilidad embarazando a la protagonista estando ésta esta casada con el antagonista, sino en la que encima el antagonista resulta, además de estéril, impotente sexualmente e incapaz de amar.

[Nota: Años después de publicado este artículo, se transmitió una telenovela colombiana, Café con aroma de mujer, de Fernando Gaitán, en la que el protagonista era impotente, sí, pero sobresaliente en la calidad y la expresividad de sus sentimientos.  Tuvo tanto éxito, de hecho, que pronto se produjo dos versiones mexicanas de esta misma obra: Cuando seas mía, y Destilando amor.

La razón da para meditar: Gustó tanto un héroe capaz de amar por encima y más allá del mero deseo sexual, que la obra alcanzó gran éxito en varios países.  Conviene traer este dato a colación para recordar que, más allá de la utilidad biológica y social del sexo y la procreación, el ser humano aspira y necesita amor, en tanto que necesita afectos humanos que lo ennoblezcan levantándolo por encima de sus propias necesidades.]

Como ejemplo de telenovelas que rompen con estas características, y que –por tanto– son rechazadas por la colectividad, tenemos Seducción y El cristal empañado, que por su bajo nivel de audiencia debieron ser retiradas del aire antes del tiempo previsto.  Ninguna de las dos mostraba apego a ningún estereotipo social:  En El cristal empañado, por ejemplo, no aparecía una sola figura paterna, ni una sola familia –no digamos bien constituida– sino ni siquiera estable; ni ninguna madre digna de serlo de acuerdo al modelo socialmente aceptado, pues, de facto, todas resultaban culpables conscientes de los problemas de los hijos. El autor de la misma, no contento con ello, le dio a la historia –no un héroe– sino un protagonista psicópata que atacaba al débil, era manipulado negativamente por los demás, y que en general no cumplía con ninguno de sus roles esperados –ni siquiera el de rufián–.

___

Como podemos ver, la literatura marginada procura promover siempre una serie de valores.  ¿Cómo lo logra?  Por medio de las estructuras atemporales de las que hablamos al principio.  Por resultar eficaces para ello, estas estructuras han pervivido a través del tiempo, adaptándose siempre a las distintas colectividades y a las distintas ideologías.  De ahí que, por ejemplo, desde el nacimiento de nuestra sociedad actual, en los albores de la Revolución Industrial, oigamos quejas en cuanto a que en la literatura comercial “siempre pasa lo mismo”.  ¿Quién puede negar que, en cuestión de estructuras, todas las telenovelas “son iguales”…?

Estas estructuras narrativas merecen, ciertamente, un estudio más profundo que el presente; lo mismo que la literatura marginada, que –concluyendo– se caracteriza por favorecer la existencia de textos abiertos que conserven, renueven y reflejen los valores sociales estereotípicos de una colectividad determinada a lo largo de cada período de su historia.

_______

Textos consultados:

García de Enterría, María Cruz; Literaturas marginadas; Playor, Madrid, 1983.

Lukács, György; “Arte y verdad objetiva” (1934), en Materiales sobre el realismo; Grijalbo, México, 1977.

Martín Barbero, Jesús; “Introducción”, en Comunicación y cultura de populares en Latinoamérica. Seminario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; Gustavo Gili, México, 1987.

Menéndez Pidal, Ramón; Poesía popular y poesía tradicional; Imprenta Clarendoniana, Oxford, 1922.

Reed, J.D.; “Why all the world loves a soap”, en Times, 16 de marzo de 1987.

Souto Alabarce, Arturo; Literatura y sociedad; ANUIES, México, 1973.

Warren, Austin, y René Wellek; Teoría literaria; 2ª ed.; Gredos [Biblioteca Románica Hispánica], Madrid, 1959.

Wolf, Mauro; La investigación de la comunicación de masas;Paidós [Instrumentos Paidós # 2, Barcelona y Buenos Aires, 1987.


NOTAS:

[1]  Vid Arturo Souto Alabarce, Literatura y sociedad, México, ANUIES, 1973; pág. 30.
[2] Vid György Lukács “Arte y verdad objetiva” (1934), en Materiales sobre el realismo; México, Grijalbo, 1977; pág. 25.
[3] Ápud Austin Warren y René Wellek; Teoría literaria; 2ª ed.; Madrid, Gredos [Biblioteca Románica Hispánica], 1959; pág. 283.]
[4] Ibídem.
[5] Vid Ramón Menéndez Pidal; Poesía popular, y poesía tradicional; Oxford, Imprenta Clarendoniana, 1922; pág. 22.
[6] Confer Jesús Martín Barbero; “Introducción”, en Comunicación y cultura populares en Latinoamérica.  Seminario del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales; México, Gustavo Gili, 1987; pág. 9.
[7] María Cruz García de Enterría; Literaturas marginadas; Madrid, Playor, 1983; pág. 7.
[8] Mauro Wolf; La investigación de la comunicación de masas; Barcelona y Buenos Aires, Paidós [Instrumentos Paidós # 2], 1987; pág. 55.
[9] Carey, ápud Mauro Wolf, ídem, pág. 67.
[10] Mauro Wolf, ídem, pág. 69.
[11] Mauro Wolf, ídem, pág. 70.
[12] Vid J. D. Reed; “Why all the world loves a soap”, en Times; 16 de marzo de 1987; pág. 42.

 _

Fuente de la ilustración: Banco de imágenes DreamsTime.com (© Prudencio Alvarez)

______

ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN

(DATOS BIBLIOGRÁFICOS/HEMEROGRÁFICOS/VIDEOGRÁFICOS):

Blanca de Lizaur; «La literatura marginada: Visión de una forma cultural», en Oralidad y escritura; Eugenia Revueltas y Herón Pérez Martínez, compiladores; Zamora, El Colegio de Michoacán, 1992;  págs. 207 a 212.

Actualmente disponible en (repositorio):  http://www.mejoresmedios.org

__________

Citada por Laura Bensasson en “Mito, memoria y utopía en las hazañas de Juan López” (trabajo de seminario del doctorado en Antropología, dirigido por el Dr. Antonio García de León, Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos, C.I.D.H.E.M., Cuernavaca, Morelos); publicado en internet en la revista de Estudios Mayas: Nikte’t’aan (Palabra en flor), Año 2, # 2 [abril-mayo 2003].

This article is devoted to a literary and cultural format that has existed for centuries, not as a particular or singular work, but rather as a constant perpetuation of definable narrative schemas –schemas that always adapted to the latest technology available.

.

In the realm of “elite” culture, it is considered acceptable to discuss, for example, the timeless nature of art or the validity of the slogan ars pro artis (art for art’s sake), since, as Souto says, there is a certain “timelessness in art, that cleanly demarcates the author’s interests, as they fade away in the light of the poetic reality by which the work transcends.[1]

In the realm of popular culture, however, we do not talk –perhaps– about timeless works, so much as timeless schemas: There is nothing as short-lived as a chapbook, or a telenovela. In spite of this, the structures used in both –five centuries apart– are timeless; structures that guarantee acceptance by the majority of any collective (collectivity).

On the basis of the assertions made above, we must examine the reason why said timeless structures continuously reach the largest possible audience. What exactly is the artist who uses such schemas looking for, consciously or unconsciously?

Words were developed for people to communicate within society. Words, therefore, by their very being carry messages, whatever they may be. It is possible to be objective when reflecting reality, but only insofar as the author’s ideology –conscious or unconscious–, becomes apparent in the selection he makes of reality to validate his own premises. Lukács asserts that “said partisanship in objectivity is facilitated in works of art. Facilitated […] since the material comprising a work of art is deliberately organized with a view to said end ”.[2] If reality in these kinds of works is presented in a predetermined way, always with the objective of praising certain social behaviours instead of others, we may –for the moment– infer a relationship between social models and popular literature. However, we will talk about this in more detail later. For now, this possible relationship is another good reason to study marginalized literature.

That said, were another justification needed for studying marginalized literature, there is none better than that –as stated by Schklovsky, the great Russian formalist: “The new art forms are merely the canonization of [popular or oral literary genres]”. As an example, he cites Pushkin’s lyrical compositions that –he mentions– “come from collections of verse”.[3] And since for Mims and Lerner “elite [«cultured», «high brow»] literature needs to be constantly renovated through ‘rebarbarization’”,[4] if we wish to study “elite” literature, we must also examine popular literature.

_______

It is apposite for us to demarcate some of the concepts we are discussing:

“Any work especially attractive to people in general, such that it may be frequently repeated, and [that] it remains so for a long time,” is popular.[5] The people (understood as all members of a collective, regardless of their various economic, social, cultural, gender, age and other census measurable scales) enjoy popular works and promote –amongst their members– the continuous contact with them. Therefore, in this article we consider the likening of popular literature to mass literature possible.[6] And of course, popular literature always appears distinguished from “elite” literature. Why have we also included the term marginalized literature? Let us quote García de Enterría: “Not long ago literature studies began to recognize the importance of these literary pieces which had been ignored for centuries, and which –in spite of a growing interest in them– continue to be referred to as infra-literature, sub-literature, para-literature, etc. In all of these classifications, we observe a pejorative overtone, conscious or not, in those who label them this way […].”.[7] Finally the author labels them “marginalized literature”, due to the marginalization they have been subject to on the part of scholars of “elite” literature.

According to Wolf, the “influence [of mass literature] derives from the characteristics of the surrounding social system, rather than their contents. [For this reason, its products] may only be analyzed in the social context in which they exist”.[8] Critics have repeatedly made evident the fact that their influence increases proportionally at times of social crisis,[9] when the values that lend cohesiveness to the collective are weakened, or when it is in danger. One theory on mass communication explains the phenomena reasonably well: Structural Functionalism explains the system of mass communication, as one that carries out a specific and necessary function in society. This function is the regulation and homogenization of the collective’s values, with the goal of ensuring its survival. Thus, mass literature is that which persuades people to accept certain social patterns, commonly shared by a social group.

On this basis, we can understand mass literature’s continued presence, in spite of the huge changes human societies have undergone throughout history[10]: All collectivities, regardless of their ideologies, need to promote certain behaviours over others, amongst their members. All societies need an instrument like that of mass literature to support them; and therefore, it is always provided with the latest means of dissemination.

Mass literature’s dynamics are based on adherence to internalized and institutionalized value models. Therefore, it always caters first to the integration and maintenance of the system. Even the subversive discourse we sometimes find interwoven, provides an escape valve for points of social contention. Likewise, it prepares it for changes in the collective’s structure, and so it prevents its loss of relevance.

Based on the above, the system’s elements of preservation and integration, will always prevail, even when they occasionally come up against accepted political or religious creeds.[11] Let us look at an extreme example, which is fairly frequently repeated in one type of mass literature having a broad reach and impact: The telenovela [the Latin America soap opera format] and its sister formats. Daily, millions of people turn on their televisions to watch one. It does not matter what country or language, each one has a specific name for theirs: soap operas in USA, kitchen-sink dramas in England, tevenovelas in Brazil, etc.[12] None of these countries legally sanctions (that is: officially supports as necessary and desireable), single women getting pregnant. However, on many occasions we have seen telenovelas in which the heroe gets the protagonist pregnant without their first becoming legally or religiously married. The hero’s behaviour is paradigmatic. Before he is “rewarded” –at the end of the story– in some conventional ways (such as wealth or the protagonist’s love), he must show that he has sufficiently struggled to defend the values that allow for the collective’s continued existence.

Let us consider the following: Has a sterile protagonist –male or female– ever “won” in a telenovela? Could we conceive of a sterile hero? No –which does not mean there are no exemplary and wonderful men and women in real life, who suffer from this–. But, why not in telenovelas, except very occasionally…? Because what is the point of the hero fighting to promote a number of social values, when he himself cannot guarantee that what he is fighting for, will live on for even just one more generation? What is the point of the protagonists suffering so much to defend some social institutions, when they cannot even survive them? The fact that he gets the protagonist pregnant without first ensuring her well-being and that of their hypothetical children, can only be excused from the point of view of the collective’s biological survival. And given the frequency and consistency with which the phenomena arises in all types of marginalized literature over the course of many centuries, we can conclude that it is not gratuitous, but rather that there is a real reason behind it. We can mention the following examples: “Rosa salvaje” (Wild Rose), “La gata« (The Cat), “Simplemente María» (Simply Maria), “Amor en silencio” (Silent Love), and many other stories which can be considered representative due to their popularity. An even better example, is the telenovela “De pura sangre” (Pure Bred), protagonized by Humberto Zurita and Christian Bach, in which the hero not only proves his fertility by getting the protagonist pregnant while she is married to the antagonist, but in addition the antagonist turns out to be, not only sterile, but also sexually impotent and incapable of any type of love.

[Note: Years after this article’s publication, a Colombian telenovela was broadcast –“Café con aroma de mujer” (Coffee with the Scent of a Woman), by Fernando Gaitán–, in which the protagonist was indeed impotent, but stood out due to the nature and expressiveness of his feelings. So succesful it was, that two Mexican TV companies produced their own versions of it soon after: Cuando seas mía (When you’ll be finally mine), y Destilando amor (Brewing love).

The reason is worth studying: A hero capable of love above and beyond mere sexual desire was so well liked, that the work became very successful in a number of countries. It is apposite to keep this in mind when recalling that, beyond the biological and social usefulness of sex and procreation, human beings need and aspire to love, in the sense of rich, noble human relationships that take us above and beyond our own needs.]

As examples of telenovelas that break away from these characteristics, and that –therefore– are rejected by the collective, we can mention “Seducción” (Seduction) and “El cristal empañado« (Misty Glass) which were taken off the air early due to low audience ratings. Neither showed any attachment to any social stereotypes: In “El cristal empañado”, for example, there was not even one single paternal figure, not one family –not only not well constructed, but not even stable; not one mother worthy of being one according to the socially accepted model, since, de facto, all of them were consciously responsible for their children’s problems. The author, not content with that, gave the story –not a hero– a psychopathic protagonist, who attacked the weak, was negatively manipulated by others, and who generally did not fulfill any of his expected roles –not even that of the thug–.

As we can see, marginalized literature always tries to promote a set of values. How does it achieve this? By using the timeless structures we discussed at the beginning. Since they are efficient, the structures have persisted over time, always adapting themselves to the various and evolving collectivities and ideologies. That is why, for example, since the birth of our present society, at the dawn of the industrial revolution, we hear complaints about how “the same things always happen” in commercial literature. Who can deny that, in terms of structure, all telenovelas “are alike” …?

These narrative structures merit, it is true, more in depth study than that contained in this article; as is also the case with marginalized literature, which –in conclusion– is characterized by the fact that it favours the existence of open texts which preserve, renew and reflect a specific collective’s stereotypical social values over the course of each period in its history.

.

_______

Texts used:

García de Enterría, María Cruz; “Literaturas marginadas” (Marginalized Literature); Playor, Madrid, 1983.

Lukács, György; “Arte y verdad objetiva” (Art and Objective Truth) (1934), in “Materiales sobre el realismo” (Readings on Realism); Grijalbo, Mexico, 1977.

Martín Barbero, Jesús; “Introducción” (Introduction), in “Comunicación y cultura de populares en Latinoamérica” (Communication and Popular Culture in Latin America). Latin American Social Sciences Council Seminar; Gustavo Gili, Mexico, 1987.

Menéndez Pidal, Ramón; “Poesía popular y poesía tradicional” (Popular Poetry and Traditional Poetry); Imprenta Clarendoniana, Oxford, 1922.

Reed, J.D.; “Why all the world loves a soap”, in Times, March 16, 1987.

Souto Alabarce, Arturo; “Literatura y sociedad” (Literature and Society); ANUIES, Mexico, 1973.

Warren, Austin, and René Wellek; “Teoría literaria” (Literary Theory); 2nd. ed.; Gredos [Biblioteca Románica Hispánica], Madrid, 1959.

Wolf, Mauro; “La investigación de la comunicación de masas” (The Study of Mass Communication);Paidós, Instrumentos Paidós # 2, Barcelona and Buenos Aires, 1987.

.


NOTES:

[1] Vid Arturo Souto Alabarce, “Literatura y sociedad” (Literature and Society), Mexico, ANUIES, 1973; p. 30.

[2] Vid György Lukács “Arte y verdad objetiva” (Art and Objective Truth) (1934), in “Materiales sobre el realismo” (Readings on Realism); Mexico, Grijalbo, 1977; p. 25.

[3] Apud Austin Warren and René Wellek; “Teoría literaria” (Literary Theory); 2ª ed.; Madrid, Gredos [Biblioteca Románica Hispánica], 1959; p. 283.]

[4] Ibidem.

[5] Vid Ramón Menéndez Pidal; “Poesía popular y poesía tradicional” (Popular Poetry and Traditional Poetry); Oxford, Imprenta Clarendoniana, 1922; p. 22.

[6] Confer Jesús Martín Barbero; “Introducción” (Introduction), in “Comunicación y cultura populares en Latinoamérica” (Communication and Popular Culture in Latin America). Seminar at the Latin American Social Sciences Council; Mexico, Gustavo Gili, 1987; pág. 9.

[7] María Cruz García de Enterría; “Literaturas marginadas” (Marginalized Literature); Madrid, Playor, 1983; p. 7.

[8] Mauro Wolf; “La investigación de la comunicación de masas” (The Study of Mass Communication); Barcelona and Buenos Aires, Paidós [Instrumentos Paidós # 2], 1987; p. 55.

[9] Carey, apud Mauro Wolf, idem, p. 67.

[10] Mauro Wolf, idem, p. 69.

[11] Mauro Wolf, idem, p. 70.

[12] Vid J. D. Reed; “Why all the world loves a soap”, in Times; 16 de marzo de 1987; p. 42.


.

ARTICLE ORIGINALLY PUBLISHED IN (BIBLIOGRAPHICAL INFORMATION/NEWSPAPERS/VIDEOS):

Blanca de Lizaur; “La literatura marginada: Visión de una forma cultural” (Marginalized Literature: Understanding a Cultural Format), in “Oralidad y escritura” (Orality and Writing); Eugenia Revueltas and Herón Pérez Martínez, comps.; Zamora, El Colegio de Michoacán (Michoacán College), 1992; pp. 207 – 212.

Available at (repository): http://www.mejoresmedios.org

.

Cited by Laura Bensasson in “Mito, memoria y utopía en las hazañas de Juan López” (Myth, Memory and Utopia in the Adventures of Juan López) [seminar paper for doctoral studies in Anthropology, directed by Dr. Antonio García de León, Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (Center for Research and Teaching in Humanities in the State of Morelos), C.I.D.H.E.M., Cuernavaca, Morelos]; published on internet in the journal “Estudios Mayas” (Mayan Studies): Nikte’t’aan (Blooming Word), Año 2, # 2 [April-May 2003].

Image: Dreamstime.com (© Prudencio Alvarez)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿...Humano? / ...Human? *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.